Por: Susana Reyes – Maestra fundadora de la Escuela Isauro Arancibia

“…Acordamos ponerle Isauro Arancibia, nombre del maestro y dirigente gremial tucumano, fundador de CTERA y defensor de la educación de los hijxs de los cañeros Entonces nuestra escuela se llamó y se llama Isauro Arancibia”.

Isauro fue asesinado en la sede de ATEP el 24 de marzo de 1976 por la dictadura cívico-militar.

Ponerle ese nombre al Centro Educativo era una forma de mantener viva la memoria, de poder contar la historia de esos años de tanta impunidad.

El Centro Educativo Isauro Arancibia nació hace 23 años, una escuela primaria pensada, en primera instancia, para la educación de adultxs trabajadores, pero fueron los jóvenes en situación de calle los que la hicieron suya. Al principio    sólo los de la “ranchada de constitución”, y después, lentamente, otras ranchadas fueron sumándose.

El Isauro existe porque hace 23 años, hubo un encuentro entre los y las jóvenes que navegaban las calles en busca de un destino distinto y un espacio con maestros que escucharan y soñaran junto a ellos y ellas. Fue creciendo y transformándose colectivamente hasta ahora.

¿Quiénes son nuestros y nuestras estudiantes?

Héroes desconocidos que luchan por encontrar su lugar, que  enfrentan diariamente situaciones atroces con todos sus derechos vulnerados, sobreviviendo en la calle y esperando que llegue el día para ir a la escuela a estudiar, a sentirse amados y respetados. Son niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos; algunos concurren con sus hijos. Viven en situación de calle, llegan al Isauro porque de “boca a boca” se van contando. Son jóvenes estigmatizados por la sociedad como los chorros y peligroso de los cuales hay que alejarse. Quiénes son en realidad?, son los que consumen paco,  los que no han tenido infancia, los que asustan a  transeúntes desprevenidos….pero también son los que después de una noche desgarradora, interminable en la calle, se levantan de la vereda para venir a estudiar, los que piden colores para subrayar los títulos, los que saben cosas que nos sorprenden: los malabares, el cuerpo humano, los animales, poemas de amor, los que sueñan su futuro a no más allá de los 30 años, los que conviven con la muerte….los despreciados por la sociedad…

Cuando llegan al Isauro se los recibe y respeta como son, se los ama como son y se habilitan sus potencialidades para que puedan reescribir su historia.

En realidad, si hay algo que caracteriza la construcción de esta escuela, es que no fue pensada con antelación, fue siendo. Por lo tanto, es durante su construcción que vamos cayendo en cuenta de lo que hacemos, de lo que hicimos, de lo que seguimos haciendo. Es imposible atraparla porque el Isauro late, vive, crece permanentemente. Es una escuela viva, construida por los trabajadores, trabajadoras y estudiantes, en permanente transformación. Utilizando como herramientas la escucha, la palabra, la experiencia cotidiana y la organización consensuada. Teniendo siempre como centro al sujeto pedagógico y sus necesidades, así se fue armando, exigiendo al estado restitución de derechos.

Pasaron 23 años de ese encuentro, el Isauro fue creciendo y se fue transformando.

¿Cómo transitamos del proyecto inicial, de una maestra con 15 estudiantes a este inmenso proyecto que hoy es el Isauro?

Con 400 jóvenes asistiendo diariamente, Mas de 100 trabajadores, tres niveles educativos

Resistimos a muchas amenazas del gobierno neoliberal de la CABA a lo largo de estos años, pero siempre avanzando, trabajando siempre con la memoria, ¿quiénes somos, por qué estamos acá?

Una de las características de esta población, a la que le han arrebatado todos sus derechos, es que viven la inmediatez. Fue un desafío pedagógico educar en la memoria, ubicarse en un devenir histórico, ser parte de la historia de su país. Asumir una perspectiva que les permita comprenderse como consecuencia de las políticas económicas implementadas en la dictadura cívico militar y fortalecidas luego, por los gobiernos neoliberales.

En estos 23 años nos hemos hecho las mismas preguntas y hemos pasado por los mismos lugares muchas veces, con otra mirada, otra perspectiva, obteniendo diferentes respuestas en cada etapa. En ese espiral dialéctico, ascendente, volvemos a pasar por el mismo punto pero ya no somos los mismos que en la vuelta anterior. Crecimos con un enfoque desde la Educación Popular

Práctica-teoría-práctica, praxis, lo que tantas veces leímos, enseñamos, lo vivimos cotidianamente como colectivo.

En el 2005 intentamos organizar los contenidos curriculares de acuerdo con las necesidades de nuestro sujeto pedagógico. Así a través de una encuesta nos dijeron cuáles eran los ejes fundamentales de la vida. De esa manera organizamos los contenidos escolares en los ejes de vivienda, salud, escuela, trabajo, familia y amigos.

Estos ejes impulsaron la creación de lo que hoy es el CIS (Centro de Integración Social) donde viven 18 estudiantes, cuatro emprendimientos productivos de la economía social: eco-bolsas, panadería y catering, revista y bicicletería.

Fuimos dotando a la escuela de todo aquello que ayudara a la restitución de derechos.

Los y las estudiantes «dicen su palabra» en la revista “La Realidad Sin Chamuyo” que escriben desde hace 12 años.

La escuela hoy cuenta con primaria de adultos, un grado de nivelación (depende de una primaria común pero funciona en el Isauro), un CAI (Centro de Actividades Infantiles) que acompaña en tareas recreativas los sábados y durante la semana apoya a la escolaridad, jardín maternal y un FINES.

También el Isauro se instituyó como un espacio de formación para los Institutos de Formación Docente y otras instituciones de nivel terciario y superior.

Quisiera terminar destacando el proyecto de nuestra escuela y el impacto que esto tiene en la vida de nuestros y nuestras jóvenes que no podían imaginar su vida más allá de los 30 años. Los pibes se mueren, los mata la policía, los matan en los barrios, se mueren de enfermedades mal tratadas, de desamor, de maltrato, se suicidan.

La escuela abre una dimensión de futuro. Los y las estudiantes ya están habitando la universidad, la habitan como parte de su mundo posible.

Hace 20 años nos poníamos muy contentos cuando uno de nuestros o nuestras estudiantes volvía una y otra vez a terminar la primaria, hoy transitan la secundaria y la universidad ya es parte de sus proyectos de vida. Desde que existe el secundario en el Isauro los pibes tienen otra proyección, se les amplió el mundo.

Por eso resistimos y nos transformamos, vamos para adelante, porque estamos hablando de los pibes que quieren vivir, que tienen derecho a la vida y a imaginar un futuro feliz

Hoy, a pesar de estar transitando momentos difíciles por la pandemia, maestros y estudiantes buscan las formas más diversas de conectarse a través de cuadernillos, celulares o presencialidad, pero sin perder el contacto.

No todo es lo que parece: en la rigidez del sistema educativo, en su burocracia y lentitud aparentemente impenetrable, siempre hay un espacio por donde entrar para transformar, para llevar a cabo los sueños que imaginamos cuando quisimos ser docentes. Esa escuela ideal, la escuela que soñamos. Con espacio para la discusión, para la pedagogía crítica, para el amor, para la lucha y plena en derechos.

El Centro Educativo Isauro Arancibia está en Av. Paseo Colón 1318, C1063 ADN, Ciudad Autónoma de Buenos Aires