Por Luis Gutierrez*
– Qué tienen en común *Atilio Santillán*, con la familia Prat Gay o los genocidas Bussi y Menéndez? Nada, absolutamente nada. Expresan las caras opuestas de una moneda. Por proyecto político y por pertenencia social. Esta crónica versa sobre el asesinato del dirigente obrero azucarero, pero no es posible hablar de él, o de las luchas de los trabajadores de la industria azucarera sin hacer mención a la clase explotadora, la de los industriales.
– Atilio Santillán nació en la ciudad de Bella Vista, distante 26 kms. de la capital tucumana, en 1935. Su proyección como dirigente gremial es nacional: fue uno de los dirigentes claves dentro de la *CGT de los Argentinos*, conducida por *Raimundo Ongaro*, de tal modo que fue partícipe directo de la construcción de un sindicalismo combativo que llegó a modificar el equilibrio político-gremial durante el primer lustro de la década del ´70.
– Junto a dirigentes como el propio Ongaro, *Agustín Tosco*, René Salamanca, Jorge Di Pascuale, entre otros, dieron nacimiento a la Coordinadora de Gremios, Comisiones Internas y Fábricas en Conflicto, organización que no respondía a la CGT oficial; que era multipartidaria y vió la luz en el Ingenio Bella Vista a mediados de septiembre de 1974. Esta reunión fue la última que se registre de la CGT de los Argentinos.
– Atilio ingresó a la vida laboral como fresador del Ingenio Bella Vista, en 1957. En 1963 fue electo Secretario General del Sindicato del Ingenio y en 1965 –en lo que fue la primera elección por voto directo de los afiliados- Secretario General de la *FOTIA* (Federación Obrera Tucumana de la Industria Azucarera). Es decir que fue protagonista (encabezó el Comité de Defensa de Tucumán) de la dura etapa que vivió la provincia cuando en 1966 cerraron 11 ingenios azucareros y se produjo la migración de alrededor de 200.000 tucumanos a engrosar los cordones industriales de Buenos Aires. Casi un tercio de la población de la provincia, nada menos.
– Cumplido su mandato en 1967, se dedicó a luchar para evitar el cierre del Ingenio. En 1970 fue uno de los impulsores de *CONASA* (Compañía Nacional Azucarera). El 12 de marzo de 1973 (un día después del histórico triunfo de Héctor Cámpora) fue nuevamente electo al frente de la FOTIA, cargo que estaba detentando al tiempo de ser asesinado. La FOTIA de Atilio Santillán *era una de las organizaciones más democráticas* que se dio el movimiento obrero organizado argentino: tenía sindicatos de base con comisiones directivas y cuerpos de delegados. Dentro de la organización estaban los obreros de fábrica y de surco. También tenía un congreso de delegados seccionales que reunía a delegados _de cada ingenio_. Llegó a sindicalizar 70.000 obreros azucareros.
– Santillán fue asesinado el *22 de marzo de 1976*, pocas horas antes del golpe militar que encabezó Videla, en las oficinas que poseía la FOTIA en el 4º piso del edificio de Rivadavia Nº 1128 de Capital Federal. Ese día, a las 12.30, un grupo de desconocidos ingresó a la sede de la organización identificándose como policías (eran tres hombres y una mujer). El dirigente se encontraba en el despacho vecino al Salón de reuniones, junto a los dirigentes Nieva y Barros. En la misma sede, en las oficinas ubicadas frente a la puerta de acceso estaban el asesor de la entidad, Pablo Romera y el dirigente Lazarte. Los asesinos actuaron con celeridad, reduciendo y conduciendo a los ocupantes del inmueble a las habitaciones del fondo, de tal suerte que Santillán quedó frente a ellos quienes le dispararon y salieron rápidamente del edificio subiendo a un automóvil que los esperaba. Todo con absoluta frialdad y a cara descubierta.
– En oportunidad de sustanciarse en 2016 el juicio por los crímenes derivados del Operativo Independencia, el cro. *Hugo Santillán* (hermano de Atilio) declaró que _“esto (la violencia contra los dirigentes obreros azucareros) no nació en el año 75, viene de antes. El Operativo Independencia es la punta del iceberg de lo que fue el golpe de marzo del 76”_, agregando que la recuperación de salarios justos y condiciones laborales dignas _“exasperó a la oligarquía azucarera. Blaquier, Zorreguieta, Prat Gay, los Paz, Nougués, Colombres, Minetti, son los responsables”_ del secuestro y muerte de 100 activistas sindicales. En este testimonio van apareciendo nombres “ilustres” del negocio azucarero: *Blaquier* (Ingenio Ledesma), los *Prat Gay* (del cual luego ampliaré), los *Paz* (Ingenio Concepción), el cordobés *Minetti* (quien toma el Ingenio Bella Vista luego que la dictadura hiciera fracasar la experiencia de CONASA).
– Una particularidad del accionar de las fuerzas militares en la provincia de Tucumán es que se instalaron bases militares en todos los ingenios. Hugo Santillán mencionó que el ingenio Concepción –el más cercano a la capital- tenía un helipuerto puesto a disposición de Bussi.
– La historia de los industriales azucareros y las mil argucias que realizaron para evitar la conformación de sindicatos honestos o los justos reclamos de los obreros de fábricas y surcos (entre las cuales el mito del *“perro familiar”*, atribuido al Ingenio Santa Ana -propiedad de Clodomiro Hileret- es tan sólo uno de ellos, y que les sirvió para “desaparecer” trabajadores rebeldes) merecería un capítulo aparte. Pero en esta crónica pondré el foco –por ser de actualidad- en la familia Prat Gay.
– En *1936* (plena Década Infame) el radicalismo estaba dividido en “concurrencistas” y “abstencionistas”, estos últimos herederos de los principios yrigoyenistas. Los primeros (antepasados de los Ernesto Sanz, Gerardo Morales, José Cano o los que en la Convención de 2015 votaron a favor de una alianza con el PRO), fundaron la Compañía Azucarera del Norte o *Ingenio Leales*. El abogado *Fernando de Prat-Gay* fue el primer presidente del directorio. Un apellido hoy vigente, por tratarse del abuelo de Alfonso de Prat-Gay, el primer ministro de Hacienda y Finanzas de Macri.
– En *1965*, Fernando de Prat-Gay integró la Comisión Especial del poderoso Centro Azucarero Argentino (CAA) controlado por los Blaquier, que impulsó en 1966 el cierre de once ingenios azucareros. En *1976*, ya con la dictadura de Videla, Bussi crea el *Fondo Patriótico Azucarero*, y el Ingenio Leales (uno de los más chicos de la provincia) es uno de los principales aportantes a ese fondo. Según el testimonio de Hugo Santillán, los industriales hicieron _“un aporte de bolsillo de U$S 640.000 dólares, de los cuales el padre de Alfonso de Prat-Gay puso 240.000”_. Pero en realidad ese dinero no lo pusieron ellos sino que les fue descontado a los trabajadores mediante una resolución de Bussi. Le estaban “devolviendo” a Bussi la “gesta patriótica” de secuestrar, torturar, asesinar o desaparecer cientos de obreros.
Pero como favor con favor se paga, *Jorge de Prat-Gay* (padre de Alfonso) fue además designado en el directorio del Banco Nación.
– Se estima que los obreros del interior de la provincia *fueron el sector más numeroso* entre las víctimas de la represión tucumana. Un informe de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación señala que, de las _“269 víctimas judicializadas en la causa por crímenes de lesa humanidad cometidos durante el Operativo Independencia, alrededor del *42%* fueron obreros y jornaleros del interior de la provincia y sus familiares directos”_.
– El historiador tucumano Roberto Pucci explica las razones del cierre de los 11 ingenios en 1966: _“Un sector de los propietarios de ingenios tucumanos, apostaba a que la destrucción forzada de los ingenios y la eliminación de los pequeños productores cañeros, favorecía la concentración del poder económico en sus manos. En diciembre de 1965, una comisión especial de la CAA elevó al PEN un plan para el cierre de doce ingenios azucareros y la redistribución provincial de los cupos de producción. Aquella comisión especial de la CAA estuvo integrada por Carlos Pedro Blaquier del ingenio Ledesma y por Alfonso Nogués, Fernando de Prat-Gay (h) y Juan José Sortheix pertenecientes al grupo de industriales tucumanos encabezado por la familia Paz del ingenio Concepción”_.
– El cierre de ingenios azucareros fue una herida profunda en la economía tucumana. La avaricia de unos pocos hirió de muerte a la industria madre de la provincia; empezó a hablarse de la necesidad de producir la diversificación agrícola. Implicó también la agonía de los pueblos que estaban a su alrededor, que se transformaron en pueblos fantasmas. Por eso Hugo Santillán habla que en Tucumán hubieron dos genocidios: 1966 y 1976. Los miles que partieron… nunca regresaron.-
*Desde Tucumán_ (Instituto del Pensamiento Latinoamericano