Por Mempo Giardinelli

 Las últimas semanas, con el compañero Pedro Peretti, hemos visitado varias ciudades presentando nuestro libro “La Argentina agropecuaria”.

Venado Tuerto, Firmat, Rosario, Córdoba, han sido hitos sorprendentes por la cantidad de gente que asistió a cada presentación, el entusiasmo que apreciamos y el descubrimiento de un mundo desconocido o mentido: el agrario.

Curiosamente y a la par, otro compañero, Rubén Lamas, presentaba en Buenos Aires su libro “La cuestión rural”. No lo he leído aún, pero varios lectores me dicen que vamos en la misma dirección, y eso es lo destacable y lo que importa.

Y es que se trata de quebrar la estrategia oligárquica de invisibilizar al campo argentino, el cual dicen ellos y sus medios mentirosos que es “de todos” y que “todos somos el campo”, lo cual es una vulgar mentira orquestaba con aviesas intenciones. La principal de las cuales es lograr lo que ya lograron: que el pueblo argentino no tenga la menor idea del estado de concentración y transnacionalización del mundo agrario.

Claro que nosotros, desde la perspectiva nacional y popular, también estamos logrando lo que nos propusimos: hacer visible la realidad de ese mundo agrario argentino, hiperconcentrado y transnacionalizado, excedido de agrotóxicos, vaciado de productores genuinos, insolidario y evasor consuetudinario de impuestos, o sea un mundo de latifundistas e intereses antinacionales. Que no otra es la realidad, la verdad del campo argentino.

Como escribió en el prólogo nuestro compañero Adrián Paenza, ahora empieza a verse “quiénes son los cómplices activos y quienes somos los que nos dejamos engañar”. Algo que nuestro país, nuestra gente, necesita dilucidar porque nos han tenido ya demasiados años sumidos en la confusión y el engaño. Y porque, como clama Adrián, podemos parafrasearlo diciendo que “no tenemos derecho a ignorar estos libros si queremos genuinamente una sociedad más justa”.