Por Mempo Giardinelli

La Vocal de Juicios y Apelaciones Número 1 de los Tribunales de Paraná, Entre Ríos, María Carolina Castagno, quien la semana pasada desestimó tan velozmente el reclamo de Dolores Etchevehere, es la misma jueza que hizo lugar al pedido de la defensa de Jorge Julián Christe, de 31 años, quien el pasado 30 de abril arrojó a su pareja, Julieta Riera, de 24, desde el 8º piso de un edificio céntrico de Paraná.

El caso conmovió a todo Entre Ríos, porque además la víctima tenía signos de violencia previa a la caída, y según determinó el fiscal Juan Ignacio Aramberry «el joven fue responsable del crimen ya que le había comprimido manualmente el cuello hasta dejarla en estado de inconsciencia, antes de arrojarla al vacío».

Christe fue detenido y el 2 de mayo el juez Mauricio Mayer le dictó prisión preventiva por 60 días en la Unidad Penal Nº1 de Paraná, luego de que el fiscal Aramberry lo imputara por “homicidio triplemente agravado por el vínculo, alevosía y violencia de género”.

María Carolina Castagno

Ese plazo venció el 28 de agosto pasado y fue la misma jueza Castagno quien hizo lugar al pedido de la defensa, decidiendo que el femicida debía continuar detenido pero con prisión domiciliaria en la casa de su madre, la jueza retirada Ana María Stagnaro. Con tobillera electrónica y bajo tutela y responsabilidad de la madre, eso sí.

La defensa del femicida logró que se rechazara así el recurso de casación interpuesto por la abogada querellante, Corina Beisel, y el fiscal Aramberry, quienes se opusieron al beneficio de la prisión domiciliaria para Christe, pero inútilmente, porque desde el 2 de octubre pasado el femicida cumple un seguramente cómodo arresto domiciliario en la casa de su madre, la ex jueza, y domicilio que está ubicado en un lugar privilegiado de Paraná: el Parque Urquiza.

Esa misma mañana, tras pagar una caución de sólo 500 mil pesos y declarar que «fue un accidente» y que a Julieta Riera él «la amaba», Jorge Julián Christe fue trasladado rápidamente para cumplir arresto domiciliario en la casa de su madre. La veloz prisión domiciliaria del femicida fue dispuesta por la vocal de Juicios y Apelaciones Nº1 de Paraná, María Carolina Castagno, católica practicante y contraria a la legalización del aborto, quien menos de dos meses después y en el caso Etchevehere consideró que el ingreso de Dolores junto a 40 personas al campo familiar fue un «abuso de confianza», por lo que ordenó su desalojo.

Y nadie descarta, en los tribunales entrerrianos, que si Dolores decide recurrir la medida cautelar, será nuevamente la jueza Castagno la que deberá decidir la admisibilidad de su recurso antes de llegar a la Casación provincial. No es para hacerse ilusiones. @