Por Alfonso Tabakian * Centenario del Genocidio Armenio: la memoria derrumba el negacionismo

El 24 de abril se cumple el centenario del genocidio cometido  contra el pueblo armenio. El primero del siglo xx, antesala del nazismo e inspiración de lo que fuera la llamada solución final. Aquella legitimación que creyeron tener muchos gobiernos para ejercer su poder y eliminar a un pueblo o grupo que actuaba en oposición a sus intereses.

Todo plan implica la ejecución, pero también consiste en que las masacres jamás sean reconocidas oficialmente, mucho menos castigadas ni reparadas. Consecuentemente es que en la actualidad se la siga negando desde Turquía, como desde distintos sectores de la comunidad internacional que aun se animan a determinarlo como un genocidio polémico.

El gobierno argentino desde el 2007 cuenta con una ley nacional  26199, que declara a cada 24 de abril de todos los años como el día de acción por la tolerancia y el respeto entre los pueblos, en recordación de este genocidio.

La justicia argentina determinó en el año 2011 a través de una sentencia ejemplar que el estado turco fue responsable del genocidio del pueblo armenio fundamentada en distintos archivos testimoniales de diversos países .

El Papa Francisco I el 12 de abril de este año reconoció el genocidio sufrido por el pueblo armenio en una misa llevada a cabo en homenaje a las víctimas en la Basílica de San Pedro, Roma, lo que desató nuevamente la ira del estado turco representada por una dirigencia que sigue dando muestras de una intolerancia obtusa.

El centenario del genocidio abre una nueva instancia, donde el pueblo armenio no espera solo el reconocimiento  del estado turco sino la aceptación de la responsabilidad del crimen cometido y la ineludible reparación que implica recomponer el destino alterado de un pueblo.

En la llamada Armenia Occidental vivían dos millones de personas bajo el dominio del imperio otomano antes de la primera guerra mundial. Persia dominaba la región oriental, más tarde anexada a Rusia. Durante 600 años el pueblo armenio conquistado vivía subyugado social , económica y culturalmente. Hacia fines  del siglo XIX impulsados por ideas progresistas los armenios comenzaron a dar muestras de querer modificar sus condiciones de vida. Pero Armenia continuaba siendo un territorio clave, ese portal entre oriente y occidente, motivo por el cual al imperio le resultaban cruciales esas tierras para su planes panturquistas.

Fue entonces que antes de siquiera haber algún movimiento rebelde, el imperio demostró su poderío con dos masacres de 1894 y 1896 con 300.000 muertos y en 1909 con 30000 asesinados…esto solo era un anuncio de algo peor.

Cuando estalló la primera guerra, en 1914, todo armenio varón y menor de 45 años que habitaba esas tierras fue obligado a enlistarse en las tropas otomanas, controladas ya por un grupo de universitarios militarizados conocidos por los jóvenes turcos, miembros del partido Comité de unión y progreso, para luchar junto a Alemania contra la amenaza zarista.

Del otro lado, los armenios que vivían bajo dominio ruso formaban parte del ejército del zar y debieron ir al frente europeo.

La existencia de armenios en las filas zaristas y la sospecha de algún movimiento subversivo  de los armenios de  Rusia en tierras otomanas generó la ira turca. Los soldados armenios en las filas otomanas fueron culpables de traición por solo su nacionalidad, fueron desarmados y enviados a realizar misiones sin regreso. Los jóvenes turcos habían comenzado su plan antiarmenia.

Fue así como el 24 de abril se formó una organización especial  integrada por ex presidiarios entrenados para limpiar armenios del territorio otomano. Se descabezó al pueblo armenio con el secuestro y posterior asesinato de toda su dirigencia, se ordenó una deportación masiva hacia la Mesopotamia y el desierto que duraría mas de un año, que luego se extendió en zonas de influencia y en los campesinados alejados de cualquier territorio de conflicto.

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Cada ciudadano contaba con dos días para abandonar su hogar, a los más influyentes, a los más preparados se los fusilaba directamente y el resto a las caravanas por el desierto.

Luego sucederían hechos terribles y horrendos, lamentables e increíbles para la razón humana por su crueldad, matanzas indiscriminadas, abusos contra mujeres y niños, abandono de personas en agonía, muertes por sed y hambre y todas aquellas formas de violencia que pasaran por la voluntad de los gendarmes turcos.

El desierto de siria estaba cubierto por cadáveres…de esos dos millones quedaron casi 500.000 armenios pero ya no en tierras otomanas…los sobrevivientes se exiliaron en alguna otra parte del mundo que dio origen a la actual diáspora Armenia…

La negación,  es considerada como otra de las etapas del genocidio, Turquía se encargó de hacerlo desde el momento en que comenzó a ejecutar su plan. Guerra civil, traición Armenia, deportación por cuestiones estratégicas, eran  algunas de las justificaciones que declaraban los turcos por la desaparición repentina de un millón y medio de personas, pero Turquía continuó con la idea clara de borrar las huellas de la existencia Armenia .

A la muertes expuestas, le agregó las muertes simbólicas, aquí no hubo armenios, no hubo historia del pueblo armenio, no dejar rastros, apropiándose de identidades de bebes y mujeres que fueron sometidas a cambiar su religión y su libertad por solo mantenerse con vida.

La negación es la gran caja de cristal donde los asesinos de todos los tiempos encuentran la impunidad tan ansiada, el dictador jorge Rafael Videla declaraba  sobre el paradero indefinido de las personas durante los años 70 en la Argentina, ni vivos , ni muertos , desaparecidos…personas que según estos criminales no existieron , y por ende sus muertes tampoco ocurrieron .

Hoy los descendientes de ese pueblo mutilado quieren dejar de ser víctimas, quieren ver a través de la luz de la justicia cómo el autor del  crimen sea castigado y esté obligado a reparar sus actos.

Hoy los armenios del mundo quieren traer su aporte al resto de la humanidad entendiendo que lo sucedido no es ajeno a ningún pueblo, y de ello hay sobrados ejemplos lamentablemente en la historia reciente. Como por intereses políticos, económicos algunos son capaces de alterar el destino natural de un pueblo, y a su vez la comunidad internacional sin miramientos se animó por décadas a retrasar la llegada de la justicia, manteniendo a un estado criminal sin su castigo solo por conveniencia.

El valor al respeto en la diversidad, en la construcción de sociedades justas lejos de la intolerancia, es la enseñanza que a través del dolor se ha marcado en la memoria colectiva del pueblo armenio…y es su legado y la constante transmisión de ello.

En pleno desarrollo del centenario del genocidio que sufriera el pueblo armenio estamos dispuestos y convencidos de  seguir hasta la justa reparación de este crimen.

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El conflicto de la República de Nagorno kharapagh. Su nombre antiguo es artaj , correspondió  a una de las quince provincias de la armenia histórica. El termino nagorno karapagh es de construcción moderna. La palabra nagorno es un adjetivo ruso cuyo significado es territorio elevado.

Este histórico territorio armenio fue cedido arbitrariamente  en 1921 por Stalin a lo que fue en ese momento la república soviética de Azeirbeijan, poblada por armenios en un 95 por ciento durante toda la época soviética, mantuvo sus orígenes y raíces esperando unificarse a Armenia. Luego de algunos fracasos de sus petitorios al soviet supremo, ante la caída de la Unión Soviética y la independencia de todas las repúblicas que la conformaban, entre ellas Armenia, la población de Nagorno Garapagh se pronunció y en elecciones votó su anexión armenia.

Como un claro ejemplo de que la intolerancia y la armenofobia en la región aun no cesó, a las masacres ya comentadas por los turcos en el Cáucaso y en Cilicia hasta 1923 deben sumarse la matanzas de armenios en Bakú y Sumgait por parte de los turcos azeríes en 1988 que merecen un párrafo aparte. Ello generó el inicio de un conflicto armado entre el pueblo de Garapagh y los azeríes que conformaban también una república independiente desde 1991. El pueblo de origen armenio de Garapagh haciendo uso del derecho de autodeterminarse sostuvo un conflicto armado ante el estado azerí luego de los terribles actos de violencia sobre los armenios de distintas ciudades de esa región.

En el año 1994 el conflicto llegó a un cese de fuego con la recuperación de las tierras por parte de los armenios de Garapagh, creando la República autónoma de Nagorno Garapagh. Hasta ahora ningún país de la comunidad reconoce a esta república, Turquía presiona a Armenia por causa de este conflicto y la obliga a devolver esas tierras a los azeríes y, para ello, desde la década de los noventa mantiene bloqueada las fronteras con Armenia. Este conflicto hasta ahora sigue latente, los armenios buscan la solución pacífica, sin embargo, los azeríes y turcos intentan una escalada armamentista para la recuperación de estas tierras.

 

*Director regional del Consejo Nacional Armenio de Sudamérica.

Secretario de la Fundación del Consejo Nacional Armenio para la defensa de los derechos humanos.