Por Alejandro Mosquera

 El debate crece en el país y en Frente de todos. La derrota electoral y en especial su extensión en casi todo el país hizo emerger con mas fuerza un debate sobre el rumbo del gobierno y la calidad de coalición del FdT.

Los medios hegemónicos y el poder real intentan situar la disputa de la cúpula del gobierno como si fuera centralmente por porciones del estado, sin ideología, sin política, para tratar de asegurar la derrota de la experiencia frentista. Jerarquizan las formas del debate político para ocultar la real confrontación por el rumbo del gobierno después del mensaje contundente del pueblo en las urnas.

Algunas consideraciones globales para entender según el punto de vista de esta columna cuales son las causas y problemas que enfrentamos.

  • Hemos sostenido en anteriores números que en américa latina y en nuestro país hay un empate estratégico entre el neoliberalismo y los proyectos populares con tendencias igualitaristas. Ellos no pueden estabilizar su dominio, aunque si tienen una enorme capacidad de daño y de profundización de la concentración de riqueza y de la desigualdad profunda que nos recorre. Y los proyectos populares tampoco logran la estabilidad y profundidad necesaria para cambiar la matriz de desarrollo impuesta por el capitalismo financiero de nuestra época.

Las políticas del poder concentrado, de los neoliberales, del 1%, han probado todas las formas para lograr romper ese empate. Desde la violencia estatal hasta la cooptación de los partidos populares. Sin embargo, una y otra vez renació “la rabia”.

Por la violencia o la manipulación siempre dieron una batalla por destruir los valores que el pueblo argentino construyó en décadas de resistencia, desde el llano o desde gobiernos populares.

En el gobierno de Macri creyeron que la posibilidad de destrucción del populismo estaba a la mano si lograba una combinación de acciones: la deslegitimación de las fuerzas del anterior gobierno, la persecución judicial, el espionaje, la cooptación algunos dirigentes peronistas con el sueño de que podrían destruirlo desde adentro. Impulsaron la provincialización de las fuerzas opositoras para quitarle impacto nacional y mas fáciles de condicionar por la necesidad de socorro financiero del estado nacional.

Aquella utopía reaccionaria de perpetuarse en el poder fracasó. No funcionó pese a la agresión fenomenal sobre la memoria del pueblo. En solo 4 años fueron derrotados electoralmente.

Esta cualidad de la forma como se da el conflicto político en el país no puede perderse de vista a riesgo de solo ver la hojarasca de los debates y confrontaciones. Es decir, sin examinar que el poder real quiere forzar el cierre del ciclo que se abrió en el 2001 con las rebeliones populares contra el neoliberalismo y que dieron lugar al kirchnerismo como intento -con sus mas y sus menos- de estabilizar una política de desarrollo industrial y productivo, recuperación de soberanía y extensión de derechos individuales y colectivos.

  • El Frente de Todos nació como un instrumento electoral de la unidad entre corrientes y partidos con posiciones diferentes para derrotar la experiencia de Juntos por el Cambio. Y así fue entendido por la mayoría de nuestro pueblo. Pero una vez en el gobierno la diversidad necesitaba construir canales de participación y protagonismo hacia un Frente político y la estructuración de una coalición de gobierno donde se acordara un programa y se construyera el rumbo.

La diferencia con otros momentos de la historia argentina es que los frentes populares con eje en el peronismo siempre tuvieron un liderazgo fuerte de los presidentes. Pero el FdT no nace con esas coordenadas. Y la diversidad de líneas de pensamiento exigen la conformación de formas de liderazgo colectivo desde lo que llamamos institucionalización del frente. La diversidad es una fuerza positiva en tanto y en cuanto tenga capacidad de canalizarse tanto en los acuerdos como en los conflictos. Sobre todo, cuando la divergencia está en el rumbo del gobierno y sobre que transformaciones necesita el país.

La tendencia a solo expresar y canalizar  la diversidad en relación con algunos importantes dirigentes debilitó el protagonismo popular y militante que todo proyecto de transformación necesita. Sin embargo, el debate popular es imparable, es como el agua, podrá no estar en ningún titular de diario, pero se filtra por todas las grietas.

Tantos y tantos compañeros que en afán de ayudar a nuestro gobierno criticaban el rumbo eran acusados de ser funcionales a la derecha. Se extendía de arriba hacia abajo un fuerte posibilismo. Se proclamaba que no había otro camino, que no se podía hacer otra cosa. El culto a la correlación de fuerzas abrió las puertas a una idea de gobernabilidad basada en el pacto con el poder permanente y concentrado.

  • La pandemia con todos los dolores y la emergencia era una oportunidad porque estaba legitimado social y mundialmente la necesidad de enfrentarla con transformaciones. La Mega deuda que nos legó a todos los argentinos el Macrismo podía enfrentarse desde una negociación de fuerza distinta privilegiando la deuda social y económica con el pueblo, con los trabajadores, los pequeños y medianos empresarios.

Reconstruir el país exigía reparar su tejido productivo, la capacidad del mercado interno, desarrollar una política inteligente de sustitución de importaciones, recuperación de la capacidad adquisitiva de los salarios y jubilaciones, y una fuerte presencia estatal para expandir el estimulo a la inversión publica y al desarrollo del trabajo.

Sin embargo, el privilegio a las políticas fiscales expresó ajustes sobre los salarios, jubilaciones, sobre el gasto público, que jugaron en contra de las razones por las cuales se había creado el FdT y del pacto electoral con la mayoría que lo había votado.

En las ferias, en los supermercados, en los trabajos, en las familias, en la calle  estaba claro: el sueldo no alcanza, la inflación nos carcome, suben las tarifas de servicios públicos, el malestar se extendió. Ni siquiera aparecía una causa nacional de fondo para enfrentar las penurias, un rumbo que le dijera a nuestro pueblo hacia donde íbamos. ¿Porque no se escuchó a miles de militantes que decían que era difícil hacer campaña solo hablando de lo malo que era Macri?

  • Los resultados electorales fueron un mensaje contundente de nuestro pueblo. Se habían perdidos miles y miles de votos. La bronca, la falta de una causa de unificación de la voluntad popular, la situación social, todo actúo con fuerza para el castigo que recibió nuestro gobierno.

El mensaje fue claro: exigencia de un cambio de rumbo político, económico y social. El frente y el gobierno tienen que reconocerlo en la acción y no solo en discurso que parecen extractos de libros de autoayuda.

La demanda social exige el cambio urgente, para dar pelea hacia noviembre contra la derecha y ultraderecha neoliberal, y sobre todo para explicitarle a nuestro pueblo un programa de gobierno para los próximos dos años.

  • La gobernabilidad que nos ofrecen. Juntos por el Cambio, el poder concentrado, los medios hegemónicos, la embajada, ofrecen al presidente una gobernabilidad que es no solo perjudicial para nuestro pueblo sino también para él.

Le exigen que se plante ante Cristina, ante la Cámpora y el Kirchnerismo duro, es decir frente a millones de personas que reclaman el cambio de rumbo. Desde los voceros periodísticos del Macrismo lo invitan a “convertirse en presidente”. Los mismos que lo acusaban de cualquier cosa, que los despedazaron por la fiesta en Olivos, que lo acusan de títere o autoritario, lo invitan a su gobernabilidad. La estrategia es clara, no hay republicanismo en esa propuesta sino la intención de que termine mal el gobierno del frente. Un intento más de acabar con la rabia.

  • La Carta de Cristina (que publicamos en este número). La vicepresidenta con claridad, con detalles desconocidos, da potencia a los argumentos de miles de compañeras y compañeros, de ciudadanos de a pie que apoyaron al Frente y también de muchos dirigentes y gobernadores. Es un intento enérgico de recuperar el Frente.

No hay sorpresa. Es el debate y el conflicto que recorre el frente. No hay que temerle a la discusión sino encontrarle los canales para una solución a favor de nuestro pueblo. Peor es no escuchar el mandato del pueblo y seguir como si nada pasará y que solo es un problema de mas propaganda, publicidad y aparato, de pedirle a los militantes que visiten a sus vecinos. La principal responsabilidad esta en la cabeza del gobierno y del frente.

  • Reivindicación de una idea que no fue escuchada. Hay una propuesta que es minoritaria entre los principales dirigentes del frente pero que esta creciendo en la militancia.

Un frente en el gobierno ya no es un frente electoral, o se transforma en un frente político organizado o por la inexistencia de canales para procesar los conflictos y diferencias se pierde fuerza y se debilita el protagonismo ciudadano. Mas cuando los debates no son sobre cuestiones secundarias sino sobre el rumbo y el programa de gobierno.  Muchos propusimos y los seguimos haciendo. La institucionalización del Frente con los partidos, el movimiento obrero, los movimientos sociales, no es una mirada solo para que escuchen a las minorías del frente, sino es una propuesta estratégica de como organizar la fuerza popular para construir las correlaciones de fuerzas necesarias, dar y profundizar la batalla cultural contra el pensamiento colonizado y tener un oído siempre en el pueblo. Una forma protagonismo que permita la construcción de poder popular y potenciar la fuerza revolucionaria de la democracia.

¿Como sustanciar las diferencias y permitir construir mas unidad popular? La propuesta fue abrir las PASO a la competencia de diversas listas que sustanciaran un debate sobre el programa y el rumbo. No se nos escucho. Se privilegió el cierre de listas en las oficinas. En vez de la potencia del protagonismo militante se apeló a la disciplina. Error de queridos compañeros que todo lo reducen a “quieren un diputado” o un senador, o un concejal.  Las PASO hubieran sido un canal de protagonismo, de debate, donde todos en la medida de su representación son parte del esfuerzo electoral contra las derechas. Es difícil decir que con ellas hubiéramos ganado porque las razones tienen que ver con el rumbo y la insatisfacción de las demandas sociales, pero esta visión estratégica del Frente nos hubiera fortalecido para el futuro y sobre todo para enfrentar el necesario cambio de rumbo.

  • A manera de cierre provisorio porque la crisis está en evolución. Volviendo al principio si sabemos que el bloque de poder quiere hacer desaparecer al movimiento nacional por dispersión o cooptación, esta claro lo que debemos hacer. Podremos perder una elección, pero la estrategia y la utopía se pierden cuando las batallas por la patria, por el pueblo no se dan. Se necesita coraje, creatividad y templanza para ir contra el sistema. En el corazón de nuestro pueblo hay mucha memoria, hay que abrir de nuevo todas la ventanas puertas para como diría Gieco para dejarla volar libre como el viento.