Por Olga Pérez Del Bello

Es lunes 12 de octubre del 2020. Mercedes desayuna en el patio. Sola, a pesar de los seis hijos y doce nietos que tiene, Ella es feliz así. Le gusta disfrutar de “su casa”, de “su jardín” y de “sus cosas” así, sola.

-Hólaaa… ¿Qué hacés nena? ¿Organizando lo de esta tarde?

-¡Sí, sí. voy, Natalia ¿Te busco?

-¿Querés que haga pool con las otras chicas?. Okay hago un cartel. ¿Llevo los que hice para la marcha del 17A? ¿O meto los de Vicentín?. Okay. Hago nuevos.

ANDATE TURRA. ¿Te va? Jaja. Hay que darle duro a “la guacha”. Chauuu nos vemos-

      Ese mismo lunes 12, a la misma hora la Nueva Radio digital de la ciudad publica la siguiente entrevista con el Director del Hospital Municipal:

      En este momento lo que más nos preocupa es la salud mental del personal de salud. Nuestros médicos y enfermeras están muy cansados. Pedimos a la comunidad que extremen los cuidados. Esto ya deja de ser una indicación para pasar a ser un pedido de conciencia a la población. Nuestro Sistema pronto entrará en etapa crítica…

      En otra área del Hospital, una enfermera se encuentra con su compañera, Zoe, mientras fichan la entrada a su lugar de trabajo. Las dos profesionales está destinadas a cubrir Terapia Intensiva.

 -Vero ¿Vos fichando más tarde? No lo puedo creer. (Ríen)

 -Es que No doy más. Ya no duermo. Mi mamá está aislada, no me puede ayudar. Me levanté a las cinco y media. Desperté a los nenes. A las siete los llevé a lo de mi hermana, con mochilas, deberes y vianda. Tomé unos mates en casa con el Rulo, y aquí estoy. No doy más Zoe. Hoy me vine en bici.

– ¿Desde tu Barrio? Estás loca.

-Puede ser, pero me despejo un poco y bajo “el mondongo”. Jaja.

– ¿Viste la cantidad de casos Covid que entraron? Y todos graves.

-El enfermo de la cama cinco se va desmejorando. Lástima. Le tenía Fe-

-Atendelo vos. Yo me ocupo de la cama diez-

Y se alejan, con sus trajes de astronauta y una sonrisa dibujada apenas.

Media hora más tarde del mismo lunes de octubre, Mercedes habla con su amiga y se ponen de acuerdo:

– ¿Qué hacés Lili? ¿Hoy saliste a caminar? ¿Usaste barbijo? (Se ríen las dos).

-Sí, a mí también me tiene podrida el encierro. Pero qué se creen. ¿Que nos pueden encerrar así porque sí?

-Seee. A mí ni con barbijo no me van a callar. Al final es una gripecita de mierda.

– ¡Más vale que es una estafa sanitaria! Qué se creen. ¡Ah! Hacé muchos carteles contra la “turra”. Te busco a las 4.

A las 10hs. El Director se salud del Distrito da una conferencia de prensa alarmante. Quedan solo dos camas en Terapia intensiva. Hay que evitar el agrupamiento de gente. Lamentamos la cantidad de gente que se reúne; este comportamiento agota al personal hospitalario que lo entiende como una Verdadera Burla a su trabajo. Médicos y enfermeras ya están agotados…

Mientras tanto, Vero va a la cama cinco. El paciente, que respira por zonda, tiene el pulso bajo y algo de fiebre. Anota en la ficha de seguimiento y busca entre las pertenencias algún celular. Encuentra uno con una esquelita: “Quien lea la nota le pido que ayude a mi marido a llamarnos por teléfono. Solo le dejé en el celular los contactos importantes. Llámennos por favor, así podrá escuchar nuestras voces. Gracias y que Dios los bendiga”- Vero mira al enfermo que en ese momento abre los ojos.

-Varón… ¿Cómo andamos?

-Y… como puedo-

-Su señora mando un teléfono ¿Quiere que la llame?

-Si, por favor-

Apenas pudieron hablar. Vero que le sostenía el celular, escuchó.

-Esto No tiene vuelta, querida- Colgaron. Vero se tragó las lágrimas y sonrió.

-Ahora voy a hacer la ronda. Cuando vuelva le llamo a alguien más-

Él asintió. –Quiero hablar con mi hija-

 

A las 12,30 Mercedes y sus amigas intercambian algunas fotos por Whatsap:

       CUANDO LA MALDAD MANDA LA REPUBLICA DESAPARECE…_

– ¡Qué bueno tu cartel! ¿Y vos? –

       -NO A LA REFORMA JUDICIAL-

– ¡Obvio! Se quieren llevar la República puesta… ¡Peronchos de mierda, son!

      – ANDATE CHORRA- Fenomenal, jajaja. Mirá este:

      – ! ¡LIBERTAD, LIBERTAD, LIBERTAD!

-Sííííííí, si ya somos ARGENZUELA-Te paso a buscar a las 4. Chaaau-

-¿Y varón? ¿Hacemos otra llamada? La enfermera ha vuelto a la cama cinco.

–Sí, a mi hija. Vive en Buenos Aires-

– ¿Se llama?

-Julia. Es profesora de Letras…

-No hable mucho… ¡Hola! ¿Julia? Tu papá te quiere hablar-

Le sostuvo el celular a la altura del oído. Tuvo que hacer fuerza para que no la viera llorar. Hablaron unos minutos. (Tal vez esa fuera la despedida).

-Vero. A la cama diez. URGEEENNTEEE-

-Ya va, ya va. ¡Cómo estamos hoy, eh!

Y se alejó cantando: “-Negrito cuando yo bailo, si bailo de noche y día” …

Sigue siendo 12 de octubre. A las 16 horas los vehículos se concentran en cierta esquina de la ciudad.

– ¡Mercedes! ¡Cambiaste de 4×4!

-Subí, dale que se hace tarde. Si. La Oroch es muy baja y no podía entrar al campo-

– ¿Vendiste?

¡Ni en pedo! ¡Tengo la cosecha del año pasado guardada!

– ¿Viste lo del IFE? Nueve millones de personas la cobran. ¡Nueve!

– ¡Choooorrooossss! A eso no lo sacan más. Eso queda-

¿Y quién lo paga?

 -NOOSOOTRAAAS- Dicen a coro.

La caravana se mueve con un prepotente ruido de motores.

 -ARGENTINA, ARGENTINA-

-Vero, ¿Te podés quedar? Zoe dio Positivo-

 – ¡Ay! No sé doctor-

-Dale. Dos horitas más. Estamos colapsados- Vero mira.

-Prometo gestionarte horas extras- Ella sabe que eso es imposible.

-Está bien-

– ¡Ah! cuando ya te vayas aplicale al de la cinco un Mirasolán mezclado con morfina-

– ¿Ya doctor? ¿Y si “no vuelve”? El doctor respondió con una mueca.

-Va a estar todo bien, va a estar todo bien- piensa Vero. Y se va cantando:

 “-A todos los vuelvo locos con mi pollera amarilla”. ¡Hola! Rulo. Llego más tarde. No te olvides de los nenes y del pan-

El lunes 12 de octubre se triplicaron los casos. Hay pacientes ingresados en los pasillos.

   A las 19,10 Vero ficha. Busca la bici y comienza a salir por el portón.

19.10 Una Amarok con banderas argentinas (llevando a cuatro mujeres que gritan Argentina Argentina) dobla por la Avenida y toma la calle a los bocinazos. Se encuentra con la enfermera en bicicleta. La mujer se asusta y cae. Las ruedas frenan a 15 cm de su cabeza. Se levanta, ilesa. Y desde la camioneta le gritan con histeria:

¿En qué vas pensando? ¡Boluda!