Por Alejandro Mosquera

El escenario político está en transformación preparándose para el resultado de las elecciones generales. El conflicto sobre el rumbo del país en los próximos años está sobre la mesa. La deuda externa actúa como el principal escollo para un desarrollo armónico y soberano, cumple así su misión de ser instrumento de injerencia a favor de los intereses de los países centrales que lo dirigen y del capital financiero.

La derecha y ultraderecha política intenta lograr que apoyando una negociación con el FMI de cualquier manera y aceptando las condicionalidades que el organismo internacional nos reclama y reclamará, se produzca una gran ajuste y devaluación que distancie a la base social del FdT del gobierno, produzca una crisis interna que lo divida, y que sobre la base de un descalabró económico y social este pavimentado su retorno al gobierno en el 2023.

Esa crisis soñada, con una oposición neoliberal legitimada por el voto como fuerza que puede trabar cualquier movimiento no acordado del gobierno del FdT, es el contexto donde quieren negociar “gobernabilidad” por un pacto para derribar los derechos de los trabajadores, apuntar a desregular la economía y minimizar el papel del estado, como prueba de fe exigirán depurar al gobierno y el estado de los intervencionistas.

El debate electoral no mejoró. Si hay que rescatar que la designación de Roberto Feletti y la pelea para que los precios de alimentos no siguieran la escalada dio instrumentos a la militancia para poder mostrar el conflicto real que vive el país entre los intereses concentrados y la democracia inclusiva.  El FdT tuvo la necesidad de “traer” a la contienda electoral a Mauricio Macri para poder mostrar la relación entre la propuesta de JxC y el pasado cercano con el desastroso gobierno del Ingeniero. A la vez el expresidente utilizó la situación para ponerse dentro del ring de la coalición opositora y como puente con la ultraderecha de Milei y Espert.

Da la impresión de que no alcanzó. El miedo al pasado es un disciplinador de la militancia consciente, nuestro pueblo como conjunto necesita un rumbo, una propuesta de como saldremos del desastre macrista y de la pandemia, de la perspectiva real de conseguir trabajo, y los que tienen de no tener miedo a perderlo, a no sufrir una inflación que se convierte en un ajuste semanal. Para esas batallas, para ese camino también se necesita superar la vieja idea de que se pueden lograr “consensos” donde todos ganan. Consensos y gobernabilidades sin conflicto. En un país tan desigual como el nuestro esas gobernabilidades festejadas por todos son porque es el programa del poder lo que se lleva a cabo.

En un país tan desigual, sin lucha se profundiza la desigualdad.

Sin lucha habrá mas hambre. Sin defensa de los derechos de los trabajadores no habrá mas laburo por el contrario mas desocupación, subocupación y contratos basura.

Sin discutir y disputa por la necesidad de producción estatal de medicamentos en escala, sin resolver en la practica que el medicamento es un bien social, seguirá la concentración de los laboratorios y la desigualdad profunda y estructural en la salud.

Si no se lucha por la democratización de la tierra, por desconcentrar la propiedad latifundista, por poner limites a su extranjerización no hay soberanía ni un país que nos incluya a todas y todos.

Se ganen o se pierdan las elecciones de medio término no es tiempo de excusas. El FdT necesita transformarse realmente en un frente político organizado y participativo. Necesitamos promover un Congreso del proyecto nacional con todos los partidos integrantes, las centrales de trabajadores, los movimientos sociales, los productores del campo y los empresarios nacionales, con los centros/institutos, con las universidades, con las organizaciones libres del pueblo para diseñar un programa de emergencia nacional y desde allí proponerlo a todo el país. Y no al revés como algunos intentan de acordar la “gobernabilidad” con el circulo rojo y luego imponérsela en un falso consenso a nuestro pueblo.

 

El movimiento nacional y popular necesita conducción. Cuando no se resume en una persona hay que construir una conducción colectiva. Hay que superar la idea de que el FdT son 4 dirigentes importantes, y recuperar y desarrollar que es una coalición del pueblo.

 

Una parte de esa coalición popular se expresó en las Plazas del país el 17, son las mil flores que resisten, que expresan un reclamo profundo y transformador. Hay que crear el continente que articule esas voces, esa militancia, esa propuesta hacia el Fdt y hacia el país. Una articulación autónoma, federal, soberana, igualitarista. Canal y fermento de las batallas que vienen.