Por Horacio Rovelli

En pasajes enteros de la Biblia (Deuteronomio) se refiere a que no se puede ingerir a los murciélagos y a los animales que comen murciélagos, como si la experiencia no fuera valida o, por no conocer la Biblia o, por hambre o por lo que sea, la cosa es que en la Ciudad de Whuan, capital de la provincia de Hubei y la ciudad más poblada en la zona central de la República Popular China, en diciembre de 2019 las autoridades sanitaria informaron sobre la aparición de veintisiete personas diagnosticadas de síndrome respiratorio agudo grave, la mayor parte de los casos estaban relacionados con un determinado mercado de venta de animales ubicados en la ciudad. 

Los virus mutan y se hacen resistentes a antivirales de otro tipo de coronavirus y es lo que sucedió y se propagó rápidamente y, también, fue rápida las medidas tomadas por el Gobierno de China, que aisló la región y lograron frenar  la epidemia, no así la enfermedad que es tratada por diversos medios, entre ellos el medicamento cubano Interferón Alfa 2B.

Pese a los importantes esfuerzos e inversiones realizados por los chinos, han pasado tres meses y la Ciudad de Whuan sigue en cuarentena, aunque según informan las autoridades de la República Popular China, no se han producido nuevos casos.

Pero dada la cada vez mayor interrelación entre los países, el virus se propagó en los lugares de mayores ingresos de Europa y en los EEUU, poniendo en descubierto la precariedad de sus sistemas de salud pública (falta de hospitales, de camas, de equipos respiratorios y de profesionales en el tema), provocando hasta el domingo 22 de marzo 2020 en Italia 5.476 muertos, con 60.000 contagiados; en España 1.813 muertos y 29.900 casos;  en EEUU 30.000 casos positivos por COVID 19 y 389 fallecimientos.

Obviamente la economía se frenó, decidieron cercar ciudades enteras, que las personas no pueden salir de su casa, etc. etc. para evitar el contagio, sin embargo saben que, como dijeron las autoridades de Alemania, que es de los países centrales el que menos muertos por COVID 19 tiene, en el transcurso del año gran parte de la población de ese país habrá contraído la enfermedad, pese a que decidieron cerrar todos los comercios, excepto los de comestibles y los de bebidas, los supermercados y mercados y las farmacias y hospitales.  Pero que se contagien no significa muerte, que depende de la carga viral, del estado de salud del receptor y, de los equipos y personal médicos y para médicos.

Al no poder contar a la fecha con una vacuna no se puede poner límites a su propagación, por lo que se hace es condicionar la movilidad de la gente.  Los países desarrollados cuentan con recursos tanto el Estado como la mayoría de las personas y pueden soportar una cuarentena.

Si bien es cierto que los países desarrollados tienen una importante estructura en salud pública, salvo Alemania e Inglaterra, los demás no contaban con camas, respiradores y demás elementos para hacer frente al síndrome respiratorio agudo grave que provoca el coronavirus COVID 19

 

CUADRO COMPARATIVO DE GASTO PUBLICO TOTAL EN SALUD

Año 2018

       
                 

PAIS

Gasto en Salud/

Gasto en  Salud/PIB

Gasto per cápita

         

 

Gasto Público

 

 

         

ALEMANIA

21,35%

9,48%

U$s  4.267

         

ESPAÑA

15,14%

6,24%

U$s  1.778

         

ITALIA

13,47%

6,54%

U$s 2.090

         

REINO UNIDO

18,88%

7,53%

U$s  2.993

         

EEUU

39,46%

14,32%

U$S 8.334

         

ARGENTINA

8,60%

3,02%

U$s  507

         
                 

Nota:  Se refiere a la suma del consolidado del gasto en salud y obras sociales estatales

Fuente:  OCDE  y en el caso de la Argentina, Informe del Ministerio de Salud de la Nación

     

 

NUESTRO PAIS

Es obvio que al destinar una parte importante del gasto a pagar los servicios de una deuda externa que se acrecentó sideralmente, con ello arrastró el valor del dólar medido en nuestra moneda, combinación que provocó una reducción de los demás gastos, entre ellos en salud.

El sistema de salud pública para nuestro país comprende los gastos de la administración nacional, de las provincias y municipios y de las obras sociales nacionales, provinciales y municipales, caso el INSSJyP (PAMI) y,el sistema sanitario no solo se encuentra desfinanciado, sino incluso en el año 2015 se terminaron 13 (trece) hospitales públicos que nunca empezaron a funcionar porque no se los equipó ni se les asignó recursos para el pago de las remuneraciones del personal médico y paramédico, como son los hospitales Néstor Kirchner y René Favaloro en La Matanza; Hospital Interzonal de Niños Eva Perón en Catamarca; Hospital del Bicentenario de Paraná; Hospital del Bicentenario de Gualeguaychú; Hospital Cuenca Alta en Cañuelas; Hospital del Bicentenario de Ituzaingó; Hospital del Bicentenario de Esteban Echeverría;  Hospital del Bicentenario de Escobar; Hospital de Medicinas Nuclear –Nucleovida de La Pampa; Centro de Medicina Nuclear de Formosa; Centro de Medicina Nuclear de Santiago del Estero; y Centro de Medicina Nuclear de Río Gallegos En el período 2016-2019 no se edificó ningún hospital público.

Con esas fuertes limitaciones, el periodista Mauro Federico afirma en su nota “Mirar a los Otros” en el medio digital “Puenteaereo” que escuchó a profesionales del equipo del Ministro Ginés González García decir: “…si las me­di­das im­ple­men­ta­das se cum­pli­men­tan y se lo­gra acha­tar la cur­va epi­de­mio­ló­gi­ca, en el me­jor de los ca­sos a prin­ci­pios de ju­nio ha­brá en el país un cuar­to de mi­llón de per­so­nas que se ha­brán con­ta­gia­do con el vi­rus. Esto sig­ni­fi­ca, to­man­do en con­si­de­ra­ción la tasa de mor­ta­li­dad que ha ma­ni­fes­ta­do la en­fer­me­dad, que ha­brá unos 7.000 muer­tos a cau­sa del co­ro­na. Pero si no se si­guen las in­di­ca­cio­nes de ais­la­mien­to, los con­ta­gios po­drían as­cen­der a los 2,2 mi­llo­nes de personas, ele­van­do la can­ti­dad de fa­lle­ci­mien­tos a los 66.000”

Cómo se hace sin los medios adecuados y con el 35,4% de la población bajo la línea de pobreza, con cinco millones de monotributistas, cuatro millones ochocientos mil trabajadores en negro y, un millón novecientos mil desocupados, que viven del trabajo diario, que no salgan a trabajar para preservarse de un virus que no ven, pero del hambre de su familia que si sienten

El único medio es pre­ser­var los in­gre­sos de todos estos trabajadores y para ello se requiere que el Estado, nacional, provincial, municipal les genere trabajo y su correspondiente pago, paralelamente que los trabajadores se organicen por barrios, por cuadras, por tareas, etc. Los recursos están, hay alimentos, vestimentas, medicamentos, instrumentos de trabajo y, si no lo hay en cantidad suficiente se los produce, es una economía de guerra y se deben movilizar todos los recursos, con desgravaciones impositivas, de aportes previsionales, de colocación de bonos, cheques, pagaré, vales, estatales.  De creación de moneda no convertible en divisas y demás activos financieros y que se empleen para pagar impuestos, tasas y comprar los bienes  e insumos más indispensables.

Todas las medidas son pocas ante la cruda realidad, parafraseando al Gran Capitán que dijo “seamos libres lo demás no importa nada”,  digamos “superemos todos juntos el flagelo del coronavirus COVID 19 y lo demás es secundario y ya lo arreglaremos”.