por Rosana Herrera

¿Se da cuenta, usted? A mi nieto le hacen llevar al colegio todos los años el grupo sanguíneo, cómo si no fuera siempre el mismo…otro sinsentido que aceptamos los argentinos y argentinas sin chillar (sic) Aclaro que la diferenciación entre hombres y mujeres la hizo él, un amigo que la vida me regala justo cuando se muere otro febrero y justo el día antes de su 84 cumpleaños.

Se presenta en el mostrador a pedirme que le autorice unas recetas, mirándome con dos profundos, enormes ojos turquesa, enfundado en su traje raído y luciendo su corbata con la mancha en el nudo finito. Cuando le digo sonriendo, con tono de reproche, que no proteste porque está sano y porque es un privilegio andar haciéndole trámites para los nietos, irrumpe en un sollozo tan repentino como estremecedor. Más allá de no saber qué podría yo haber dicho que le ocasionara tanta tristeza, sólo atiné a estirar mi mano para acariciar la suya y a entregarle un pañuelito. Un gesto mágico que dispara una de las historias más apasionantes que escuchara jamás y que él me autoriza a contar.

Su verdadero nombre es Marcelo, es viudo, tiene dos hijos varones, cinco nietos y dos bisnietos, una de sus nueras no le permite ver a sus nietas desde que se separó de su hijo mayor y mi comentario y la cercanía de su cumpleaños y el recuerdo de las dos niñitas, se confabularon para desarmarlo por completo. Me pide perdón por el papelónmientras me cuenta que su compañera murió el año pasado de muerte súbita. Estábamos cenando y yo me levanté a buscar mis remedios, ella quedó viendo la novela turca, cuando volví a entrar a la cocina, la patrona estaba muerta. Su rostro trasunta una pena tan evidente que no pienso en que la fila empieza a crecer junto con los malos humores y las impaciencias y que comienzan a mezclarse, perfumando de desagrado el amplio salón.

Lo percibe él y por eso les hace señas a todos los paisanos que esperan para que pasen, mientras él se pone al costado, esperando su turno para continuar. La novela interrumpida ahora por “los cortes publicitarios”  parece tener más suspenso y la inesperada confesión de este afiliado (hasta entonces desconocido para mí) se convierte en irresistible y lo escucho embelesada.

Ahora…cómo se hace para resumir en un solo capítulo la historia de un hombre, hijo de un obrero santiagueño y de una ama de casa tucumana que cuando cumplió 13 años recibió un beca del Gobernador Miguel Critto para viajar a la Capital Federal a estudiar la secundaria en el Colegio San Miguel de Recoleta,  esa que queda en Larrea y Berutti,para luego seguir en el seminario y ordenarse como sacerdote lourdista; que se fuera a vivir a Paris en la Basílica de Lourdes; que formara parte del movimiento tercermundista, ese que se oponía a la confesión y al celibato; que estuvo de novio seis años con una monja de la nobleza belga (que había sido médica en Bruselas) y que había tomado los hábitos porque no la dejaban casar con un hombre pobre y viene a engancharse conmigo, un tucumano más pobre que una laucha; que viviera durante varios años en una favela en Río de Janeiro con el Conejo Tapia (un cordobés tan rebelde como él), destino adonde los mandaran porque nos sancionaron por insultar a Eugenio Paccelli, “alias Pio XII” (sic), por pronazi y asesino en plena plaza San Pedro del Vaticano y vestido de sotana. Que sabe perfectamente lo que es llorar de hambre porque el arzobispo de Río se quedaba con toda la comida y les mandaba sólo huesos de pollo a la parroquia en medio de la favela de Vidigal; que vivió en un burdel carioca porque las prostitutas les daban de comer; que tuvo que huir a la Argentina y dejar el sacerdocio para siempre por golpear al arzobispo ladrón de alimentos; que conoció a su  esposa en el Archivo Histórico de Tucumán y que fue amor a primera vista; que se casaron a los seis meses noviazgo; que él se recibió de profesor de historia; que fundó el diario Noticias; que fue corresponsal de Crónica TV; que entró a trabajar a la Jefatura de Policía, que se hizo cargo de la Oficina de Prensa, que se jubiló con rango de comisario y que desde que se quedó sin su compañera no tiene ganas de vivir más. ¿Cómo se hace para contarlo sobre todo porque él me lo ha pedido especialmente? Y que me lo pide porque tiene su vida entera escrita a máquina (una Olivetti Lettera que me traje del diario),pero ni un peso para publicarla y si usted quiere y si tiene tiempo y ganas y me visita, yo le entrego los originales para que los publique usted que parece tan interesada, mi doctorita.

Y cómo se hace para no creerle mucho y que no se note nada cuando, mezclando fechas y colegios y circunstancias me habla de su íntimo amigo, el que se sentaba a su lado en el colegio San Miguel (¿anotó que queda en Larrea y Berutti?) el que le enseñaba italiano a cambio de que él le enseñe latín,el hermano del alma que le llama todos los jueves a la noche, el que le hizo dos giros postales por cinco mil dólares cada uno para que le pague las cuotas de la casa del hijo menor, el que le confiesa que no lo quiere nada a Macri y que no ve las horas de que deje el gobierno. El que le cuenta que está ayudando bastante a mantener la paz en Venezuela, que se está ocupando personalmente de los curas pedófilos, el que no vendrá a la Argentina mientras ese facho esté en la Rosada y el que se amigó con Cristina cuando en la reunión bilateral en Cartagena en 2012 ella le hizo caso de aflojarle a Obama cuando fue lo de las restricciones a las importaciones y que desde entonces él reconoce en ella a la mejor estadista que dio la historia argentina. Con el que en las largas conversaciones telefónicas que mantienen una vez a la semana, hablan mucho sobre el desastre que es la Argentina, con el que se que pelea porque su amigo es peronista y a mí no me simpatizan mucho los perucas pero no crea que soy gorila.

Cómo se hace para  evitar que se me derrame la ternura y me delate cuando me pregunta ¿sabe quién es mi mejor amigo, mi compañero de banco del San Miguel? Jorge… para mí siempre será Jorgito, doctora”

Y cuando ya lo veo medio agotado y le pregunto si tiene celular y cuando me dice que no, que sólo un fijo, lo anoto en una libretita y le muestro y se sonríe y le digo que mañana lo llamo para felicitarlo y se ríe a carcajadas y se va porque está muy cansado de estar parado. Se va a desayunar porque está en ayunas y porque ya es tarde y porque tiene que llevarle la orden al nieto para que vaya a sacarse sangre como todos los años para que le lleve el grupo y factor al colegio, ¿a usted le parece razonable, mija?. Y me deja el mostrador impregnado de las ganas de sentarme en la computadora para cumplirle con lo prometido, y tal vez para googlear toda la data intentado descubrir, sin ningún sentido, si hay algo de veracidad en sus verdades. O para plasmarlas de un tirón y compartirlas con ustedes.

Llego a casa con las emociones entreveradas y la lágrima fácil, comprobando, sin  que me haga falta, lo que los libros me enseñaron y la larga experiencia laboral me confirmó: los viejos no necesitan medicamentos, los viejos necesitan remedios y entre esos remedios tan necesarios, sólo algunos son medicamentos, (mal que le pese a la industria farmacéutica) Y los viejos que quedaron solos, necesitan remediar su soledad con una escucha que no cuestione sus verdades, esas que luego de una vida entera son tan suyas y tan ciertas como ellos quieren y necesitan que sean.  No como la urgencia de los hijos y de los nietos les reclaman.

Acabo de llamar a Don Marcelo y le cantamos el cumpleaños feliz entre todos. Esta vez no lloró, me agradeció y enseguida me dijo Mi querida doctora, la estaba esperando, usted me lo prometió,  no trabajan lunes y martes, ¿no?entonces el miércoles la voy a visitar ¿Qué turno le toca a usted?.