Por Enrique Aicardi

Rodolfo Jorge Walsh nació el 9 de enero de 1927, en la localidad de Choele Choel, Río Negro, en el seno de una familia de clase media conservadora, de ascendencia irlandesa.

En su adolescencia se muda a la ciudad de La Plata para finalizar sus estudios secundarios, y se instaló de forma definitiva. Inició la carrera de Filosofía y Letras que después abandonó.

Tuvo distintos oficios, con apenas 17 años comenzó a trabajar como corrector y traductor en la Editorial Hachette, donde despuntó su oficio de escritor y periodista, al que se dedicaría el resto de su vida.

Durante sus 50 años publicó libros de cuentos, investigaciones periodísticas y novelas policiales. Pero con él surge un nuevo género, la novela testimonial o ficción periodística, entre ellas se encuentran “Operación Masacre” (1957), “Quién mató a Rosendo” (1969) y el “Caso Satanosky”.

Operación Masacre es el relato novelado de un hecho preciso. La publicación en libro es posterior a la original que vio la luz en la revista semanal “Mayoría” en forma de notas periodísticas, fechadas entre el 27 de mayo y el 29 de julio de 1957.

En este caso, la investigación sobre los hechos del 9 de junio de 1956 se desencadena a partir de una frase: “hay un fusilado que vive”.

En sus cuadernos, Enriqueta Muñiz, colaboradora eximia de Rodolfo, escribe los pasajes diarios de la investigación. De hecho la publicación del diario de trabajo de Enriqueta nos permite subrayar aquello que por lo general olvidamos de Operación Masacre, que no sólo es un libro extraordinariamente bien escrito, ni un reportaje de una complejidad desconocida para la época, sino también una intervención de archivo: el expediente de “Livraga”, los protocolos judiciales, los libros de anotaciones de la radio, las leyes y los decretos, las sentencias, todo aquello que tanto Walsh como Enriqueta resuelven, son la condición de poder ver lo que ocurrió y poderlo decir de la manera de Operación Masacre.

En los cuadernos de Enriqueta la investigación asume en primer término la palabra “fusilado” como título y sólo muy tardíamente se llega con el nombre que la conocemos, después fue el caso Livraga, o los diez fusilados de José León Suárez, la denominación va cambiando con el correr de los días y los meses y en algún momento se llama la masacre de Suárez (José León).

Los casos que relata tienen lugar el 9 de junio de 1956 en la zona norte del conurbano bonaerense, en simultáneo a los levantamientos armados y revolucionarios encabezados por los Generales Tanco y Valle, que buscan restaurar el gobierno de Perón que había sido destituido en septiembre de 1955 por la llamada “Revolución Libertadora”.

Operación Masacre es un relato histórico bien documentado pero narrado en forma novelada. Es conocido como novela testimonial o ficción periodística, es un género que mezcla la novela tradicional con el discurso testimonial.

Se pensó que el inicio de este género era de Truman Capote, con su obra “A Sangre Fría”, que narra el brutal asesinato de los cuatro miembros de una familia de Kansas en 1959, un violento crimen sacude la tranquila vida de   Holcomb.

Truman estaba en New York cuando leyó la noticia en el diario, decidió investigar junto a la escritora Harper Lee, autora de “Matar a un Ruiseñor”. Capote entrevista a la policía y demás personajes del drama. Creo recordar la excelente película “Capote” (2005) interpretada en forma gloriosa por el actor Philipe Seymour Hoffman, en el papel que le valió el Oscar al mejor actor principal.

Por entonces Walsh ya había escrito y publicado “Operación Masacre”. En ese tiempo decía que a las 23.30 del 9 de junio de 1956 la policía de la provincia de Buenos Aires allana una casa en la localidad de Florida y detiene a 12 civiles que suponen implicados en la revolución de Valle contra la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu.

Unas seis horas después y antes del amanecer, los detenidos son llevados a un basural de José León Suárez, en el conurbano de Buenos Aires, donde les dispararon con la intención de matarlos. Cinco detenidos fueron asesinados y siete sobrevivieron, algunos con graves lesiones.

“Seis meses más tarde, una noche asfixiante de verano, frente a un vaso de cerveza, un hombre me dice hay un fusilado que vive. No sé qué es lo que consigue atraerme en esa historia difusa, lejana, erizada de improbabilidades, no sé por qué pido hablar con ese hombre, y no sé por qué estoy hablando con Juan Carlos Livraga, después miro esa cara, el agujero en la mejilla, el agujero más grande en la garganta, la boca quebrada y los ojos opacos donde se va quedando una sombra de muerte. Livraga me cuenta su historia increíble, la creo en el acto. Así nace esta investigación, este libro”.

Rodolfo Walsh declara en el final del libro, que no persigue un objetivo político sino un objetivo social; el aniquilamiento a corto o largo plazo de los asesinos impunes, de los torturadores, de los técnicos de la picana que permanecen a pesar de los cambios de gobierno, “del hampa armado y uniformado”.

“Masacre es el gran grito de alerta. Nadie como Walsh supo describir a los verdaderos fundadores de la gran MASACRE QUE VENDRÍA DESPUÉS” Osvaldo Bayer.

Bibliografía

Enriqueta Muñiz- Historia de una Investigación- Ed. Planeta

Rodolfo Walsh- Operación Masacre- Ediciones de la Flor