por Horacio Rovelli

 El capital financiero internacional encabezado por los dueños  de los bancos JP Morgan, HSBC, Goldman Sach, Morgan Stanley, y otros,  hicieron ingresar a la Argentina desde el 10 de diciembre de 2015 hasta el 25 de abril de 2018 unos 85.000 millones de dólares.   Se beneficiaron porque dicho ingreso al aumentar la oferta de divisas frenó su precio y paralelamente compraban títulos públicos (por ejemplo las LEBAC, que le pagaba tasas del 38% anual) y acciones y otros valores, pero ante la suba de la tasa de interés de los EEUU en la última fecha nombrada, decidieron salir de la Argentina en forma estrepitosa y  con ello derrapó el valor en moneda nacional del dólar.

La brutal devaluación de más del 100% en cinco meses  generó un cambio en los precios relativos perjudicando al poder adquisitivo de los salarios, un aumento generalizado de los precios (inflación), sobre todo en los alimentos y con ello, una caída en las ventas,  cuando la tres cuarta parte de la economía argentina se destina al propio mercado interno.  A su vez el gobierno permitió que se dolarizaran las tarifas de la energía y de los combustibles, cuyo aumento repercute al ser transversal  a todo el ciclo económico.  Paralelamente el cambio de precios relativos y el cercenamiento del mercado interno hace que desciendan fuertemente el valor de las acciones de todas las empresas nacionales medidas en divisas, con lo que se favorece la extranjerización por absorción de la que a ellos les interese.

El resultado de  la política de Cambiemos no pudo ser otro que empujar a la población a niveles de pobreza, de desocupación, el cierre de establecimientos de todo tipo, la caída del consumo, de la inversión y con ello del PIB, como fue en la crisis del año 2001.

La sideral diferencia es que los EEUU y el FMI deciden socorrer al gobierno de Macri concediéndole un crédito por 56.300 millones de dólares, que es casi tres veces más de lo que le corresponde a la Argentina por sus aportes, e incluso lo hizo imponiéndose  a los representantes de Inglaterra, Alemania, y Japón que no estaban de acuerdo con la ampliación. El FMI (y los EEUU) saben que de esa manera condicionan por años a nuestro país, obligándonos a realizar una política de subordinación al capital financiero que nos tiene destinado producir alimentos y materias primas, más algunas industrias que ellos no estén dispuesto a realizar por razones de contaminación o de mercado, pagando altos intereses (la famosa tasa de riesgo país) y mal vendiendo activos públicos y privados para “honrar” la deuda.

Para seguir ejecutando ese modelo de subordinación al capital internacional deben hacer interactuar la política fiscal (realizando un sideral ajuste del sector público), monetaria (con altas tasas de interés único camino para que  se demande moneda nacional) y cambiaria (cuidando que no se produzca una corrida al dólar, al menos hasta las elecciones presidenciales),  que profundiza la pobreza y la desocupación,  pero que saben insuficiente para equilibrar las cuentas externas.

En efecto, para que no se dispare el valor del dólar en la Argentina de Macri se le paga a los “ahorristas” tasas muy por encima de la inflación esperada y, los Bancos abonan  esas altas tasas captando dinero a plazo fijo, para comprar Leliq (ganan fortuna con solo hacer un pase de manos gracias al BCRA), por supuesto que no pueden prestarle a esas tasas al sector real que incrementa sus precios que es la inflación (que es menor que la tasa de interés), con lo que el sistema financiero financia fundamentalmente al Estado.

El BCRA paga esas tasas con déficit cuasi fiscal creciente, dado que las mismas superan la depreciación cambiaria (señoreaje de las reservas internacionales de libre disponibilidad del BCRA)[1], con lo que vemos que son los distintos estamentos del Estado, endeudándose con el FMI y con los tenedores de Leliq y Letes, los que mantienen la renta financiera y financian (con la deuda) la fuga de capitales.

El gobierno de Cambiemos cree que fruto de la depreciación cambiaria de más del 100% en el año pasado, más la caída del nivel de actividad, mejoraran las exportaciones y disminuirán las importaciones. Que en ello va a jugar un factor importante la buena cosecha esperada y que Brasil no solo no devaluó su moneda sino que la aprecia con respecto al dólar, con lo que revertiría el déficit comercial con el hermano país, pero aún con todo eso (que todas las variables se cumplan), de suceder, no pueden revertir el déficit de la cuenta corriente de la Balance de Pagos, muy castigada por la suba sideral de los intereses de la deuda externa. El déficit de la cuenta corriente de la Balanza de Pagos del  año 2018 fue de 31.000 millones de dólares, en torno al 6,5% del PBI.  En la presentación para el “road show” en Davos – Suiza, el equipo económico estima recortar ese déficit en 19.000 millones de dólares y ubicarlo en torno a los 12.000 millones de dólares, el 2,5% del PIB para el corriente año 2019.

Los déficit gemelos: fiscal y de la cuenta corriente de la Balanza de Pagos, deben ser cubierto por el capital financiero o por nuevos créditos del FMI, con lo que se refuerza la dependencia y la subordinación, dado que obviamente le van a  prestar a Macri y al gobierno que lo suceda, siempre y cuando cumpla con las leoninas condiciones impuestas por el FMI (que es el rol que viene a jugar, monitorear que se cumpla su mandato, que no es otro que garantizar la desindustrialización y primarización de la economía Argentina y que los acreedores cobren en activos si es preciso).  Ese ha sido el mérito del gobierno de Cambiemos,  sujetarnos a los designios de los de afuera,  a los que no les importa  si los jubilados no llegan ni siquiera al día 15 de cada mes, que la tasa de desocupación aumente, que se hayan cerrado 9.500 pymes, que levanten las escuelas nocturnas, que no haya planes preventivos ante el hantavirus, etc. etc.

Donald Trumph toma como un triunfo personal que Argentina y Brasil cumplan con lo trazado por el capital financiero y por ende, profundicen la dependencia y conformen una base de apoyo de la política estadounidense en la región, de allí que van a  utilizar todos los artilugios que tienen para que Macri y Bolsonaro continúen en sus formales funciones, eso sí, ante la protesta popular, masiva y violenta que tarde o temprano se genera por su propia política de exclusión, tienen alternativas varias, que no son exactamente lo mismo, como son los Massa (con Roberto Lavagna incluido), los Gobernadores enrolados en el Bloque Federal y hasta “operadores” en el campo popular en la política y en los sindical, todos cuentan con el beneplácito de la embajada.

El error del campo popular es creer que esos operadores son útiles e importantes, cuando los logros que tienen lo es por ser los quintacolumnistas del imperio.

 

ES IMPRESCINDIBLE OTRO CAMINO

Y el primer paso es romper con el FMI, suspender el pago de toda la deuda por no menos de dos años y después ofrecer un plan de pago con quita de la misma del 65%. Durante ese lapso aumentar los salarios y las jubilaciones y pensiones por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional, desdolarizar las tarifas y tener una secretaria de comercio que controle los precios de los productos de primera necesidad, de esa manera se repite el camino virtuoso que hizo Néstor Carlos Kirchner y con ello, se da respuesta al trilema de la economía Argentina: Alcanzar en forma concomitante el triple objetivo de pleno empleo, salarios reales elevados y aumento del sector público.

Aumento del sector público para reemplazar en sectores claves a la cobarde y corrupta burguesía que tenemos, nacionalizar empresas vendidas a precio vil y terminar con el negocio financiero con nuestro propio dinero.

La disyuntiva electoral de este año es fundamental si se derrota el modelo del FMI y todas sus posibles alternativas,  de otra forma, sería un camino más destinado al fracaso, al continuar con el plan de ajuste y de subordinación y lo que es peor, una nueva frustración en el campo nacional y popular, de las que llevan años reponerse.

 

[1]Señoreaje que es la potestad que tiene un Banco Central de emitir un medio de pago como es el dinero, pero en el caso de un país como el nuestro que se utiliza el peso como medio de cambio y el dólar como medio de ahorro, el señoreaje esta dado entre la depreciación cambiaria  de las reservas de libre disponibilidad del BCRA, más la parte que se coloca en mercados internacionales y el interés que devengan, pero ambos son muy menor a la tasa de interés que se abona por las Leliq