Salió el pueblo a la calle y más que un ruidazo hizo un estallido, un alarido doloroso.

Salió casi en su totalidad. Faltaron los que no se pueden mover de su cama, los que no pueden bajar escaleras, los que necesitan ayuda para caminar, los que se quedaron con los niños.

Pero los que no faltaron y se notó su presencia fueron los que votaron a Macri. Arrepentidos y reconociendo su error, sintiéndose ridículos hicieron el papel de comparsa payasesca, teniendo que callar el “se robaron todo”, mientras golpeaban sus cacerolas sin hablar, buscando complicidad en tantos otros payasos perjudicados por el “gag” de votar en contra del pueblo.

Fotomontaje. ¡Gracias Tomate!