Monseñor Carlos Sánchez: quien suscribe, Javier Ernesto Guardia Bosñak, nacido y criado en la Ciudad de Tafí Viejo, formado en la Fe Católica Apostólica Romana; de niño, miembro del Grupo Scout San Miguel (también Católico) y de la Asociación de Jóvenes Católicos (AJC Básquet), Grupo Scout y Club al que hoy en día asisten mis Hijos, por cierto; casado con Nancy Mazza Marcos, también de la misma Fe, motivo por el cual decidimos hace 15 años casarnos por Iglesia, del mismo modo que Bautizamos a nuestros tres Hijos y que dos de ellos ya hicieron la Primera Comunión (el menor aún no cumple con la edad), me dirijo a Usted por lo siguiente:
1) Para no hacer extensa esta Carta, lo invito a que lea lo que escribí y publiqué el 11 de Junio de 2018 (texto que llamé “Aporto al Aborto”), porque es importante que sepa cuál es mi formación como Ciudadano; como Creyente y como Político.
2) Lo sucedido con una Niña de 11 años, violada; ultrajada y embarazada en su núcleo Familiar, merece no solo el absoluto repudio de toda la Sociedad y sus Instituciones, sino además la rápida y enérgica acción de Profesionales y Organismos, para permitir que esa criatura siga siendo una Niña y no una Madre, porque no está física ni psíquicamente preparada para ello, por más que un Funcionario Público dictamine que pesa más de 50 kilos (espero que ese mentiroso Funcionario haya sido obligado a Renunciar por el Gobernador Juan Manzur), como en épocas en que -antes de comprar una esclava- se chequeaba su contextura física y si su dentadura estaba completa.
Usted, como Jefe máximo de la Iglesia, hizo todo lo contrario a lo que hubiera hecho Jesús y se puso del lado de los Mercaderes del Templo y no del de su Pueblo sufriente, representado en el cuerpo desgarrado de esa Niña Violada.
3) Leyes y Acuerdos Internacionales, hablan de proteger a los Niños; a los más vulnerables y, cuando se falla en ello, mínimamente proteger su intimidad; su confidencialidad; su vergüenza. Usted, nuevamente, hizo todo lo contrario, revelando el nombre de esa Niña, ahora nuevamente violada en su identidad.
Usted, como Jefe máximo de la Iglesia, hizo todo lo contrario a lo que hubiera hecho Jesús y se puso del lado de los Ricos, aquellos que pueden llevar a sus Hijas embarazadas a Clínicas Privadas, donde -mediante el pago de onerosas sumas de dinero- sacan de sus vientres esas “cosas que alguien les metió” (como suplicaba esa Pequeña Niña) y de sus conciencias blancas, todo rastro de impureza y pecado.
4) No observé en Usted, ni en nadie de la Iglesia, hacer públicos los nombres de Curas pedófilos que abusaron de Niños y Jóvenes, en Colegios; Orfanatos; Iglesias y Seminarios.
Tampoco les vi iniciativa para visitar la noche de los lugares más paquetes y selectos de Tucumán: se sorprenderán al ver el nivel de sexo; drogas y alcohol que hay, en Señoritas y Señoritos de las más refinadas y católicas familias Tucumanas, que limpian sus pecados todos los Domingos (religiosamente), con suculentas Ofrendas.
Usted, como Jefe máximo de la Iglesia, hizo todo lo contrario a lo que hubiera hecho Jesús y arrojó la Primera Piedra, que pegó de lleno en el alma destrozada de esa Niña vejada.
Como podrá observar, Monseñor, Carlos Sánchez, no salgo de mi estupor e indignación. Cómo les explico a mis Hijos que, por culpa de Hombres como Usted, la Iglesia Católica está cada día más alejada de Jesús? Cómo les hago entender a mis Hijos que hay personas, en pleno Siglo XXI, que no entienden que Estado y Religión, son cosas distintas y que hay asuntos Sanitarios (responsabilidad del Estado) y asuntos de Fe (responsabilidad de la Iglesia)?
Mis creencias son tan fuertes como mis convicciones, Monseñor: la Iglesia y sus acciones, no matarán mi Fe, pero jamás permitiré que en nombre de la Fe, se asesinen almas inocentes.
Espero que recapacite y que la Justicia Terrenal actúe de Oficio contra Usted, porque cometió un Delito y, junto con este posteo, publico una foto de archivo de Usted, porque así como no tuvo piedad para divulgar la identidad de una Niña Violada, es mi intención que su rostro se divulgue masivamente, para ponerle rostro a tan repugnante actitud.
Que la Justicia Divina se encargue de su alma y la de todo el fanatismo medieval que azotó a Tucumán en estos tiempos.
Si yo soy el equivocado, sabré hacerme cargo de lo que me toque.
Lo saludo con el respeto que se merece.
Javier Ernesto Guardia Bosñak
Manifiesto Argentino Tucumán