En la sala “Mario Soffici” de proyección de DAC (Asociación general de Directores Autores Cinematográficos y Audiovisuales) se estreno el documental de Mempo Giardinelli “Don Juan” sobre el escritor cordobés Juan Filloy.  En un sala hermosa y moderna tecnológicamente presentó la película la directora Carmen Guarini (autora y directora de “Ata tu arado a una estrella”). Luego Giardinelli emocionado comenzó a explicar el origen del documental.

 Según relató Mempo se filmo durante las décadas del 80 y 90, cuando Giardinelli y su equipo lo visitaban en su casa en Rio Cuarto. En escenas que muestran un Filloy grande (en todo sentido) se devela un escritor con un humor muy especial, en especial en cartas o mensajes que enviaba a autor del documental.

El gigante escritor todavía oculto para gran parte de los argentinos comparable según la película con Borges, además de su obra, tiene un objetivo que manifiesta: ser un hombre de tres siglos: nació en 1894 y falleció en el 2000, en el amanecer del nuevo milenio.

Juan Filloy fue abogado, juez, y muchas cosas mas. Aparece como un hombre algo tímido, discreto y gentil. Y a la vez punzante. Mempo remarca que centralmente era un escritor que por voluntad decidió no publicar por interregno de 28 años pero no dejo de escribir ni un solo día.

En una parte del documental se muestran los bustos de Juan y de Borges. Y la voz de Filloy diciendo y riéndose que Borges mira al cielo y él a la tierra (es la posición en que se encontraban en las mencionadas esculturas). Esa agudeza se emparenta con su definición de que a la escritura de Borges la falta sangre y coito.

Sin miedo a la muerte en la respuesta a una pregunta de Mempo, tampoco tiene miedo al olvido «si la obra es buena…perdurará.»

En las viejas imágenes de Filloy caminado del brazo de un Mempo joven con un sombrero panamá, se distingue su admiración por el viejo escritor. Y en todo el documental se trasunta una noble ternura de Mempo hacia Juan.

La obra de Filloy es muy vasta: novela, cuento, artículo, poesía, ensayo, traducción o historia. Mempo nos contó que los títulos tuvieron siete letras. ¿Por qué? Misterio. Y la primera letra de esos títulos recorrieron todo el abecedario. Y finalmente nos recomendó comenzar a leerlo por: “Periplo”, “Op Oloop” y “La potra”. El director luego reivindico a su equipo Mariana Jaroslavsky, Julio Mandel. Y la música de Rodrigo Soko.

Algunas de las personas del grupo de espectadores invitados especialmente a la proyección se referían al clima creado en toda la película por el vuelo de las golondrinas, o a los primeros planos de Juan, o las cartas con humor picaresco, en lo personal me quedo la imagen de Filloy y Mempo caminando los dos escritores del brazo, el maestro y el discípulo. Ternura y parte de la historia literaria de los argentinos.