Por Arnaud Iribarne 

Todas las religiones monoteístas proponen un presente con privaciones y sacrificios y un paraíso en el futuro.

El estalinismo  tuvo similar enfoque.

El neoliberalismo también plantea un sacrificio colectivo tomando medidas “dolorosas pero necesarias” para que en el futuro aparezcan brotes verdes y un desarrollo económico sustentable.

La pregunta es si esto es dogmatismo puro  o surge de experiencias acumuladas.

En Argentina existieron 21 planes similares.

El primero lo presentó el Ing. Álvaro Alsogaray con una frase “hay que pasar el invierno”. El planteo fue una reducción del gasto público y una disminución muy importante de los servicios ferroviarios. Fue un fracaso.

La experiencia acumulada es que ninguno de los planes fue exitoso.

No existió incremento de la actividad productiva, por el contrario en todos los casos se fue avanzando hacia una contracción de la economía que derivó en recesión económica.

El Estado reduce el gasto lo que repercute en una disminución de ingresos de los  sectores con mayor propensión al consumo. Ello baja el nivel de la demanda.

Los comercios que ya se encontraban en dificultades tienen  una facturación menor mientras sus costos fijos se mantienen. Bajan sus compras a la industria.

Ningún industrial fabrica algo que  no se vende por lo que naturalmente reduce horas extras o un turno de fabricación .Nadie contrata empleados en ese momento.

Los desocupados consumen mucho menos y los que conservan el empleo, ante la incertidumbre, postergan las compras de bienes durables.

Se produce recesión y capacidad industrial ociosa.

Nadie viene a invertir en un país para  construir una fábrica cuando hay capacidad ociosa de los empresarios ya instalados. Las inversiones esperadas no llegan y la recaudación fiscal se reduce-

El esperado “Déficit cero” no es tal  porque la recaudación ha bajado por la menor actividad lo que será  necesario tomar otras medidas “dolorosas pero necesarias” de mayores recortes. Es el círculo vicioso constante.

La experiencia internacional es similar. Grecia lleva 15 planes de ajuste sucesivos monitoreados por el FMI para garantizar una deuda que todos los acreedores saben que no van a poder pagar.

Los planes  del FMI en Europa no registran ningún caso de crecimiento de la economía.

Portugal está creciendo a partir de nuevo gobierno que cambió el rumbo y aplicó una política económica opuesta.

En América del Sur Bolivia es el país con mayor crecimiento en toda la región.

Este hecho no es mencionado por los periódicos ni por la TV.

Tampoco es mencionado que los cinco años anteriores también Bolivia ha sido quien más ha crecido.

No es un misterio. Bolivia no toma deuda para cubrir gastos corrientes e incentiva la actividad de producir bienes y servicios antes que la economía financiera.

 

El Mundo Financiero 

Los plazos fijos en pesos del sector privado aumentaron de  21.000 millones de dólares a 26.000 millones. Los bancos pagan una tasa del 45% al 55% anual según los plazos.

Los bancos pagan esa tasa porque lo colocan en el Banco Central al 68% en LELIQ que se emiten todos los días a un plazo de una semana.

Esto produce una retracción del precio de la divisa en los últimos días ya que es más rentable estas tasas que comprar dólares.

En todo el mundo esto se llama “burbuja” que no produce alimentos, no industrializa bienes  y  no presta servicios.

La economía real queda opacada frente a la rentabilidad de la economía financiera. La idea de Argentina como supermercado del mundo desaparece cuando hay capacidad ociosa del 35% en la industria alimentaria.

La Serenísima cerró su planta de Neuquén. Canale quebró. Empresas con mucha trayectoria cierran como Alpargatas en Chaco con 400 despidos o Acindar en Rosario.

Todos sabemos que quienes especulan en el mercado financiero  están alertas para saber salir rápido y volver a quedarse en divisas.

Este gobierno realizó la desregulación cambiaria más importante de la historia.

Ni Alsogaray ni Martínez de Hoz ni Cavallo tenían la cuenta capital abierta de manera que se pueda comprar cualquier monto en cualquier momento. No hay límite con el agravante del adelanto tecnológico porque, en tiempos pasados, no existía la posibilidad de comprar moneda extranjera y colocarla  en el exterior desde una computadora en minutos.

El gobierno habilita la libre entrada y salida de capitales.

Se los denomina “golondrinas” porque cuando vuelan lo hacen todos juntos y se van volando. Es lo que se denomina “fuga de capitales” que salen de los depósitos bancarios para ir al exterior o a las cajas de seguridad. Pero salen del circuito.

En abril pasó, que liquidaron masivamente las Lebac  para volver a posicionarse en dólares. Provocó una crisis y se acudió al FMI prestamista de última instancia.

¿El sector agropecuario liquidará las exportaciones de una buena cosecha cuando no existe plazo para traer las divisas y existe una posibilidad de devaluación brusca?

En este contexto los documentos del propio FMI dice “la sustentabilidad de la deuda tiene una probabilidad no alta”. Es una forma elegante de decir la incertidumbre que tiene. Esta ingeniería financiera tiene un costo ya que devenga 1.000 millones de pesos diarios de interés.

Para tener dimensión comparemos con Futbol para Todos que costaba 2.000 millones anuales y era considerado un dispendio de recursos intolerable.

Hoy equivale a dos días de interés que paga el BCRA.

Mientras la tasa de interés sea tan alta el dólar se mantiene con baja cotización.

Es fácil comprender que este plan no es sustentable económicamente tal como ocurrió con el de Cavallo con el Plan Brady que llevó al Megacanje y luego a la cesación de pagos.

Tampoco es sustentable socialmente porque estos planes de ajuste finalizan cuando se acaba la paciencia de los ajustados.

¿Hay salida?

Por supuesto. Argentina desde el 2003 al 2008 tuvo superávit fiscal y superávit comercial con una política exportadora y limitando las importaciones.

Tenemos esa experiencia cercana pero implica cambiar totalmente el rumbo y fomentar el consumo interno, la producción industrial la sustitución de importaciones.  Eso lleva al incremento del nivel de actividad industrial, reincorporando desocupados al mundo laboral en vez de suministrar bolsones de comida.

En una segunda fase hay que hacer un plan nacional de desarrollo con un Estado que establezca reglas de juego claras  y regule la economía.