Crónicas Tucumanas La metamorfosis de Doña Emma

Crónicas Tucumanas

La metamorfosis de Doña Emma

por Rosana Herrera Por estos tiempos de clima tan cambiante, de paraguas y de protectores solares, de chaparrones y de insolaciones, en estos pagos tan norteños como amados, por cada Santa Rita florecida hay una loratadina ingerida. Y ¡nojodamo!, no es lo mismo el...

Crónicas Tucumanas en Buenos Aires ¡Gracias, Julio César!

Crónicas Tucumanas en Buenos Aires

¡Gracias, Julio César!

por Rosana Herrera El lunes a la noche,  Edenor dejó en oscuras a gran parte del barrio de Belgrano. Los caserones de tejas, la tibia noche sobre la vereda y las viejas añoranzas del tren cercano, no lograron siquiera por un instante tornar románticos los cuatro pisos...

Crónicas Tucumanas en Buenos Aires La Dama y la paloma

Crónicas Tucumanas en Buenos Aires

La Dama y la paloma

por Rosana Herrera Salir ileso de la asfixiante realidad es un esfuerzo cotidiano y consciente. Especialmente en días como los nuestros, en que la alegría, la euforia y el alivio por las victorias familiares no alcanzan para iluminar la lobreguez del túnel, ese largo...

Crónicas Tucumanas El yeso tuvo la culpa

Crónicas Tucumanas

El yeso tuvo la culpa

El triunfo no está en vencer siempre, sino en no desanimarse nunca Napoleón Bonaparte por Rosana Herrera  Hubo un momento en que parecía que no podía hacer otra cosa con mi vida que sumergirme en dos de los pasatiempos que más amo, leer y ver buenas películas de...

Crónicas Tucumanas Reflexiones de una mamá “especial”

Crónicas Tucumanas

Reflexiones de una mamá “especial”

por Rosana Herrera  La verdad es que a veces la inspiración sobre un tema en particular me anda rondando en la cabeza o en el corazón. O en los dos lados… como ahora. Esa inspiración que me hace creer que la  máquina me llama o que me hace un guiño cuando la veo...

Crónicas Tucumanas ¿Importa la pizza?

Crónicas Tucumanas

¿Importa la pizza?

por Rosana Herrera   No conozco a nadie que haya pensado jamás “qué ganas tengo de viajar en ambulancia” o al menos que lo dijera en voz alta. Y seguramente nadie lo deseó porque no tuvo el privilegio de conocer a Gaby, el ambulanciero de Boedo y a su deliciosa...