por Horacio Rovelli

En lo estructural, en el mediano y largo plazo, las elecciones de las PASO pusieron fin al modelo de integración al mercado internacional y de desintegración del mercado interno, por más que en la coyuntura y en lo inmediato se deba sufrir otra vez  la suba del precio del dólar y su impacto sobre los alimentos y el nivel de vida de la población, fruto de la política monetaria y cambiaria del gobierno de Cambiemos.

La televisión no llena la heladera, por más que los grandes medios de comunicación desfigurarán la realidad, el matrimonio jubilado que no llega al día 15 del mes, el trabajador que se ve obligado a restringir las compras para su casa para alimentar, vestir y proteger a su familia y, los que perdieron el trabajo, esencialmente los trabajadores de la industria y de la construcción ligados al mercado interno que se deterioraba y deteriora todos los días al calor del menor poder de compra de la población. Incluso de profesionales de todo tipo, contadores (lo primero que hace una empresa en crisis es dejar de pagar impuestos y hacer los aportes previsionales  y sociales), arquitectos, abogados, médicos, farmacéuticos, etc. todos ellos, hayan votado o no alguna vez a la mentira de la “revolución de la alegría”, en algún momento percibieron la triste realidad.

Los sectores beneficiados por el macrismo son pocos, con toda la furia no alcanza a integrar directa o indirectamente a un tercio de la población, subordinados a los grandes comercializadores y acopiadores de granos, a las entidades financieras, a  las extractivas y, a los prestadores de servicios públicos (gas, electricidad, comunicaciones, agua, etc.) y algún sector puntal más, pero no más y no son los mayores demandantes de mano de obra.  Preguntémonos cuantas horas de trabajo demanda la producción y comercialización de una tonelada de soja.  Inclusive el mapa electoral de las PASO lo demuestra, donde logró mejor desempeño el “macrismo”: Córdoba, la cuarta sección electoral (Chacabuco, Chivilcoy, Junín) y la Sexta (Bahía Blanca, Tres Arroyos, Cnel. Pringles) de la Provincia de Bs As, toda zona sojera y maicera y con agroindustrias derivadas de esa producción.

Hay una división tajante entre un modelo que se subordina a las grandes corporaciones  donde se invierte básicamente en la producción primaria (para nuestro país hoy fundamentalmente la soja y Vaca Muerta), y la necesidad de importar insumos, máquinas, equipos, y tecnología, los que condicionan y subordinan a la economía nacional a las trasnacionales y al capital financiero internacional.  Y otro modelo, que se basa en el mercado interno y  por ende en el trabajo y en la producción nacional.

El resultado de las PASO puso fin al modelo de “modernización e integración al mercado internacional” donde hay que ajustar los costos en dólares incluso por debajo del precio de los mercados a los que se les provee de alimentos y energía.  Hecho que reconfigura las estructuras productivas y a los individuos y grupos especialmente aptos para el sistema impuesto de racionalidad y eficiencia. Por otra parte,  deja librado a su suerte a los individuos y grupos sociales que no tienen cabida para adaptarse a ellas, que es las dos terceras partes del pueblo argentino. Este proceso no solamente tiende a limitar la formación de un empresariado nacional, sino también clases medias nacionales (incluyendo grupos intelectuales, científicos y técnicos nacionales) e incluso una clase obrera nacional.

 EL DESENLACE Y LOS PELIGROS DE LA HIPERINFLACION

Por más que el gobierno de Cambiemos contara con el apoyo del FMI, de manera tal que es el país que más crédito recibió de todos los países miembros. Créditos que básicamente financian la fuga de capitales argentina en un vano intento de sostener a una administración que hundió la economía en una profunda recesión, con cierre de establecimientos, despidos y suspensiones de trabajadores, combinada con una inflación que no tiene “techo”.

En ese marco y muerto de muerte natural el modelo macrista y con ello ese gobierno, que se deslegitima horas tras hora, hace que el día lunes 12 de agosto de 2019 las empresas argentinas que cotizan en Wall Street, derraparan en su valor hasta un 57% y los títulos públicos en dólares se desplomaban alrededor de 30%, mientras en el país el dólar aumentaba su precio en forma imparable, llegando a venderse en entidades financieras y cambiarias a $ 63.- (cuando el viernes 9 de agosto había cerrado a $ 46,50.-, hasta que el BCRA vendió U$s 105 millones de las reservas en tres subastas, también vendió a futuro (No se informó a cuanto, que cantidad y con qué fecha) y el Tesoro de la Nación licitó los U$s 60 millones diarios que tiene planificado. Además, convalidó una suba de más de 11 puntos en la tasa de las Letras de Liquidez (Leliq) hasta el 74,78%, con la intención de reabsorber los $257.062 millones que vencían ese día y sólo logró renovar el 39% del vencimiento.

Mientras esté Mauricio Macri en el gobierno la suba del dólar va a ser imparable,  es un gobierno sin  autoridad moral y le mintió hasta grandes operadores internacionales.   La ventaja que tiene con respecto a la híper devaluación de Alfonsín en 1989,  es que en esa época el embajador estadounidense Terence Todman, jugaba abiertamente con el candidato Carlos Menem y, los empresarios también. Después que hicieron que Alfonsín legitimara la deuda y absorbiera los seguros de cambio de la deuda privada, presionaban para que se vendan las principales empresas estatales (privatizaciones)  y fue Héctor Magnetto, titular de Clarín,  quién le dijo a Alfonsín, cuando éste les pidió terminar el mandato  “usted no se da cuenta que ya molesta y se tiene que ir”