Colaboración: Miguel Núñez Cortés

“La obra De senectute ha recibido diversas denominaciones. La más empleada y conocida es la que indicaba claramente el tema del que trataba: De senectute – sobre la vejez. Otra forma, de raigambre platónica, era la de titular los diálogos con el nombre del protagonista en nominativo: Cato Maior -Catón el Viejo, siendo frecuente, además, la suma de esta fórmula con la primera que mencionamos: Cato maior de senectute”

“Este clásico de la literatura universal, que es un auténtico manual de gerontología, es también la única obra latina dedicada en su integridad a los ancianos y representa un hito esencial en la historia de la edad provecta, sobre todo por su argumentación, por la calidad de su estilo y por el lugar que ocupa en la literatura.

 “El diálogo es la forma literaria más adecuada para expresar su saber práctico, el ético y político. El empleo de este género no sólo es un tributo hacia su admirado Platón, sino que también lo emplea para intentar disimular sus propias opiniones y buscar la solución más probable.

 “Además, presenta una estructura que permite confrontar conceptos y dejar cierta libertad al lector, que puede seguir el argumento hasta su conclusión, aunque sea el escritor el que dirija la discusión.

 “¿Renunciar a la filosofía porque soy viejo? se pregunta Diógenes de Sínope. 

¡Nunca! Es al llegar a la meta cuando aceleras más.

 “Cicerón constituye quizá el primer antecedente histórico de la gerontología social, y es que su libro tiene bastante de gerontología y muy poco de geriatría y en él se muestran dos ideas fundamentales: la de luchar por una vejez más saludable y la de difundir el cómo hacerlo.

 “La ancianidad debería ser un tiempo de calma para “vivir con uno mismo”.  Sin embargo ya veremos que no es así. Ni aquí, ni allá, ni acullá.

  ¡da para la risa! ¿no? “Los ancianos pueden aportar experiencia, sensatez y capacidad de aconsejar, cualidades que aumentan en la vejez. De esta forma, la ancianidad puede estar dentro de las estructuras de poder y del engranaje social a través de sus consejos y su experiencia.

 “Allí donde Aristóteles observa que la ancianidad es un período de la vida en el que no cabe

tener mayor esperanza, el diálogo de Cicerón es una invitación a verla de otro modo: la 

esperanza es posible y por lo tanto deseable.

 Solicito al lector que agregue, in mente,  todas aquellas ocasiones en la que el viejo es un “descartado”:

  •  a los viejos los atiende un médico joven (ruego abstenerse con aquello de: “no hay que tener la enfermedad para saber curarla”; el lector inteligente sabe a donde vamos).
  • a los viejos les regulan los montos jubilatorios los funcionarios jóvenes.
  • a los viejos les fijan pautas de vida los que tienen mucho dinero y nunca fueron pobres.
  • a los viejos los hacen viajar en transportes públicos para jóvenes.
  • a los viejos les dan el mismo turno de atención que a los jóvenes.
  • a los viejos nadie los exime de las colas ni de las esperas, ni en verano, ni en invierno, afuera o 

     adentro, de pié o sentado.

  • a los viejos le cobran los alimentos lo mismo que a los ricos.
  • a los viejos le exigen el pago del IVA como a los jóvenes.
  • a los viejos les cobran los mismos impuestos.
  • a los viejos les cobran las mismas expensas, cuando queda solo en el departamento pues la familia ya no está.
  • a los viejos les ordenan medicamentos que nadie les provee.
  • a los viejos la poca agua y alumbrado público que utilizan se los cobran como se fuera cabeza de una familia numerosa con tres automóviles.
  • a los viejos las fuerzas de seguridad no les proveen ninguna ayuda especial en la vía pública.
  • a los viejos les fijan un calendario de vacunación cuando ya no es época.
  • a los viejos las farmacias adheridas los vacunan cuando está “el muchacho del gabinete”
  • a los viejos no dudan en puntualizarle, desde distintas profesiones,  que “con la edad que usted tiene estas cosas son normales” … en otras palabras …aguánteselas …
  • a los viejos se les dice: “operarse a su edad es un riesgo”
  • a los viejos los tratan con sorna cuando van al médico. Ni hablemos de las especialistas en piel: no pueden esconder su asco, ante el pellejo agrietado y seco.
  • a los viejos, en lugares públicos y privados, se los destrata sin piedad.
  • a los viejos no se les permite usar los sanitarios en las entidades bancarias, pues no son públicos. 

Solo para empleados de la institución. Claro, hay que ir a un bar (por aquello de la incontinencia femenina y masculina) y pagar un café para que le franqueen el paso a un sanitario sucio y maloliente.

  • a los viejos se les niega el agua en las plazas. Ya no hay bebederos.
  • a los viejos le otorgan el turno para la resonancia, cuando ya se murió.

 “Les informo a todos los jóvenes, cualesquiera que sea su responsabilidad profesional o política que ahora ejercieran…

  • ¡que inexorablemente alguna vez serán viejos!
  • y entonces:

“Ni flores, ni sonrisas,

ni sol de primavera busques,

cuando tu vida llegó triste a su ocaso” 

                                        Rosalía de Castro (1837 – 1885)

 

Bibliografía – Invito a visitar estas páginas de donde se han tomado frases,  pautas y referencias

https://es.wikipedia.org/wiki/Cicer%C3%B3n

http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1134-928X2013000200002

http://www.scielo.org.co/pdf/frcn/v54n157/v54n157a11.pdf

https://es.wikiquote.org/wiki/Cicer%C3%B3n