La “Lolita” de Recoleta lo esta mirando  desde su mundo de papel. Curiosa.

El se arremangó, calculó el espacio, colocó los cartones, se ocultó (que nadie lo conozca), y decidió el abandono. No es un “cabecita”, ni un “vago”, ni siquiera es un “pobre”. Es alguien que se quedó sin vida, sin nada. Es un derrotado.