Por  Eduardo René  Aibar

Veinte años, que si cuentan,

de haber frenado el intento

de escarbarle las entrañas

y vaciarla a cielo abierto.

Esquel la del Sur imponente

tierra de Lengas y Alerces

cobija en su suelo fecundo     

filones, vetas valiosas.

Allá en Cushamen el silencio

silva en calandrias y el viento

recoje el reniego Mapuche        

por El Maitén y el Río Chico.

Esquel, aguerrido y señero

vuelve a tus calles el Pueblo    

como años atrás para darle

un No rotundo a la Mina.

Por todo Chubut va el alerta

niños, Chulengos la pasan

no habrá en esta tierra licencia

para el que quiera esquilmarla.

Por más excusas que ensayen

y cambien gestos o nombres

del Mar a la Cordillera 

la negativa sigue en pie

y camina Por la Vida.