por Fernando Basso *

En todo están ellos. Y en la demolición del sistema educativo, muy especialmente.

Tengamos presente que la victoria de la resistencia que opuso una parte del colectivo educativo de la CABA al cierre de las nocturnas, es refrescante y justa, pero temporaria y no definitiva.

La Resolución 1169/2019 no mata al espíritu de la 4055/2018, solo demora su ejecución irreversible y decididamente planificada por el Banco Mundial en épocas del Consenso de Washington, hasta el inicio del ciclo lectivo 2020.

No obstante, el haber logrado suspender su ejecución le abre la ventana a una esperanza mucho mayor: que éstos tipos no estén haciendo sus tropelías para aquella fecha. Éste es el imperativo de la hora, condición necesaria y suficiente para la derogar la 4055 y cientos más, todas de cuño PRO, lo que será posible si los derrotamos en las urnas ahora, en 2019.

Estamos a meses de una nueva elección y allí tendremos la oportunidad para terminar con lo que serán doce años de constante demolición de la educación, ejemplo político perfecto de aquella sentencia de Freire sobre que “sería en verdad una actitud ingenua esperar que las clases dominantes desarrollasen una forma de educación que les permitiese a las clases dominadas percibir las injusticias sociales en forma crítica”, verdad incontestable que solo el absoluto cinismo PRO pretende soslayar y superar con la inasible concepción de “educar a argentinos capaces de vivir en la incertidumbre y disfrutarla”.

Nuestro histórico sistema de educación público, universal, gratuito y, después de Néstor Kirchner, obligatorio, aunque obstinadamente inacabado y lógicamente imperfecto, conjuntamente con la política de Memoria, Verdad y Justicia, quizá, sea una de las mayores y mejores contribuciones que los argentinos le hacemos a la historia universal, no solo por los afamados logros de encumbrados científicos o literatos premiados donde quiera que fuera, sino precisamente por todo lo contrario: por llevar directamente al núcleo racional de cada uno de sus anónimos estudiantes con independencia del capital cultural familiar o el decil socio económico al que pertenezca, la esencia de las distintas manifestaciones de la cultura de toda nuestra especie para despertar en cada uno de ellos, lo que será su vocación, aunque nunca pueda alcanzarla totalmente, por las injustas inequidades inherentes del Sistema de Producción Capitalista.

Pertinazmente deseosos por derrumbar todo lo bueno que supimos conseguir a lo largo de nuestra historia, y aunque lo expresado precedentemente sea una verdad difícil de contestar, además, a los argentinos nos pasan cosas, como por ejemplo haber elegido como nuestros representantes legítimos a los dirigentes del PRO repetidamente y últimamente a los de la Alianza Cambiemos, a todos los cuales se los debe derrotar, sea cual fuere la ideología del ciudadano porque, después de ellos, la educación será indefectiblemente una mercancía.

Mire, hace once años que:

  • gobiernan la ciudad más rica del país y ex profeso achican el presupuesto educativo;
  • hacen languidecer la educación de gestión pública para mejorar la calidad educativa en general ¡Un psiquiatra por ahí!;
  • desangran a los institutos de formación docente, donde todo sistema educativo nacional y soberano empieza, ¡sépalo!, coronando su desuello con la creación de la UNICABA a pesar del repudio de la totalidad de los especialistas en pedagogía y ciencias de la educación, lo cual demuestra porqué hace diez años que nombran al frente del Ministerio de Educación a personas que jamás pisaron un aula como docentes y ni mucho menos por las de algún profesorado;
  • desalientan el ejercicio de la docencia depreciando el salario de todos sus hacedores, manteniendo como regla pétrea paupérrimas condiciones de trabajo, alejando a los equipos de conducción de cualquier pretensión de innovación pedagógica y demonizando al cuerpo docente, específicamente, por efecto de la propalación falaz del resultado amañado de un sistema de evaluación internacional, imperfecto y vergonzoso; y
  • al tiempo que rompen, hacen, deshacen y vuelven a romper una y otra vez las mismas avenidas porteñas al norte de la avenida Rivadavia, les ofrecen a los estudiantes condiciones pedagógicas retrógradas y anticientíficas, incluida la tristeza y desazón asociada a la quita de la posibilidad de estudiar y conectarse con el mundo con su propia netbook, demostración acabada del desprecio que sienten por él.

Desde siempre, la ciudadanía en general y la docencia en particular esperamos conocer acabadamente el plan PRO para la educación de los porteños, lo mismo que desde 2015, para el caso del resto de los argentinos.

Por fuera de las inferencias personales que cada uno pudiera hacer, derivadas todas de la lectura particular de coloridos Power Point´s plagados de imprecisiones e, inclusive, faltas de ortografía, con los que siempre presentan su accionar inconsulto, hace unos pocos meses, es decir, después de diez años de ejercicio ininterrumpido en nuestra ciudad, y pivotando enfundado en su camisita canchera en el centro de un selecto Focus Group, nuestro Jefe de Gobierno presentó un Plan de Transformación Educativa que estaría pensado “para los próximos cien años” (SIC), es decir, y según su propia lógica política, diagramado para ¡cien años de feliz incertidumbre! justificando tamaña afirmación, y sin ponerse colorado, en el hecho de que “están yendo hacia lo más profundo y lo más importante que es la educación de nuestros hijos” (SIC), lo cual, si se tiene por cierto el contenido de todos los párrafos anteriores, es una mentira absoluta puesto que su propia historia política los desmiente.

Ahondar en la desidia dispuesta para la educación exigiría explayarse para dar respuesta a algunas de las siguientes preguntas ¿Cuál es la rama de la ciencia que desarrolló en PRO desde que manda? ¿Cuántos edificios escolares pensados para el Siglo XXIII diseñó y construyó? ¿Cuántas piletas de natación, gimnasios, polideportivos creo para desarrollar integralmente a las personas que consideran “las más importantes”? y tantas otras, lo cual pido, no se haga, puesto que las respuestas ya son perfectamente conocidas por propios y ajenos.

El pretender haber acostumbrado al porteño a la sórdida sonrisa, silencio despectivo o diletantismo  de cuño duranbarbiano que en los sets televisivos maneja Horacio Rodríguez Larreta, por éstos días (tanto en la calle como en algunos clubes de barrio) no le alcanzó por ahora para destruir a las secundarias nocturnas, ejemplos de educación inclusiva y de reingreso constante dispuesto específicamente para aquellas personas que demuestran el mayor tesón de todos los estudiantes posibles, simplemente porque la lucha mancomunada de la comunidad educativa despertó algo en la conciencia popular.

Así las cosas, pero teniendo en cuenta la fuerza de su parafernalia, tengamos claro que el mordido dictado de la 1169 no los va a hacer recular ni repensar absolutamente nada de lo que aquí se dice y afirma, puesto que despliegan su gestión en educación en términos de “la conquista del desierto” lo que en sí mismo conlleva el mayor desprecio por todo lo hecho desde el tiempo de Manuel Belgrano hasta acá.

Muy a pesar de los dirigentes de CAMBIEMOS, la conciencia crítica de los argentinos grita que el desierto no era tal y la conquista fue matanza.

Sabemos que el cierre ahora reprogramado de las nocturnas es, simplemente, un hito más en el derrotero arrasador de la educación pública y para ellos es simplemente una pequeña batalla perdida.

Solo detendremos su destrucción programada si éste año, los sacamos del gobierno con la fuerza de los votos. Cualquier otra cosa, como por ejemplo tratar de hacerlos reflexionar y responder a la pregunta de ¿qué les hace pensar que están habilitados legítimamente para destruir nuestro sistema educativo? Tendrá el mismo efecto que exprimir piedras en busca de obtener algún líquido.

 

*Profesor , Director E.E.M. N°1 D.E. 2O