Por Alejandro Mosquera

La derecha y los poderes concentrados trabajan para desgastar al gobierno de Alberto Fernández. No creo que haya que pensarlos como un centro único con tácticas orquestadas por ese comando. Sí, por supuesto,tienen hilos conductores.

Es evidente la confluencia de intereses para frustrar los pasos que dé el gobierno nacional en cumplimiento del contrato electoral con sus votantes. En defensa de intereses concretos “visten” de lucha política e ideológica cuando en realidad intentan evitar el avance de medidas que puedan afectar directa o potencialmente la transferencia de riqueza en su beneficio, objetivo y razón de ser del Gobierno de Macri, la pérdida de controles estatales sobre la actividad económica concentrada. Solo así puede entenderse que sean capaces de cerrar filas ante las ilegalidades cometidas por quienes dirigen Vicentín. El trasfondo no es que crean que el gobierno nacional impulse políticas expropiatorias, dan batalla contra la posibilidad de una empresa testigo en el agro negocio que permita contar desde el estado con el control, por comparación o analogía, necesario para evitar evasiones o elusiones impositivas, para regular un mercado muy poco transparente y evitar los fraudes que tantos conocen.

Cuando ellos hablan de políticos mercado friendly no se están refiriendo a quienes pujan para ensanchar la producción, la inversión, sino que hablan de los políticos que permiten y estimulan la impunidad de estos grandes actores económicos, de gobernantes y dirigentes que desregulan la actividad y destruyen las herramientas estatales que preservan la legalidad, la protección de los ciudadanos y el interés nacional.

Cuando una parte del oficialismo impulsa el Impuesto a las grandes fortunas para paliar en algo la desigualdad que se expresa con más crueldad durante la pandemia, nuevamente se pone en marcha la maquina de impedir. Nuevamente levantan irracionales discursos que intentan mostrar una avanzada comunista, chavista. El objetivo es que no se instale el debate sobre la necesidad de un sistema impositivo más justo y progresivo, donde pueda estimularse la producción nacional no concentrada. Sus intereses transnacionalizados apuntan a encorsetar al país como agroexportador primario y a la maximización de las ganancias, el capitalismo no trepida en destruir la trama social y productiva del país.

Los grupos concentrados y transnacionalizados buscan no solo quebrar el contrato electoral del frente de todos, sino imponer su propio programa. Allí encuentra su razón el vergonzoso documento que firmaron AEA (Asociación Empresaria Argentina) y la conducción de la CGT, donde en conjunto reclaman “la necesidad de reducir gradualmente la presión tributaria sobre el sector formal de la economía, atendiendo a su vez a la necesidad de equilibrar las cuentas fiscales”. Es decir, quieren pagar menos impuestos, además de injusto es desfinanciar al estado y sus políticas, pero además, cuando hablan de equilibrar las cuentas fiscales significa es un ajuste del gasto público, es decir achicamiento del estado, despidos, desfinanciamiento de políticas en salud, educación, jubilaciones etc.

Para entender conviene recordar que la AEA, es continuadora del Consejo Empresario Argentino (CEA) que en el 2002 mutó de nombre incorporando además a otros grandes empresarios y empresas de comunicación. El CEA ultraliberal, libre mercadista, fue sustento empresario de la dictadura militar, entre sus miembros estaba José Alfredo Martínez de Hoz, presidente de ACINDAR, luego ministro de economía de Videla, aunque ya antes había sido funcionario de la revolución libertadora en Salta y luego ministro de economía del gobierno de facto de Guido. También el CEA fue apoyo de las medidas y políticas neoliberales y privatizadora del Gobierno de Menem, y del Gobierno de la Alianza y De la Rúa que sostuvo las políticas de Cavallo hasta la crisis institucional y el estallido del 2001.

Es decir que el grupo concentrado de empresarios busca sostener su programa y construye alianzas para imponerle un rumbo al gobierno nacional.

Desean que el gobierno se equivoque en las políticas anti-pandemia porque sueñan, que si eso ocurre,confluiría la crisis sanitaria con una crisis económica y social que debilite al gobierno y se produzca una ruptura con los sectores más dinámicos de su base social.

Todo el país sabe que el poder judicial necesita de una transformación profunda. No solo por la utilización política del mismo que ha puesto en duda los niveles mínimos de autonomía e independencia. Sino porque en su conformación a lo largo de décadas ha ido evidenciando que es un poder dependiente de los grandes intereses corporativos. La idea del poder contra mayoritario que se sostiene como equilibrio en la república contra el autoritarismo y arbitrariedades de quienes gobiernan, en realidad hace mucho tiempo que se convirtió en esencia en un poder clasista para sostener la apropiación, por el 1%, de la riqueza y el trabajo del 99%. Un modelo judicial que acompaña la concentración de la riqueza, la concentración de la producción en geografías pequeñas, y una negación de justicia por lentitud o lejanía para la mayoría del país. Sin transparencia ni protagonismo social en la nominación de jueces el problema esencial del modelo se mantiene.

Sería injusto suponer que la mayoría de los jueces abrevan en estos conceptos porque la indiferenciación produce injusticias. Sin embargo, sería un error no ver o no señalar los problemas sistémicos que tiene este poder tan importante.

Ahora la coalición para el desgaste y su maquina de impedir se ponen en movimiento. Disciplinan al PRO y al radicalismo para evitar que pase esta reforma parcial del poder judicial que ha presentado el presidente. Es difícil no ver la racionalidad de las propuestas de AF, tanto para quienes deseamos un cambio más profundo como para aquellos que quieren mantener el status quo. El plan es el desgastar al gobierno y garantizar la impunidad de los negocios ilegales entre el gobierno de Macri y muchos exponentes claros de la derecha económica.

Ellos, los que vulneraron todas las leyes, los que gobernaron por decreto, los que quisieron nombrar jueces por esa vía, los que utilizaron su poder coyuntural para perseguir a jueces y fiscales independientes, que planificaron la ruina y las prisiones arbitrarias e ilegales de opositores o empresarios. Ellos, los que son apoyados, aupados, y dirigidos por ese grupo de empresarios transnacionalizados que apoyaron a las dictaduras y el genocidio. Ellos, antirrepublicanos por esencia y experiencia, nos dicen que en nombre de la república hay que permitir su impunidad.

Ellos son el 1%, el 99% somos un pueblo complejo, que votamos diferente, que tenemos valores diferentes. El 99% necesita que el país crezca, que se democratice la economía y el poder, que se democratice la justica.  Porque vivimos acá, sufrimos acá, nos educamos acá, trabajamos y estudiamos acá.

Ese 1% se alimenta de nuestras injusticias, de las desigualdades de un país que tiene todo.

Para cerrar la nota y ponerla en perspectiva conviene recordar aquel editorial de Claudio Escribano en La Nación del 15 de mayo del 2003 donde destila amenaza y broncas contra Néstor, Cristina y el peronismo no menemista, (https://www.lanacion.com.ar/politica/treinta-y-seis-horas-de-un-carnaval-decadente-nid496350/)  pero su trascendencia estuvo ligada a una reunión previa que cuenta Horacio Verbitsky  en su artículo en página 12 (https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-20265-2003-05-18.html)

Relata HV su columna que tituló los 5 puntos  que “Ese 5 de mayo, entre las 9.30 y las 11 de la mañana, durante un desayuno en la casa del jefe de campaña de Kirchner, Alberto Fernández, Escribano le transmitió a Kirchner un virtual ultimátum: en el Council ofAmericas, que describió casi como una organización filantrópica interesada en América latina, recogió la impresión de que cualquiera fuera el candidato electo en la segunda vuelta, no duraría más de un año.”

A continuación, HV cuenta los cinco puntos que plantea Escribano en nombre del poder real:

1 “La Argentina debe alinearse con los Estados Unidos. No son necesarias relaciones carnales, pero sí alineamiento incondicional. Es incomprensible que aún no haya visitado al embajador de los Estados Unidos”.

2“No queremos que haya más revisiones sobre la lucha contra la subversión. Está a punto de salir un fallo de la Corte Suprema de Justicia en ese sentido. Nos parece importante que el fallo salga y que el tema no vuelva a tratarse políticamente. Creemos necesaria una reivindicación del desempeño de las Fuerzas Armadas en el contexto histórico en el que les tocó actuar”.

3“No puede ser que no haya recibido a los empresarios. Están muy preocupados porque no han podido entrevistarse con usted”.

4“Nos preocupa la posición argentina con respecto a Cuba, donde están ocurriendo terribles violaciones a los derechos humanos”.

5“Es muy grave el problema de la inseguridad. Debe generarse un mejor sistema de control del delito y llevarse tranquilidad a las fuerzas del orden con medidas excepcionales de seguridad”.

Solo cambiando algunos nombres es el mismo pliego actual ¿o no?

Lo novedoso de la política argentina no fue el pliego de condiciones de ese poder, sino lo que contestó Néstor y sobre todo lo que hizo.

Sigamos el relato de HV sobre la reunión:

“Kirchner respondió en un tono no menos formal que el de su interlocutor. “Mi mayor preocupación es que me acompañen los argentinos, por eso no empiezo por los empresarios ni por el embajador de ningún país. Tampoco pienso en un alineamiento automático con Estados Unidos ni en buscar que me aprueben como precondición para gobernar mi país. Ocurre que usted y yo tenemos visiones distintas del país. Como es difícil que podamos ponernos de acuerdo, sería importante tratarnos con respeto. Usted tiene la suerte que a mí me falta, de haber heredado un diario”. Escribano respondió que no lo había heredado él sino los Saguier. “Pero usted es un empleado histórico”, replicó Kirchner. Allí concluyó el diálogo. Desairado, Escribano hizo pública la amenaza en su columna del jueves 15”

Para concluir recurramos a nuestros poetas:

Todo está guardado en la memoria,
sueño de la vida y de la historia
La memoria despierta para herir
a los pueblos dormidos
que no la dejan vivir
libre como el viento