“no pretendemos ver el cambio, 

                                                                             solo haber dejado algo

                                                                      sobre el camino andado que pasó…”                                                                                               El desembarco, León Gieco

por Carlos Resio

El estado democrático cumplió 35 años con evidentes avances, a veces olvidados, y no carente de deudas, retrocesos y sombras. Aquella noche que dejamos atrás solo fue tapada por la luz de la democracia pretendida pero no dejo de acechar. Su intención de retornar a través de distintos caminos, si no ya el de las armas y la violencia explícita de un golpe militar, se hizo evidente minando el gobierno de Alfonsín primero, llevando al poder a Menem y De La Rúa luego y después de más de una década de predominio de la política popular, volvió en 2015 con más fuerza que nunca, dispuesto a ganar la madre de las batallas, la cultural.

Este retorno, enancado en el poderoso entramado de finanzas y medios, aprovechó circunstancias de las que deberemos aprender si queremos dar un salto de calidad para nuestro país. El nuevo ciclo de retroceso brutal está acabando con las posibilidades de desarrollo e independencia que se estaban construyendo y ha generado un clima propicio para que el fascismo y posturas de extrema derecha cultural y económica vuelvan a mostrar sus dientes, algo impensado hace poco más de 3 años aunque ya Mempo Giardinelli lo vaticinara lúcidamente en su “Una pesadilla: …” publicado en P12 del 15/10/2010 (https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-155032-2010-10-15.html). Si aquel vaticinio no sirvió para corregir errores, prever cambios de ánimo social y dejar de lado miserias del poder que permitieron que esta banda de ricachones facinerosos asaltaran el poder, que este doloroso momento de nuestra historia sirva para despertar y recuperar el poder para que, en manos del pueblo, sea vehículo de su felicidad y, tal lo proponemos desde El Manifiesto Argentino, la base para una Nueva Democracia con la participación directa de los ciudadanos como motor para la recuperación definitiva de nuestra Patria desde este abismo en el que hemos vuelto a caer.

La historia siempre da nuevas oportunidades, es una tarea ardua, de construcción paciente y laboriosa y quizá muchos de nosotros no veamos aquel definitivo amanecer, pero la ilusión de saber una Patria grande e independiente, con un pueblo realizado, debe impulsarnos a plantar el árbol aún sabiendo que no estaremos para disfrutar su sombra, ¿o acaso ya no lo han hecho otros antes que nosotros? ¡No los defraudemos!