Por Bernardo F. Carnelli

  • Los hechos.

Es de uso habitual en las prácticas agrícolas, la aplicación de algunos productos fitosanitarios, también denominados agroquímicos y por algunos sectores, agrotóxicos. Estas aplicaciones pueden realizarse de modo terrestre o aéreo, para las cuales existen protocolos y normativas, no siempre respetadas ya sea por omisión voluntaria o por ignorancia de los operadores.

De los productos que se usan, el que más popularidad –en el peor de los sentidos- ha logrado es el glifosato, que específicamente es un herbicida; pero hay otros en la lista, tanto herbicidas como insecticidas, coadyuvantes, etc. Pueden mencionarse a modo de ejemplo: 2.4 D, atrazina, clorpirifos, acetoclor, menos famosos estos.

 

  • La demanda social creciente.

El daño a personas, con sus secuelas de enfermedad y muerte prematura; la contaminación de napas y cursos de aguas; las consecuencias en la disminución de la biodiversidad en los ecosistemas; son efectos constatables de la problemática en conflicto.

Canals, en Córdoba, Pergamino, en Buenos Aires, Gualeguayú, en Entre Ríos, son tan solo algunos de los territorios donde las demandas crecientes surgidas a partir de los daños ocasionados producto de las secuelas de las fumigaciones, se han hecho escuchar e inclusive logrado su formalización en ordenanzas con prohibiciones o restricciones concretas al respecto.

Asambleas de Vecinos Autoconvocados,  Red de Médicos de Pueblos Fumigados, Multisectorial Paren de Fumigarnos, son parte de las tantas y variadas expresiones organizadas de estas demandas crecientes.

Asimismo, ya existe una casuística en el orden judicial; algunas con condena y otras sin sentencia.

Es innegable el avance en la conciencia colectiva de los pueblos sobre esta cuestión tan determinante en el presente y futuro de nuestro hábitat, comenzando por la vida humana.

 

  • La disputa científica

Simultáneamente, existe una fuerte, constante e intensa disputa en el campo científico respecto a las consecuencias de los vestigios que se hallan en el suelo, las napas, o las corrientes de agua; si lo que se encuentra está dentro de los parámetros permitidos y de los límites tolerables para la salud humana.

Por supuesto, en la vida cotidiana el tema es: glifosato=cáncer, sí o no.

Si recogemos investigaciones de sectores e instituciones diversas, aquí en Argentina y en otros países no podemos encontrar una opinión consensuada que respalde la afirmación de las líneas anteriores, aún considerando los juicios perdidos recientemente por Monsanto en EE.UU.

Esto no descarta la existencia de grandes intereses económicos que hacen lobby para obstruir el acceso a un saber cierto y verificable.

Lo que no está en discusión son las graves consecuencias de las malas aplicaciones; cualquiera sea el origen, la intencionalidad y el modo.

 

  • Mientras tanto…ante la realidad, dos caminos posibles a transitar: modificar el marco legal y una opción alternativa a la de los “agronegocios”: la producción agroecológica.

 

  1. Modificar el marco legal.

Existen numerosas leyes, decretos y resoluciones provinciales, ordenanzas municipales, que intentan reglamentar las aplicaciones, como así también el uso de los productos fitosanitarios, su almacenamiento, el descarte de los envases, etc., pero no existe a la fecha una ley nacional que ofrezca un marco regulatorio.

Para quienes quieran verificar parte de la legislación vigente, puede hacerlo el sitio web “Mapa legal CREA”. Es una herramienta que me parece muy útil; contiene no sólo legislación y jurisprudencia sobre aplicaciones de agroquímicos, sino sobre los envases, sus centros de acopio transitorio y operadores. Además contiene información acerca de manejo de efluentes; y por último, ofrece información sobre ordenamiento territorial de bosque nativo –esta temática no compete al tema de esta nota, pero puede ser de interés-

Detallo el enlace: https://www.crea.org.ar/mapalegal/

Cerrando este punto, quiero expresar que algunos adherimos a la urgente necesidad de proponer, debatir, sancionar y reglamentar, una ley nacional para el uso y aplicación de productos fitosanitarios. Hoy no existe.

 

  1. La producción agroecológica, como opción alternativa

Mientras tanto…ante la realidad cotidiana hay algo que se puede hacer y es migrar hacia un modelo de producción agroecológica. Este modelo permite sustituir progresivamente la dependencia de agroquímicos y otros componentes del ciclo agrícola –ya hay quienes lo vienen desarrollando: ver RENAMA http://www.renama.org/-

 

Permítanme transcribirles algunos conceptos:

¿Qué es RENAMA?  “La Red Nacional de Municipios y Comunidades que Fomentan la Agroecología está formada por agricultores, técnicos agropecuarios, municipios, entes gubernamentales, organismos académicos y científicos, y organizaciones de base, con el objetivo de intercambiar experiencias y conocimientos para la transición hacia la agroecología del sistema agrario.”

¿Qué es la AGROECOLOGÍA? “Entendemos a la Agroecología como un nuevo paradigma en el diseño y gestión de sistemas agrícolas basado en la aplicación de conceptos y principios ecológicos.

La agroecología busca minimizar la introducción de recursos externos a la unidad productiva tales como fertilizantes, semillas, agroquímicos y combustible entre otros, priorizando los procesos y las relaciones ecológicas que ocurren en el suelo y entre la biodiversidad.

En las producciones agroecológicas es importante entender los flujos de nutrientes y económicos de los sistemas agrícolas para lograr un balance entre ingresos y nutrientes. Las unidades productivas deben observarse como ecosistemas complejos y autosustentables.”

Por último, nada de esto es posible sin el rol de un Estado presente, que la fomente, difunda, promueva, y respalde con sus políticas públicas; donde la concertación a nivel federal, tanto en los niveles gubernamentales como en la inclusión  de todos los actores que intervienen el sector, sea una decisión consensuada y sostenida en el tiempo.