Por Miguel Núñez Cortés

Podríamos quizás acercarnos hasta ahí en donde yaces

Podríamos hacer silencios absolutos y cerrar los ojos sollozando

Podríamos expresar las condolencias en páginas de diarios,

Podríamos organizar un encuentro de amigos para memorarte en grupo.

Pero para tenerte con nosotros, nuevamente, nos bastarán los sentidos,

estar atentos al sonido amigo de tu carcajada querida y dulce.

Para tenerte con nosotros nuevamente alzaremos los ojos, en las noches,

y admiraremos las estrellas fulgurantes,

y en su parpadeo misterioso descubriremos tu mirada plena de alegría.

Para tenerte con nosotros  nuevamente, recordaremos las mañanas helados del Río Gallegos que te vio 
Intendente y pensaremos en el verde campo arbolado de la residencia de Olivos. Siempre hay un campo 
arbolado de olivos como paso previó al reencuentro esperado.

Vives junto a nosotros. No te has muerto compañero, por eso te esperamos.