> Planificación estratégica en el sur de la Ciudad de Buenos Aires, urbanización y vivienda, problematización de las concepciones de sustentabilidad; los casos de la creación del Distrito del Deporte y la convocatoria al concurso para la Villa Olímpica.

Por Guadalupe Granero Realini* 

Buenos Aires es un territorio de disputas. Como toda ciudad, y a pesar de las construcciones mediáticas y propagandas oficialistas sobre lo bueno que va a estar, sus espacios se construyen a partir de relaciones sociales en tensión y, claro, son esos espacios los que producen esas mismas relaciones.

El anuncio del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires del llamado al Concurso Nacional de Anteproyectos de Viviendas para la Villa Olímpica y la publicación de las bases elaboradas por la Sociedad Central de Arquitectos en los últimos días de marzo de 2014 vuelven a poner de manifiesto la necesidad de pensar las políticas públicas destinadas al sur de la ciudad, en el marco de preceptos heredados de la planificación estratégica para posicionar a las ciudades dentro del circuito de consumo global.

…la comuna 8 es un lugar de conflictos -como lo es todo el espacio urbano- donde se dirimen luchas de poder y se evidencian las asimetrías que esa lucha encarna; y lo es aún más por ser tierra de eternos olvidos, de despolíticas, de negaciones sistemáticas de los derechos ciudadanos de una gran parte de la población vulnerada -precarizada- de la ciudad.

En primer lugar, es imposible disociar la reciente convocatoria del concurso de la ocupación del predio de la Villa 20, vecino del área del concurso, desde hace más de un mes. Este acontecimiento pone de manifiesto que por más que desde el gobierno se procuren justificar los proyectos urbanos de la comuna 8 –dentro de los cuales se inscribe la creación del Distrito del Deporte y la construcción de la Villa Olímpica- describiendo esta zona de la ciudad como una serie de vacíos sub-utilizados, caracterizándola como un espacio sin historia, sin identidad, incluso sin materialidad urbana, la comuna 8 es un lugar de conflictos -como lo es todo el espacio urbano- donde se dirimen luchas de poder y se evidencian las asimetrías que esa lucha encarna; y lo es aún más por ser tierra de eternos olvidos, de despolíticas, de negaciones sistemáticas de los derechos ciudadanos de una gran parte de la población vulnerada -precarizada- de la ciudad.

Varias organizaciones sociales han denunciado, ante la toma de los terrenos en Villa Soldati, el incumplimiento de lo dispuesto por la ley 1770/05 que estableció la urbanización de la villa 20, para lo cual se destinó un terreno adyacente -el que ha sido ocupado- para la construcción de 1600 viviendas. No sólo no hubo ninguna construcción hasta la fecha sino que el lugar fue utilizado como un cementerio de autos que ha contaminado la tierra, permitiendo que el poder público lo utilice como argumento para no realizar las obras [1]. Esto ha sido relevado rigurosamente por el Taller Libre de Proyecto Social de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, convocado por vecinos de la villa para elaborar un documento que detalle la actual condición y legitime los reclamos; en este documento, presentado a la Comisión de Vivienda de la Legislatura, se relativiza el argumento oficial en tanto la contaminación no sería un factor que condicione un proceso de urbanización y se propone un plan de acción para avanzar con el proyecto establecido por ley [2]

“Sustentabilidad” no significa, de ninguna manera, una serie de preceptos técnicos a implementar tal como se lo presenta en las bases del concurso.

Por otro lado, es preciso analizar ciertas concepciones y desarrollos teóricos presentes en las bases a partir de las cuales serán desarrollados la serie de proyectos urbano-arquitectónicos destinados a configurar el nuevo emprendimiento que supone la Villa Olímpica. En primer lugar, es notable el énfasis puesto en la cuestión de la sustentabilidad a lo largo de todo el texto de las bases. Si bien es loable que desde la concepción arquitectónica se incorporen parámetros de mitigación de los impactos ambientales, es llamativo que todavía se reduzca la cuestión de lo sustentable al cuidado medioambiental, entendido como preservación de las condiciones naturales, ignorando las dimensiones complejas y la visión sistémica que entraña la sustentabilidad en tanto relaciona la naturaleza con los espacios antropizados y, por ende, se vuelve un concepto que lejos de resolver problemáticas unívocas debe, necesariamente, abordar el contexto social en cual se formula. “Sustentabilidad” no significa, de ninguna manera, una serie de preceptos técnicos a implementar tal como se lo presenta en las bases del concurso. Por otro lado, en la medida en que las bases son producidas por la institución que representa a los arquitectos del país, es por lo menos preocupante lo que subyace en estas concepciones que continúan reproduciendo un modelo del arquitecto como técnico, como profesional capacitado para dar respuestas “de diseño” abstraídas de la sociedad en la cual se inserta.

VILLA OLÍMPICA Ubicación y Entorno Comuna 08

Ahora bien, entrando en el juego propuesto, desde esta concepción naturalista de la sustentabilidad también merece una crítica esa supuesta idea de preservación ambiental basada en la proliferación de “espacios verdes” mientras se destinan, en las adyacencias de la Villa Olímpica, casi el doble de la superficie de ésta a estacionamientos. ¿Qué modelo de sustentabilidad se propone alentando la reutilización de aguas de lluvia y terrazas verdes mientras se impermeabiliza tierra que podría ser tratada como terreno absorbente? Más aún, ¿en qué radica la reiterada promoción de un transporte sustentable, basado en el fortalecimiento de medios públicos e intermodales, mientras simultáneamente se refuerza el acceso a esta zona por autopista o vías rápidas y en auto particular? Estas contradicciones son evidentes cuando uno de los documentos anexos a las bases, que se titula “Diseño ambientalmente responsable y mejores prácticas para la edificación de la villa olímpica” declara que la edificación y el transporte son “los aspectos más impactantes del medio ambiente urbano”. Como si hiciera falta, basta mirar el mapa interactivo de Buenos Aires, disponible en la web oficial, para saber a través de qué inexistentes bicisendas será posible llegar a la Villa Olímpica [3]. Mientras las obras se han dedicado exclusivamente a la zona norte -la zona noble– me pregunto a qué se refería el jefe de gobierno cuando dijo que soñaba con “una Buenos Aires inundada de bicicletas” en la apertura de las sesiones de la Legislatura [4].

Mientras las obras se han dedicado exclusivamente a la zona norte -la zona noble– me pregunto a qué se refería el jefe de gobierno cuando dijo que soñaba con “una Buenos Aires inundada de bicicletas” en la apertura de las sesiones de la Legislatura

En otro sentido, en el capítulo referente al ” Índice Sintético de Sustentabilidad en la Comuna 8″ se evalúa que en lo referente a transporte y movilidad “el índice actual refleja una buena cobertura debido a la presencia del Ferrocarril y del Premetro”, sin hacerse ninguna referencia al tipo y calidad del servicio, a las condiciones de la infraestructura, a los costos, ni a ninguna otra variable que no sea la mera existencia física de estos elementos, a pesar de que más adelante se declara: “proximidad a nodos de transporte público relativamente buena (Índice de proximidad a nodos de intercambio intermodal=0,60), aunque con deficiencias en términos de calidad e interconexión reticular”. Siendo de público conocimiento las condiciones actuales del transporte público en la ciudad de Buenos Aires, este es un índice, por lo menos, dudoso [5].

En relación a la cuestión habitacional, que en los barrios no sólo de esta comuna sino de las vecinas es un problema histórico, mientras las bases se limitan a afirmar, respecto al “uso definitivo como nuevo barrio en la comuna 8” que los departamentos de los atletas “con posterioridad (…) se destinarán a vivienda permanente, a través de la implementación de programas dirigidos a facilitar el acceso a la vivienda a través de créditos específicos”, en otro documento anexo a las bases sobre el contexto de la Villa Olímpica se establece que:

Finalizados los trabajos de adaptación, el Instituto de Vivienda adjudicará las viviendas para ser utilizadas como vivienda única, familiar y de ocupación permanente de acuerdo al siguiente esquema:
a) un tercio (1/3) de las unidades serán otorgadas a inscriptos y/o beneficiarios del Programa 100, Créditos Ley 341/964 o el que en un futuro lo reemplace.
b) un tercio (1/3) de las unidades serán otorgadas a vecinos que residan en villas, asentamientos y núcleos habitacionales transitorios que deban ser relocalizados bajo su expreso consentimiento por la aplicación de leyes de urbanización de los mismos o de sentencia judicial firme.
c) un tercio (1/3) de las unidades serán otorgadas a inscriptos y/o beneficiarios del Programa 110, Créditos 1º vivienda o el que en un futuro lo reemplace.
En todos los casos, el 50% de las unidades deben ser adjudicadas a beneficiarios que acrediten al menos cinco años de residencia efectiva en la Comuna 8 [6]

La historia del “legado” y las ciudades olímpicas merecería un estudio aparte para desmitificar lo que todavía sigue siendo la herramienta retórica más potente con la cual los gobiernos locales implementan las obras para recibir los juegos.

Sin embargo, en las noticias publicadas en los últimos días es confuso el tratamiento del “legado” que hacen los distintos medios de comunicación, afirmando algunos que las viviendas serán del tipo social con créditos accesibles, hasta otros que establecen que serán para la clase media de la ciudad con acceso al crédito, o incluso, sólo de la zona. Estas contradicciones, en su indefinición, permiten conseguir cierto apoyo de la ciudadanía al proyecto, mediante la construcción discursiva del legado como una herramienta de “desarrollo urbano”, mientras que consienten un cierto desentendimiento sobre el verdadero destino final de las viviendas. La historia del “legado” y las ciudades olímpicas merecería un estudio aparte para desmitificar lo que todavía sigue siendo la herramienta retórica más potente con la cual los gobiernos locales implementan las obras para recibir los juegos.

Otra mención aparte merece la idea de “integrar a la ciudad” la zona sur, que se redacta como parte de las “conversaciones abiertas en la Comuna 8” -realizadas en 2012- donde entre las propuestas que incluyen crear un predio ferial, un corsódromo y un auditorio, aparece “construir un hotel 5 estrellas (aprovechar el golf y la conexión autopistas)”. Es más que sugerente para imaginar qué relación tendría este emprendimiento con la propuesta de una “ciudad a escala humana” que enmarca las acciones de integración.

Más allá de lo reduccionista de esta concepción del espacio público como espacio “verde”, es fundamental comprender que, sobre todo, vulnera el derecho de los ciudadanos a disponer de lugares de manifestación colectiva, diseñados desde una perspectiva inclusiva y que promuevan una apropiación espacial creativa, donde el espacio público, sea del color que sea, pueda acoger modos de uso diversos…

Respecto a la definición del espacio público en el marco de las bases propuestas para el concurso, el mismo documento analiza profusamente la superficie de espacios verdes, las tipologías vegetales existentes, la distancia promedio de los habitantes a dichos espacios y determina la localización óptima de los futuros espacios verdes y los árboles a ser implantados. Más allá de lo reduccionista de esta concepción del espacio público como espacio “verde”, es fundamental comprender que, sobre todo, vulnera el derecho de los ciudadanos a disponer de lugares de manifestación colectiva, diseñados desde una perspectiva inclusiva y que promuevan una apropiación espacial creativa, donde el espacio público, sea del color que sea, pueda acoger modos de uso diversos, desde acciones de microeconomías locales hasta la posibilidad de ser autogestionado por los vecinos para eventos culturales, reuniones comunitarias, talleres de capacitación laboral u otras actividades.

El desarrollo de los proyectos destinados a la comuna 8 nos convoca, por un lado, a pensar desde una perspectiva histórica y compleja las políticas públicas que, por defecto u omisión, siguen reproduciendo un patrón de desarrollo urbano excluyente. Por otro lado, en el marco de la creación del Distrito del Deporte y de la convocatoria al concurso para la Villa Olímpica, es necesario reflexionar sobre el rol de los profesionales de la arquitectura y el urbanismo en la construcción de la ciudad y en el abordaje de problemáticas diversas que determinan la constitución de los lugares que habitamos.

*Arquitecta y especialista en Planificación Urbana y Regional (UBA). Becaria ELAP Ryerson University, Toronto (Canadá). Co-directora de   s u r b a n i s t a s.

 


[4] “Bicicletas en Buenos Aires. USA LA BICI. Salvá a Buenos Aires de la contaminación” en http://www.buenosaires.gob.ar/ciudad-verde/centros-verdes/bicicletas-en-buenos-aires

[5] Documento 140227-Introducción gral – Comuna 8 – VO.pdf, disponible en la bases del Concurso.

[6] Documento 140227-Introducción gral – Comuna 8 – VO.pdf, disponible en la bases del Concurso.