por Alberto Fortunato

En 1985 en su libro  Osvaldo Pugliese Al Colón, Arturo Marcos Lozza le pregunta “.Y ahora, con sus ochenta años de edad, ¿qué mensaje daría a la juventud, a los músicos nuevos, a los profesionales flamantes del tango?”[i]

Y el maestro le contesta: “–Dos cosas. Para los que se inician en la cosa política, que tengan presente la circunstancia del momento que se vive, que  piensen que muchas veces hay que ser más político que músico, que hay que saber defenderse (o al menos intentarlo) de todas las tropelías, de las injusticias, de la reacción  que combate a los que reclaman por sus derechos. Ese es un aspecto. Y bajo el punto de vista musical, digo que, con la misma constancia que me dediqué al estudio siempre, sigan los jóvenes el mismo camino, porque es el mejor camino para aprender, instruirse y aportar con sus creaciones. El músico que no haya adquirido instrucción, no tiene mucho campo. No puede tener un proyecto musical si no tiene una visión amplia y clara estudiando día a día. Y si se afilian al P.C. mucho mejor, porque la ideología de la revolución los llevará a ver el cielo oscuro con más claridad, y sabrán encontrar las estrellas, encontrar adónde está la verdad.”

Hoy, a 113 años de su nacimiento quiero recordar mis encuentros fugaces con el maestro.Lo recuerdo en noviembre de 1992 en el Centro de obreros católicos de Avellaneda –en la calle French-  en una cena organizada por una Comisión de homenaje que integraba mi gran amigo y militante comunista Dante Cid, quien me invitó al convite. Don Osvaldo llegó con su compañera Lidia. Al saludarlo “-Hola maestro” me contestó: “maestro no. Soy un laburante del tango”. Por suerte conservo dos fotografías que adjunto a la presente nota. Mi vanidad me obliga a evocar otro encuentro con Osvaldo Pugliese,  En mayo de 1989 durante la campaña presidencial  en que fue electo Carlos Menem, Osvaldo Pugliese acompañado de su compañera Lidia y Hamlet Lima Quintana visitaron el Parque Los Derechos del Trabajador (Hoy Parque Sarmiento) de Villa Dominico, en el Partido de Avellaneda, Provincia de Buenos Aires. Allí un compañero apodado el abrojito, por su admiración al famoso tango cantado por Alberto Morán  en la orquesta de Osvaldo Pugliese  el 24 de julio de 1945, fotografió ese encuentro inolvidable. Hamlet Lima Quintana recuerda el momento: “Y ahora vamos los tres, tomados  del brazo caminando por el Parque Los Derechos del Trabajador, cuando se juegan los últimos días de la campaña proselitista correspondiente a la pasada elección presidencial. El parque está atestado de público y nosotros caminamos con otros compañeros, rodeados por los fantasmas amigos, por los que están descansando en paz, mientras la gente se acerca, lo saluda, lo besa, “el único maestro” dice alguien, .un matrimonio  joven le alcanza un niño en brazos para que lo bese. Osvaldo acaricia la cabeza de los chicos (…)[ii]

Cierro este recuerdo-homenaje con el párrafo final de la nota de presentación  de la Carpeta “OSVALDO PUGLIESE . 45 años con el tango (Disco ODEON DMO 55569) firmada por el gran poeta porteño Raúl González Tuñón: ¡SILENCIO!…AHI VIENE OSVALDO:

“Y al cumplir 45 años con el tango él está ahí, sigue ahí. Está en la luz de Buenos Aires, ya recelosa, ya confianzuda, vagamente esfumada o de una azul transparencia. Y la música sale al aire, a la calle, trepa los muros como una enredadera enamorada; vibra en el tablado de la gran milonga o las ondas la llevan a los baldíos, al puerto, a la orilla de las fábricas gastadas por la lluvia, o bajo el cartelito: Despacio, Escuela. Y allí donde hay una esquina, un árbol, un boliche, un buzón abandonado con cartas sin destinatario, un sueño perdido que pregunta por alguien, un patio, un balcón florido, la estrella caída en el charco, suben las graves notas o los rítmicos compases vivaces de los tangos eternos, viejos o nuevos; suben y bajan y se nos meten corazón adentro, allí donde se mezclan los dos sentimientos más puros del alma porteña, del alma argentina: la nostalgia y la esperanza. Y entonces alguien pide silencio.

        ¡Silencio! Osvaldo está en el piano.

[i]LOZZA, Arturo Marcos, Osvaldo Pugliese Al Colón, Editorial Cartago, Buenos Aires, 1985, p.79

[ii]LIMA QUINTANA, Hamlet, Osvaldo Pugliese, Ediciones del CCC, Buenos Aires, 1999, p.48. En la campaña electoral aludida, Osvaldo Pugliese y H.Lima Quintana apoyaron la candidatura de la alianza  Izquierda Unida integrada por Izquierda Democrática Popular (IDEPO), Partido Comunista y Movimiento al socialismo que llevaban como candidatos a Néstor Vicente (para Presidente) y a Luis Zamora (para vicepresidente)