por Francisco Tete Romero

 

Imágenes de un naufragio social anunciado.

 

  1. Los hechos.

Un niño qom de 13 años, Ismael Ramírez, alumno de la Escuela de Educación Primaria 225, fue asesinado durante los intentos de saqueos a comercios de Sáenz Peña, segunda ciudad del Chaco, mientras otro de 15 años se encuentra grave como consecuencia de un disparo en un ojo.

En la noche del lunes 3 y en la madrugada del martes 4 de septiembre Sáenz Peña vivió horas de violencia, espanto y muerte. El hecho más grave ocurrió en el supermercado El Impulso, del Barrio Obrero, cuando alrededor de 100 personas, provenientes de los barrios más humildes, la mayoría de ellos Qom, intentaron saquear el comercio. La policía llegó al lugar y comenzó a reprimir. Los vecinos también respondieron con armas de fuego.

Ismael Ramírez fue asesinado de un balazo en el pecho. El Ministro de Gobierno Nievas confirmo que el niño pasaba circunstancialmente por el lugar de vuelta a su casa. Quedó en medio del fuego cruzado. Vivía en el Barrio 713 Viviendas. La bala asesina no provino, según fuentes oficiales, de ninguna arma policial, sino de la de algún civil. Hay 9 heridos entre los policías, alcanzados por objetos contundentes y 19 personas detenidas.

A ese trágico hecho le siguieron otros dos intentos de saqueos que se prolongaron hasta las 4:00 de la madrugada. El Ministro de Seguridad de la Provincia, Carlos Barsesa, denunció que el saqueo había sido convocado por audio de WhatsApp. El gobernador de Chaco, Domingo Peppo, ordenó el refuerzo policial de la localidad para “prevenir” nuevos incidentes y ordenó investigar la muerte del adolescente.

Los barrios mencionados en ese audio son habitados casi en su totalidad por indígenas Qom (Toba): Nalá, Santa Mónica, Nam Qom, Milenium y Obrero, los más vulnerables en Sáenz Peña, los más castigados con los peores índices de necesidades básicas insatisfechas.

 

  1. Las redes antisociales y la construcción del niño delincuente:

Duele leer lo publicado en las redes. Desde la imagen falsa del niño posando con un arma –reproducido por un portal local-, hasta los comentarios que reproducían esa imagen para justificar su muerte, para exhibir obscenamente un odio visceral por aquellos que menos tienen. Duele porque muchos de los que así opinan son nuestro medio pelo. Duele tamaño analfabetismo político.

Resulta conmovedor, sin embargo, que haya sido una Maestra –su Maestra-, la que restituyó con una foto –la que ilustra esta nota, tomada hace pocos días, para el día del niño- y un texto también publicado en las redes, la identidad de Ismael, su condición y dignidad de niño, su condición e identidad de alumno de escuela pública a la que ahora le faltará para siempre uno de los suyos, uno de los nuestros.

“Mi nombre es Patricia Ramírez. Yo soy la maestra de Ismael. Hoy tendría que haber dado clases y que él estuviera ahí, como todos los días. Pero no. Ahora estoy yendo a su velatorio.

Esto no tendría que estar pasando, porque Ismael era un niño, un niño muy querido, un niño muy bueno, un niño con sueños”.

Ismael, tal como lo aclaró su madre, Alejandra Ciriaca y su tío Raúl Aguirre “era un chico estudioso, practicaba básquet y ayudaba en el comedor del barrio Matadero”.

  1. Es el neoliberalismo, estúpido.

La bala que mató a Ismael y la que hirió a otro niño, como la violencia desatada de pobres contra pobres tiene un responsable central.

Porque el neoliberalismo mata. Y no solo de hambre.

Provoca genocidios más lentos, porque te despoja de derechos: a tener un trabajo, un salario digno, una vivienda, salud, educación, una jubilación, una cultura diferente a la del régimen plutocrático de las corporaciones; a manifestarte y contar con una justicia que resguarde tus derechos.

Te despoja de un Estado que sea garante de esos derechos.

Te despoja de una Nación e identidad de la cual sentirte partes.

Te despoja de una comunidad o del sentido comunitario para que pienses que si vas solo te irá mejor.

Te sumen en la pobreza e indigencia, pero te dicen que vos sos el culpable, por no haberte esforzado lo suficiente, por pensar y sentir como pensás y sentís, por ser un perdedor o perdedora, negra o negro, indio o india, nieri en fin, un tape que tiene lo que se merece por votar a quién vota.

El neoliberalismo mata porque la pasión de la que se alimenta es el odio clasista, racial, sexista.

El neoliberalismo mata porque su proyecto de mega concentración económica clausura derechos a las mayorías y restaura los privilegios de las minorías.

Duele y jode profundamente la muerte de Ismael. Y está bien que nos duela.

Así debe ser para que nos indigne lo suficiente como para no seguir aceptando un destino de rodillas, que vuelve a colocar al Chaco -como a casi el 90% del país- con el sello de UGI, Unidad Geoeconómica inviable, como lo habían hecho los organismos financieros internacionales a fines de los ’90 y principios del 2000.

Dolor e indignación. Nunca resignación. Y buscarnos, juntarnos, sentir, pensar y actuar juntxs para decir Basta y No al Ajuste con el que pretenden hacer pagar a las grandes mayorías populares y a las provincias y municipios lo que el Gobierno Nacional decidió eliminar de sus responsabilidades básicas y constitucionales.

 

*Integrante del Manifiesto Argentino Chaco.