Por Horacio Rovelli

El actual proceso inflacionario argentino es propiciado y funcional al modelo extractivo-agropecuario exportador que busca reducir el consumo interno y, a su vez, disminuir el costo medido en moneda dura de nuestras exportaciones.

Esto es,  en la Argentina industrial, la que tuvo su momento de auge en el llamado modelo ISI (Industrias Sustituidoras de Importaciones) iniciado en el gobierno conservador de Agustín P. Justo, dirigido por su Ministro de Hacienda, Federico Pinedo, y potencializado por los dos primeros gobiernos peronistas, que consistía en “tirar” de la demanda, buscando el efecto acelerador[1] de la inversión, cosa que se logró en gran medida pero, como los empresarios no aumentaron la inversión en similar magnitud, aumentaron los precios. Es de destacar la actitud del gobierno de esa época, en que el mundo salía de la segunda guerra mundial y los alimentos y las materias primas tenían un precio muy alto, a través de las Juntas de Granos y de Carnes y del IAPI se regularon los precios para no encarecer la vida de la población. Con ello, paralelamente, al tener alimentos accesibles y proporcionales al salario, el costo de la mano de obra no necesitaba incrementarse para que el trabajador viviera dignamente, con lo que se produce una transferencia de ingresos de los productores del campo a la industria, siempre en un marco inflacionario que conjugaba y era funcional al sistema.

En esa Argentina industrial, la inflación principalmente, era el mecanismo que tenían los formadores de precios para apropiarse de una mayor productividad del trabajo, de otro modo hubieran debido aumentar el salario real, cosa que también en líneas generales sucedió, pero siempre en menor proporción que el aumento de la tasa de ganancia.  La inflación reflejaba la puja distributiva de un país que crecía sostenidamente en base a su mercado interno.

Esa Argentina y el modelo ISI mal o bien sobrevivieron hasta el golpe militar de 1976, que vino a imponer a sangre y fuego una nueva versión del modelo extractivista y agropecuario exportador, para ello utilizaron el endeudamiento externo y  necesariamente, por ese camino, de quedamos subordinados a los mercados internacionales que cobraron la deuda en frutos del país y en la compra a precio vil de los principales activos públicos. 

Los gobiernos democráticos que le sucedieron continuaron y hasta profundizaron estas políticas, con la debida excepción de la gestión del Dr. Bernardo Grinspun, que trató de rehacer la producción nacional y fortalecer el mercado interno, pero la asociación entre los bancos acreedores y las principales empresas privadas del país,–todas ellas severamente endeudadas en divisas, para transferirle la mayor parte de esa deuda al Estado nacional–, consiguieron que, tras haber echado de su oficina al representante del FMI, Joaquín Ferrán el 18 de febrero de 1985, Alfonsín le pidiera la renuncia.[2]

LA VISION Y LA ACCION DE NESTOR KIRCHNER

El que impulsó las exportaciones industriales, generando un modelo de crecimiento en base al mercado interno y los acuerdos comerciales con los países de la región, fue el gobierno de Néstor Kirchner

En su gobierno, dicho por estadísticas revisadas por el INDEC dirigido por Jorge Todesca, se creció a una tasa del  9%  anual promedio y con apenas un 10% de inflación por año.  Se crecía, aumentaban el empleo y los salarios. Según un informe de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), entre 2003 y 2007 inclusive la Argentina contrajo la tasa de desempleo urbano abierto un 53,8 %, y se ubicó tercera entre las naciones latinoamericanas con mayor eficacia en la reducción de la desocupación durante ese período. La creación de empleos para reducir la desigualdad social hizo que los índices de pobreza y de desempleo disminuyeran notoriamente.

En el período 2003-2007 la industria argentina creció a un promedio anual del 10,3 % en términos del Índice de Volumen Físico (IVF), acompañando la dinámica de la economía en su conjunto. La persistencia del avance del sector manufacturero constituyó una característica que sobresale en relación con otros períodos de crecimiento industrial. Valga como ejemplo que ​en julio de 2004, gracias a la gestión del presidente Kirchner y su par de Venezuela, Comandante Hugo Chávez, se firmó un acta compromiso para reflotar el astillero Río Santiago y en 2005 fue firmado el contrato que estableció la construcción de dos buques de 47 mil toneladas cada uno. Gracias a los contratos firmados con Venezuela para la construcción de buques petroleros, el astillero pudo ser reactivado, lo que implicó la incorporación inmediata de 250 nuevos operarios (entre soldadores y caldereros). ​

La cuestión para el Gobierno de Néstor Kirchner era cómo hacer para aumentar el poder de compra de los asalariados, sin arriesgar el incremento de la competitividad logrado con la devaluación a la salida de la convertibilidad, ocasionando una baja en el costo laboral medido en moneda dura. Para ello, el Gobierno desarrolló políticas activas, entre las que se incluyeron mejoras en los sueldos y la elevación del salario mínimo, vital y móvil, además del impulso de negociaciones colectivas que reunieron a sindicatos y cámaras empresarias en el Consejo del Salario. Eso por un lado y, por el otro, la aplicación de derechos de exportación (retenciones) a los alimentos, lo que, además de generar ingresos genuinos al fisco logró bajas en su precio en el mercado interno por el porcentaje de las retenciones.

Para luchar contra la informalidad se implementó el “Plan de Regularización del Trabajo”, orientado a combatir el empleo no registrado, verificar el cumplimiento de las condiciones de labor que garantizaran los derechos y la protección social. Para ello, se creó un Sistema Integral de Inspección del Trabajo y la Seguridad Social para controlar y fiscalizar el cumplimiento de las normas del trabajo en todo el territorio nacional.  ​Para el año 2007 se observaba que de cada 100 nuevos empleo 83 eran formales, a diferencia de los años noventa (durante el menemato), cuando tan solo 6 de cada 100 trabajadores eran registrados. En el ámbito de los programas de transferencia de ingresos la nueva estrategia consistía en reconvertir el Plan Jefes y Jefas de Hogar Desocupados en la dirección de mejorar las condiciones de empleabilidad de los desempleados. Para el año 2007, 700.000 beneficiarios del Plan Jefes habían conseguido un empleo registrado

LA VUELTA AL MODELO EXTRACTIVISTA –AGROPECUARO EXPORTADOR

Las llamadas “crisis del campo” del año 2008 y la crisis internacional de securitización de las hipotecas del año 2009, limitaron el accionar del gobierno nacional, a la par que el poder económico visualizó el fin del kirchnerismo y una nueva vuelta a la inserción en el mercado financiero mundial.

Y ese retorno debía hacerse primero endeudando al país en divisas para cubrir el déficit fiscal que es en pesos, déficit fiscal que el gobierno de Cambiemos había acrecentado al eliminar los derechos de exportación salvo los de la soja (cuya alícuota disminuyeron) y reduciendo el gravamen a la riqueza y a las ganancias.

Luego la subordinación al capital financiero internacional y al FMI que es su quinta columna, con el objetivo de que la Argentina pague la deuda, pero el trasfondo es que lo haga vendiendo alimentos y materias primas y de esa manera rediseñan el país a su merced.

Solo así se entiende el Decreto 949/2020 de llamado a licitación internacional para el dragado del Río Paraná, impulsado por las grandes acopiadoras y exportadoras de granos beneficiadas directas de la depreciación de nuestra moneda que abarata sus costos (incluida la mano de obra) y de la suba de los precios de esos productos en los mercados internacionales en moneda dura. Por ejemplo la tonelada de la soja en el Mercado de Chicago-EEUU en diciembre de 2019 se cotizaba a 195 dólares y su precio aumento a 542,2 dólares para abril 2021 (178% de aumento), el maíz cotizaba la tonelada a 143 dólares en diciembre 2019 y ahora su valor es de 235,4 dólares (64%) y la tonelada de trigo valía en ese mercado internacional 195 dólares en diciembre de 2019 y, en abril de 2021 sale 242,8 dólares (25%)

LA INFLACION

El deterioro de nuestra moneda hace que sólo sea usada como bien de cambio y el dólar la reemplaza como moneda de ahorro.  Cuando menos vale nuestro dinero, más valen los bienes y servicios y las divisas (mayor precio debemos pagar por ellos).

Si bien en la actualidad siguen presentes las causas de los dominios oligopólicos en mercados cautivos o semi cautivos, que se acrecienta con la concentración económica y su extranjerización, en la Argentina después de Cambiemos la mayor correlación de porqué suben los precios es por la suba del dólar que es nuestra moneda de referencia.  Lo afirmado es tan cierto que si tomamos por ejemplo, el período del 1 de abril de 2015 al 31 de marzo de 2021, desde fines del gobierno de Cristina Fernández, administración de Cambiemos más 15 meses y fracción de Alberto Fernández, el tipo de cambio comercial se incrementó en un 1.100%  (de $ 8,86  a $ 97,5) y la inflación medida por el IPC del INDEC lo hizo en un 1.082,85%.

Esto es así, porque se le permite a los grandes fijadores de precios de los alimentos, de la energía, de insumos básicos (acero, aluminio, cemento, productos petroquímicos, etc.) igualar el precio interno con el del exterior

MERCADO DE TRABAJO

         

DATOS AL IV TRIMESTRE DE CADA AÑO

        
            

 

 

 

POBLACION

 

 

 

TASA DE

TASA DE

SALARIO

TIPO DE CAMBIO

Salarios convertido

 

POBLACION

EPH

INACTIVA

PEA

0CUPADOS

DESOCUPADOS

DESOCUPACION

SUB OCUPACION

PROMEDIO

PROMEDIO

 EN DOLARES

2015

 

27.300.000

14.925.000

12.375.000

11.497.000

878.000

7,1%

10,8%

$ 15.800

$ 9,10

$ 1.736,26

2016

45.850.000

27.345.000

14.948.000

12.397.000

11.459.000

937.000

7,6%

10,3%

$ 26.301

$ 14,77

$ 1.780,70

2017

46.200.000

27.610.000

14.678.158

12.931.842

12.000.750

931.092

7,2%

10,2%

$ 34.339

$ 16,56

$ 2.073,61

2018

46.500.000

27.920.000

14.942.000

12.978.000

11.793.000

1.185.000

9,1%

8,7%

$ 35.362

$ 28,11

$ 1.257,99

2019

47.200.000

28.400.000

14.964.000

13.436.000

12.240.000

1.196.000

8,9%

9,5%

$ 49.575

$ 45,95

$ 1.078,89

2020

45.400.000

28.700.000

15.800.000

12.900.000

11.500.000

1.400.000

11%

15%

$ 66.870

$ 82,35

$   812,02

            

Por extrapolación se dice entonces que en el año 2020 debe haber habido 19.400.000 personas desocupadas

   

Salario promedio por RIPTE – Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación

     

Fuente:  INDEC – Mercado de Trabajo

        

Y DATOS GOB .AR  – Ministerio de Economía de la Nación

       
                 

Se va interrelacionando el dólar con el aumento de los precios a medida que nos reprimarizamos y exportamos materias primas y alimentos, se abandona el mercado interno y se apuntala un modelo extractivista, agropecuario exportador que implica comparar nuestros precios internos con los externos, mientras se devalúa sistemáticamente nuestra moneda

La Secretaria de Comercio de la Nación durante las últimas semanas ha dejado expuesto cómo varias empresas multinacionales de consumo masivo practicaban lisos y llanos abusos en los precios de sus productos, tratando de escapar a los controles que ellos mismos se comprometieron a respetar. También dicha Secretaría ha solicitado a las 1.000 empresas más grandes, información sobre sus precios, el nivel de producción, las ventas y el abastecimiento de productos, tratando de evitar que la suba de éstos en los mercados internacionales impacte en el mercado doméstico. Pero mientras el BCRA y el Ministerio de Economía sigan dejando que suba el valor del dólar que, al 4 de enero era de $ 89,50 y al 19 de abril 2021 de $ 98,50 (10,5% de acrecentamiento en su valor), después de la devaluación del 100% de fines de abril a fines de julio 2018 y del 65% en la gestión de Alberto Fernández (de $ 59,60 a $ 98,50) es acotado lo que realmente la Secretaría de Comercio puede hacer.

La única razón por la que, en ese marco, las microdevaluaciones que realiza el BCRA continúan, es porque propician un modelo extractivista agropecuario exportador y, cuando menos consumo interno hagamos, y más barato sean todos nuestros precios en dólares, mejor, el saldo exportable mayor será y con ello cierran el circuito,  endeudamiento (no se investiga quienes fueron los que compraron dólares para fugarlos, como en forma global demostró y sin proporcionar los nombres, el mismo BCRA en su trabajo “Mercado de Cambios, Deuda y Formación de Activos Externos”[3]) y fuga.

El problema se resuelve tomando la dirección inversa y apuntalando un modelo económico que estimule el mercado interno, el trabajo y la producción nacional, como hizo Néstor Kirchner.  En ese caso, el tipo de cambio se va a ordenando y adecuando a esa necesidad

Es claro que la inflación actual se debe a la combinación entre la suba del dólar y las bajas retenciones. Por lo tanto, la primera medida debe elevar la alícuota de todos los derechos de exportación a una tasa del 35% y de esa manera desacoplar los preciseros externos con los internos. Esto es tan cierto que, si tomamos cualquiera de las memorias de la Sociedad Rural Argentina, por ejemplo la del año 1962, fin del gobierno de Frondizi e interinato de Guido, dicha entidad sostenía lo siguiente: “Para incrementar las exportaciones debe reducirse la influencia de los dos factores que las disminuyeron en los últimos veinte años: el consumo interno y las medida de gobierno que despojaron al campo en beneficio de una industrialización forzada llevada a cabo en forma inorgánica”.

Entonces la inflación principalmente en la Argentina actual, refleja el poder de los grandes formadores de precios y, por ende, la tarea principal es definida por el economista Gabriel Palma, cuando visitó nuestro país en el año 2012 cuando afirmó: “El Estado debe recuperar su capacidad para disciplinar a las elites capitalistas. Además de dar subsidios, los gobiernos deben poder reclamar que las empresas aumenten sus exportaciones, inviertan, innoven e impulsen el cambio tecnológico” “No son diferentes los capitalistas asiáticos a los latinos americanos, sino la capacidad del gobierno para disciplinarlos” [4].

[1] En un documento reciente del BCRA (2012: 4) se consignan “las causas primigenias de los fenómenos inflacionarios en países en desarrollo como la Argentina”: “la presencia de desequilibrios en la estructura productiva, los cuellos de botella en determinados sectores, la puja distributiva, la formación oligopólica de precios y los shocks exógenos de los precios internacionales”. Y se concluye que “las presiones inflacionarias son mayoritariamente causadas por la concurrencia de los factores mencionados y no por los excesos de demanda”.

[1] Ante una mayor demanda presente y futura, el empresario invierte acrecentando su capacidad productiva en máquinas y equipos, en tecnología, en capacitación de su mano de su mano de obra y, en mayor stock de materiales e  insumos en general 

[2] El APEGUE (que fue el movimiento empresario que llamó al lock out en febrero de 1976) de Grinspun, fue el llamado G11 que presentó un “Documento de los 20 puntos”, firmado por la UIA, la SRA, la CRA, CONINAGRO, ADEBA, ABRA, la Unión de Entidades Comerciales Argentina (UDECA), la Coordinadora de Actividades Mercantiles Empresarias (CAME), las Cámaras Argentinas de Comercio y de Construcción, y la CGT.

[3] Insistimos hasta el cansancio en la gestión de Cambiemos se endeudó al país por encima  de los 100.000 millones de dólares, pero 86.200 millones fueron comprados por residentes para sacarlo del circuito económico, de los cuales los 100 primeros (cien empresas) fugaron 24.679 millones de dólares

[4] Gabriel Palma –  “A rienda corta”  – Pagina 12 Suplemento Cash – Domingo 6 de mayo 2012.  Y revista Punto Final Edición Nº 513 – Año 2012.  También hay disertaciones en Youtube del autor en FLACSO México en julio 2012,  en el Congreso de Chile en agosto 2012, y en el Congreso de Estudiantes de Economía de Chile en diciembre 2012