Por Marta Valoy         

Como decía el poeta español Flipe Boso:” Llamemos a las cosas por su nombre: ¡COSAS!. El arte no tiene un discurso autónomo, no es una entelequia flotando en los anillos de Saturno. Por más que el sistema quiera cegar o cubrir con un El manto de silencio o tergiversaciones los sentidos que despierta, el arte nunca podrán dejar de significar o aludir a la realidad, aunque simbólicamente. Podrán estar un poco más acá o más allá, pero nunca fuera.”

Pese a que, en algunas circunstancias en algunas  corrientes artísticas definidas, los papeles se confundan, se  trata de un abanico abierto que va desde la expectación pasiva, como en algunas formas del cine o el teatro, a la participación desenfrenada  apasionada en algunas propuestas donde el arte en general y la poesía en particular son una cruzada disruptiva del espíritu que eleva, que siembra, que sana y también como hijo, hija de su tiempo, denuncia las injusticias y clama por la verdad. Esto último es la  función  de la escritura creativa y ha costado no pocos contratiempos, cárcel y martirio sobre todos a escritores que denunciaron las injusticias de un tiempo histórico o sustentaban una ideología contraria al poder.

El mes de agosto es para los artistas el mes de la Insurgencia Cultural en homenaje al Poeta Granadino Federico García Lorca. Este hecho ya se ha instalado en la agenda internacional de numerosos colectivos culturales. E s por eso que durante todo el mes de agosto se realizan jornadas donde se alza la voz de miles de compañeros y compañeras poetas y representantes de diferentes disciplinas artísticas para plantear un contrapoder a los poderes hegemónicos.

Estas jornadas se iniciaron en el año 2019. El año pasado en total se realizaron 120 actividades en 87 ciudades y 20 países. Este dato, más allá del evidente carácter cuantitativo, tiene aún un valor más profundo y se expresa en las vivencias únicas e irrepetibles de aquellos trabajadores de la cultura que se movilizaron esos días. Obedecen a una construcción aún más democrática de la escritura creativa que atienda a la historia de lucha y las urgencias sociales y culturales propias de cada lugar

En este cuadro, cada vez más espantoso, que está viviendo el mundo a causa de la pandemia, aparece la cara más cruel de un sistema capitalista asesino. La pandemia es apenas la punta del iceberg de una lucha geopolítica de un imperialismo que en su lucha por la hegemonía mundial no duda en hundir en sangre y muerte a los pueblos. A largo plazo sus consecuencias en los trabajadores y el pueblo serán dramáticas no solo por las muertes, sino por los millones que caerán en la pobreza. En este escenario apocalíptico de un capitalismo en crisis y las situaciones que se derivan de los diferentes niveles de la pandemia y las cuarentenas, las jornadas en los diferentes países serán disímiles y variadas. En algunos lugares se efectuarán eventos de modalidad virtual, en otros, se animarán a los eventos presenciales atendiendo a los resguardos que imponen las circunstancias, pero desde cada país se seguirá escuchando la voz disonante de los trabajadores de la cultura. Cada invitado develará su luz y su sombra. Nos guiará por sus laberintos de magia y de resistencia como fue en los otros encuentros de poesía. Nos contarán su experiencia poética y sus impresiones sobre el pasado, presente de su espacio vital, para ir más allá de su propia poesía e identificarse con el alma colectiva.

Todas las  acciones tendrán como objetivo reivindicar la identidad cultural de los pueblos, la defensa de su autodeterminación, el repudio a las injerencias externas y guerras, la denuncia al resurgimiento del fascismo y otras formas de discriminación racial, de género, y de clase, la preservación y el cuidado del medio ambiente, y por ende, promover la Paz Mundial.

 

Muerte de García Loca,  el poeta inspirador de la Insurgencia 

Federico García Lorca acababa de cumplir 38 años el 18 de agosto 1936 . Había terminado ‘La casa de Bernarda Alba’, su «drama de la sexualidad andaluza», llevaba “muy adelantada” una comedia sobre temas políticos y estaba trabajando en una obra nueva titulada ‘Los sueños de mi prima Aurelia’, elegía de su niñez en la Huerta de San Vicente (Granada). Allí se encontraba cuando el 17 de julio estalló en Marruecos la sublevación militar contra la República.

Las críticas hacia Lorca se habían recrudecido en el contexto de tensión previo a la Guerra Civil. Aunque detestaba la política partidista, sufrió con vehemencia las arremetidas de los conservadores por su amistad con personalidades abiertamente socialistas como la actriz Margarita Xirgu o el ministro Fernando de los Ríos. La popularidad de Lorca y sus numerosas declaraciones contra las injusticias sociales le convirtieron en un personaje incómodo para la derecha.

Mientas el mundo entero admiraba a Federico como ‘el Homero español’, medios nacionales habían lanzado el rumor de que mantenía relaciones homosexuales con los componentes del teatro estudiantil. «También el Estado da dinero para ‘La Barraca’ donde Lorca y sus huestes emulan las cualidades la homosexualidad y difunden  ideas de izquierda. ¡Qué vergüenza y qué asco!», bramaba la revista satírica El Duende, a la que se sumaba la falangista F.E., que acusaba también a los ‘barracos’ de llevar una vida inmoral, de corromper a los campesinos y de practicar el marxismo judío».

Intuyendo que el país estaba al borde de la guerra, Lorca decidió volver de Madrid para reunirse con su familia. El 14 de julio llegó a la vega de Granada, y días más tarde celebró con ellos la festividad de San Federico. La situación política en España, donde la violencia había tomado las calles y la posibilidad de un golpe miliar estaba en boca de todos, se había vuelto insostenible. Consciente del riesgo que sufría, Federico sopesó varias opciones como intentar llegar a la zona republicana o instalarse en casa del compositor Manuel de Falla, cuyo renombre internacional podría ofrecerle protección.

Finalmente decidió alojarse en casa de los padres de su amigo Luis Rosales, un poeta de corte falangista, pero sus esfuerzos no hicieron más que alargar la persecución. Se apostaron hombres armados en los tejados colindantes para impedir que por aquella vía tan inverosímil pudiera escaparse la víctima.

El informe policial afirma que el poeta «fue sacado del Gobierno Civil por fuerzas dependientes del mismo y conducido en un coche al término de Viznar (Granada) y en las inmediaciones del lugar conocido como Fuente Grande, junto a otro detenido cuyas circunstancias personales se desconocen, fue pasado por las armas después de haber confesado». Además, revela que fue «enterrado en aquel paraje, muy a flor de tierra, en un barranco situado a unos dos kilómetros a la derecha de Fuente Grande, en un lugar que se hace muy difícil de localizar”. Lo cierto es que jamás se pudieron recuperar sus restos.

 

 Ay, voz secreta

Ay voz secreta del amor oscuro
¡ay balido sin lanas! ¡ay herida!
¡ay aguja de hiel, camelia hundida!
¡ay corriente sin mar, ciudad sin muro!

¡Ay noche inmensa de perfil seguro,
montaña celestial de angustia erguida!
¡Ay silencio sin fin, lirio maduro!

Huye de mi, caliente voz de hielo,
no me quieras perder en la maleza
donde sin fruto gimen carne y cielo.

Deja el duro marfil de mi cabeza
apiádate de mi, ¡rompe mi duelo!
¡que soy amor, que soy naturaleza!

 Federico García Lorca

 

Homenajes  desde la Insurgencia cultural

FEDERICO

 

 

 

 

 

Tu enhiesta firma, poeta

alzó banderas de espuma

mientras el plomo siniestro

oscurecía tu luna

por no decir que morías

de muerte muy diseñada

por cien fusiles de fuego

que atronaron en Granada.

Te han dejado, Federico

agujereada la carne

mientras sonaban tus versos

versos de tiempo y de sangre.

Que silencien los tambores

de granada, de la España,

que se viene Federico

vistiendo una  capa blanca.

Que eran tres los fusilados

nuestro poeta era el cuarto

los cuatro yacen tan muertos

como el viento que los trajo.

En madrugada de agosto:

los fusiles apuntaron

y el trueno de sus metales

vistió de luto los prados.

Federico, Federico,

están a salvo tus versos.

mientras se ocultan muy tarde

entre otros huesos tus huesos.

Carlos Duguech

 

 Colombia resiste  (Jornadas Insurgencia Cultural 2021)

¿Cómo son las horas ahí en Cali, en Bogotá, en el Cauca ?

 ¿Cómo es cantar  entre el  fuego y  la redada?

¿Cómo se dice  libertad, pan,  trabajo, entre lavas de odio,

en esa voluptuosidad de la fuerza sobre la  pueblada?

¿Cómo son esas calles donde la vida es un soplo bajo la metralla?

¿Cómo se dice patria , sueños, horizonte ,

en el ajusticiamiento implacable de la  esperanza?

¿Como es saltar el miedo en la insurgencia del baile,

 agitar banderas,  con el pellejo a meced de las balas?

¡Qué hago aquí, con el abrazo a medias ,

con los sonidos piadosos de mi alma,

ya  la tan lejos, tan con  sueños de neblina,

desvalida,  desarmada?

¡Qué hago aquí !

Aguanta corazón, dame la clave, para llegar

al abrazo  del hermano

Aguanta corazón, dame la ruta

 no me dejes en  mitad de la estacada…

Decime que para el amor no hay distancia, 

que nos calienta el mismo sol, no moja la misma agua.

En vendavales de indiferencia  apura el horror

pero  si la rebeldía cae en medio de la vida,

nos  salva.

Marta Valoy