Por Alejandro Mosquera.

El gobierno lleva 10 días. Los portavoces políticos de la derecha sostuvieron que iban a ser una oposición constructiva y que ayudarían al gobierno. Una vez más mintieron. No solo generaron una catástrofe social, económica, sanitaria, jubilatoria, cultural, sino que intentan obstruir las políticas que nos permitan a los argentinos salir de la crisis que generaron.

Podrá el gobierno equivocarse, tendrá que esforzarse en explicar algunas de las medidas que toma, incluso en temas tan importantes como la necesidad de segmentación de los derechos de exportación como lo han realizado con paciencia los miembros de El Manifiesto Argentino Pedro Peretti y Mempo Giardinelli, y el Movimiento Arraigo. en especial el gobierno deberá extremar las formas de comunicación hacia los jubilados que están recibiendo una propaganda negativa desde la derecha en particular desde Cambiemos.

Sin embargo, debe quedar en claro el asedio a los gobiernos nacional y provinciales es por el rumbo que toma la nueva administración democrático. Desde las usinas del miedo se atacará como en cada ciclo de gobiernos populares al parlamento y legisladores tratando de dar aire a la anti-política.

El gobierno ha mostrado su voluntad de lograr acuerdos con los sectores políticos y sociales para generar la base para atender la emergencia y encender la economía. A la vez tiene que desarrollar una forma de participación ciudadana para llenar de argumentos cada paso que dé. La capacidad técnica del nuevo gobierno es condición, pero se necesita de mas y mejor política ante la forma que adquiere la puja de intereses que se vive en el país.

El asedio es y será una política que no se consuma en un acto, sino en un proceso de desgaste y traba de la acción para salir de la catástrofe.  Es también la amenaza para que no ejerzamos la soberanía nacional en los actos de gobierno como quedó claro en la actitud de los halcones norteamericanos que en su retiro de las actividades de asunción de Alberto y Cristina trataron de marcarle la cancha al nuevo gobierno. 

El reparar el daño, recuperar derechos y encender la economía son los enemigos de la derecha que estuvo en el gobierno, porque si el nuevo gobierno logra poner la proa hacia allí, y se empieza a notar en la mejora de la vida social saben que sobre esa base se puede construir valores sociales y comunitarios solidarios, que tengan que ver con el viejo apotegma que nadie se realiza en una patria que no lo hace. Seria el comienzo de una derrota estrategia del neoliberalismo. Del Nunca más que se sintió en las plazas cuando asumía el Frente de todos.

El hartazgo de la grieta que ellos promovieron trae un efecto confuso que es creer que puede haber una democracia sin conflicto. La democracia es el escenario donde se confrontan los intereses sin romper la paz social y las reglas comunes. La unanimidad eso solo posible cuando las victimas asumen el programa del victimario. Y es una ilusión o espejismo que los victimarios asuman el programa de las victimas. La derecha y la ultraderecha promueven la desestabilización de los proyectos populares, persiguen a sus lideres, recurren a la violencia, incluso a los golpes de estado como en Bolivia. Utilizan a la OEA como instrumento para romper las soberanías nacionales, sueñan con activar el TIAR como amenaza de utilizar la fuerza militar, promueven la doctrina de las “nuevas amenazas” para tratar de involucrar a las FFAA en los problemas de seguridad interior.

Patricia Bullrich se “vende” como la expresión brutal de la derecha cuando sostiene: “Las 14 toneladas de piedras que nos tiraron se las tendrían que devolver duplicadas”. Quien fue la garante represiva del ajuste, la destrucción industrial, la desocupación y la miseria, sostiene un discurso para engañar a los que se dejan engañar y convocar a la mística de una derecha provocadora. Si algún chico twittero hubiera dicho algo similar mientras ella era gobierno seguramente los hubieran detenido.

Nuestro pueblo no solo voto un cambio de elenco gubernamental, votó un cambio de rumbo. El 1% que se beneficio con los 4 años de destrucción macrista resistirá, y convocará a la derecha cultural para limar y limitar las mejores y mas profundas propuestas del Frente de todos, intentará frustrar la esperanza popular para que haya desesperanza.

La derecha política argentina aprendió no solo a utilizar los trolls y las redes pagando sumas multimillonarias del estado o reclutando o alquilando a algunos periodistas, también a dar la batalla callejera. Seria un serio error si el frente, si el movimiento nacional y popular desactivara la participación amplia, callejera, en las organizaciones libres del pueblo y las viera solo como apoyo a la gestión. Defender al gobierno y la construcción del rumbo que demando el pueblo con sus resistencias y con el voto necesita de mas democracia, mas participación, mas debate, mas politización de la sociedad.

Cuanta razón tuvo Cristina cuando en el acto de la Plaza de Mayo sostuvo: 

“Estamos aquí porque hemos unido las voluntades, no solamente la voluntad individual de un dirigente o una dirigenta, la voluntad de millones que creen que es posible vivir en un país diferente, en un país, en un país mejor…

“…presidente, confíe siempre en su pueblo, ellos no traicionan, son los mas leales. Solo piden que los defiendan, que los representen.

No se preocupe presidente por las tapas de un diario, preocúpese por llegar al corazón de los argentinos, y ellos siempre van a estar con Ud.  Nunca lo olvide.

Ud. presidente tiene por delante una tarea muy dura le han dejado un país devastado, tierra arrasada… Tenga fe en el pueblo, tenga fe en la historia, la historia siempre la terminan escribiendo mas temprano o mas tarde los pueblos. Y sepa que este pueblo maravilloso que nunca abandona a los que se juegan por él, convóquelo cada vez que se sienta solo, o sienta que los necesita. Ellos siempre van a estar acá cuando los llamen por causas justas.”