…Por eso aún en otoño, la primavera está en casa…

Teresa Parodi

por Rosana Herrera

Resulta muy difícil no sucumbir a la tentación de hacer abuso de un espacio como éste que me permite pensar en voz alta y resulta muy fácil decidir dejarlas para la otra semana a Sara y a su historia de amor. Porque hoy quiero hablar de amor pero del otro. Del otro amor y del amor al otro. Y despojarme de las equis que me alejan de algunos, aunque me acerquen a muchos, porque sólo por hoy siento que más allá de las gramáticas, nos hermana el deseo.

Ese deseo ferviente que empezó a hacerse crónico a partir de un video con que amanecimos el sábado. Esa mañana en que, luego de intentar seguir durmiendo para poder despertarnos de ese sueño, después… minutos después, decidiéramos despertarnos para poder soñar bien despiertos. Porque  de entrada sentimos que se nos bajaban las persianas de la ilusión. Y de pronto que el demorado regreso parecía arrepentirse de llegar. Y nos ganaban la sorpresa, el asombro y el estupor y ni bien nos enterábamos, comenzamos a llamarnos y a convencernos y a escucharnos y a consolarnos y a reírnos y a felicitarnos y a programar reuniones urgentes, mientras en simultáneo, resolvíamos litúrgicamente, sentirnos bien. Muy bien.

Mejor que nunca. Y elegíamos sentir que nos lo merecíamos.

Pero como estoy felizmente rodeada de analistas políticos de la hostia, con una asombrosa capacidad diagnóstica, (quienes sumados a la inusual batería sabatina de noticias , parecían adelantarlo al lunes), he decidido que me puedo dar el lujo (sólo por hoy) de dejar la razón y los anteojos de ver de cerca en la mesita de luz y venirme hasta la compu sólo con las emociones en forma de teclado y con los lentes de ver de lejos. Aunque deba aporrearlas de memoria a las letras y echarle la culpa a la presbicie por las calamidades que no pueda disimular.

Porque viendo a lo lejos, la encuentro más cerca a la efe de futuro y la efe de fracaso se aleja tanto que casi ni se ve. Curiosidades de época, de esta época. La peor época de la Patria en democracia, esta época que al ser una de las mejores de mi vida personal, se me hizo más fácil de transitar. Porque qué habría sido de mí sin las pequeñas conquistas cotidianas. Cómo habría hecho para sobrevivir sin el frenesí de la militancia. Dónde estaría hoy si no me hubiese aturdido tanto con proyectos familiares postergados. Porque los otros, los proyectos colectivos de país, se nos truncaron pasadas las seis de la tarde de ese domingo gris, cuando la boca de una urna se abría para arrojar guarismos que nos anticipaban este  infierno que sólo parece no quemar tanto, si pensamos que finaliza. Que ya estamos casi llegando al final y que lo maravilloso es que ahora  podemos sentirlo. Porque  una voz de mujer en off y un puñado de imágenes editadas, nos lo anunciaron  como noticia y como presagio de porvenir, ese sábado inolvidable.

Yo decía recién que tengo el enorme privilegio de militar en un espacio en donde el pensamiento crítico, la memoria histórica y la formación política son moneda de cambio. Y donde los análisis rigurosos y los largos debates les hacen goles a la  pesadumbre y les cantan piedra libre a las utopías. Esas a las que sin dejar de reconocer como tales, las dejamos que se escondieran apenas por un tiempo detrás de la incertidumbre y de la desazón. …¡Cincuenta y unoooo,, no cuento más para ningunooo el que no se escondió, se embromoooó! Ahora que se escondan ellos nomás y que intenten esconder toda la inmundicia. A nosotros nos llegó el turno de reaparecer y de bailar y de imaginar e imaginarnos. Y de prepararnos para resucitar de entre las ruinas. Y de reconstruir. Y de hablar del amor y del reencuentro.

Y de amores. Y de reencuentros.

Sólo por hoy quedan para mis compañeros, los sujetos y los predicados perfectamente ordenados en oraciones inquietantes donde la geopolítica, las bigdatas, Latinoamérica, el perverso modelo neoliberal, la lawfare, el blindaje mediático y las facks news, se entreveran para mantenernos en estado de alerta permanente. Hoy sólo pienso en una foto.

Y en que Foto, como Futuro… también empieza con EFE.