Por Horacio Rovelli

El Plan de economía dado a conocer por el Ministro Martín Guzmán se asienta primero en el crecimiento de nuestras exportaciones que proyectó en un escenario optimista a tasa del 4,5 al 5% anual para los años 2020/2023 y que,acompañado por el fortalecimiento de la demanda interna, arrastraría un incremento del PIB en torno al 2% anual.

La Argentina desde 1945 crece principalmente en base a su mercado interno dado que el 75% o más de lo que se produce se consume en el país, por un lado y que el 65% de nuestras exportaciones son productos primarios o manufacturas de origen agropecuario que demandan poca mano de obra y su efecto multiplicador en el resto de la economía es muy limitado.  A ese problema estructural debe sumarse las complicaciones en el comercio exterior por el tema coronavirus que impacta sobre todo en la compra y venta de granos y, también, se debe contemplar que Brasil, nuestro mayor socio comercial,devalúa su moneda, en una clara estrategia de depreciación del real y baja de su tasa de interés de manera tal que cierra el mes de febrero 2020 con 4,50 reales por un dólar,que significa una caída del 11% de la paridad en los dos primeros meses del año y es el menor valor de su moneda desde hace 10 años.

En ese marco, según informan los medios, el Ministro Martín Guzmán presentó su Plan Económico al FMI que consiste en:

  1. Solucionar tema de la deuda externa

  2. Mantener el tipo de cambio alto

  3. Aumento de las exportaciones

  4. Control y sustitución de importaciones

  5. Preservación del superávit comercial

  6. Mantener la presión tributaria

  7. Disciplina fiscal, pero sin el imperativo de conseguir superávit de las cuentas públicas

  8. Medidas de estímulo al consumo, particularmente de los sectores de menores ingresos

  9. Recuperación gradual del poder adquisitivo de los salarios

  10. Intentar que sectores de la clase media vuelvan a recuperar poder adquisitivo (por ejemplo, vía bajos aumentos tarifarios, Ahora 12, baja de tasas de interese en las tarjetas de crédito)

  11. Subsidios para dinamizar ciertos sectores de la economía

  12. Desarrollo de la obra pública con el propósito de generar demanda de empleo

  13. Eliminar situaciones de privilegios y solicitar o imponer “aportes solidarios” a los sectores más pudientes

  14. Recomposición tarifaria con incrementos proporcionalmente mayores para los sectores de altos ingresos

Priorizar acordar el tema deuda externa y supeditar la economía a una solución estable de la misma, ha sido el camino elegido por el Gobierno de Alberto Fernández y se lo está transitando con serios problemas como lo demostraron los casos del Bono BP 21 en la Provincia de Buenos Aires y el Bono Dual en la Nación, donde si el Estado (provincial o nacional) tenía una aceptación del 75% delos acreedores el resto debía acatar, pero en la Provincia de Buenos Aires el Fondo Fidelity y, en el Bono Dual que es nacional, los fondos Black Rock y Franklin Templeton, tuvieron más del 25% de las acreencias y obligaron al gobernador Kicillof a pagar la deuda en su totalidad y al gobierno de Alberto Fernández a “reperfilar” (alargando los plazos y pagando solo los intereses) una deuda en pesos (se ajusta por dólar linked pero se paga en moneda nacional). Y es dado suponer que van a trata de hacer los mismo con los 34 títulos públicos nacionales emitidos que tienen jurisdicción extranjera y que suman de capital unos 70.000 millones de dólares

Obviamente se comparte el planteo del control y la sustitución de importaciones ha como dé lugar, son divisas que no se pierden y a la vez se apuntala la producción nacional.

Pero en el actual estado de las cuentas públicas es imposible pensar en disciplina fiscal, máxime que la recaudación no aumenta porque está atada al nivel de actividad y el país está “parado”, lo demuestra clara y tajantemente que los ingresos tributarios de enero 2020 crecieron con respecto igual mes del año pasado solo en un 38,5%, cuando la inflación del período fue del 55%.  A la vez las prestaciones sociales, como las jubilaciones y pensiones, AUH y otros programas  (y en buena hora) se acrecentaron en un 61,5% y representan el 62% del gasto total (y la mitad de los jubilados y pensionados cobran la mínima o cerca de a mínima y la jubilación mensual promedio de la ANSeS en diciembre de 2019 es de $ 20.575.-[1]). 

La variable de ajuste fue la obra pública y el gasto de capital que incluso es una partida menor en términos nominales que la de enero 2019. En enero de 2020 se invirtió solamente $ 11.481 millones, el 2,36% del gasto total del mes,cuando en enero 2019 y en pleno ajuste fiscal, el mismo fue de $ 17.730 millones y representaba el 4,97% del gasto, recordar que, en el kirchnerismo, siendo el gasto público mayor (y mayor el pago de las jubilaciones y pensiones) la inversión pública era del 12% o más del gasto total.

Sin recursos suficientes y sin fortalecer al Estado es imposible impulsar la obra pública y al mercado interno, por lo menos en la magnitud necesaria para estimular la demanda y el multiplicador de la inversión, de allí el planteo del Ministro Martín Guzmán de no pagar intereses y capital de la deuda hasta el año 2023, por ejemplo los $ 87.052 millones de intereses netos (excluye intereses pagados Intra-Sector Público Nacional) que se pagaron a los acreedores de la deuda pública de enero 2020, si se destinaran a aumentar las jubilaciones y pensiones y a la obra pública, así todo los meses, se incrementarían esas erogaciones en torno a un 30%, cifra nada desdeñable y que sería el punto de partida del crecimiento económico.

Pero donde debe hacerse fuerte y le da consistencia al Plan es el punto 13 – Eliminar situaciones de privilegios y solicitar o imponer “aportes solidarios” a los sectores más pudientes, que es a la vez, el camino que permite zanjar la diferencia entre la posición defendida por el ministro cuando fue a exponer a la Cámara de Diputados de la Nación, de que solo va  a poder pagar a partir del año 2023 en que, en el mejor de los casos, se va a conseguir un superávit primario del 1% o 1,2% del PIB y, por otra parte, la pretensión de cobrar de grandes fondos acreedores.

Se debe contar con un aporte solidario de los sectores más ricos de esta sociedad, que son los que fugaron dólares por 88.300 millones en los cuatro años de gestión de Cambiemos y que identificamos básicamente con los sectores fuertemente beneficiados por el macrismo (bancos, energéticos, servicios públicos privatizados, Ternium y Tenaris, telefónicas y comunicaciones y, los grandes productores, acopiadores y comercializadores del campo), para que en lo inmediato se les coloque un Bono de Ahorro Forzoso a cinco años, con la opción que si el Estado lo decide se renueve por otros cinco años más.

Finalmente, el plan económico del gobierno nacional debe ser comunicado y apropiado por el pueblo argentino, si no se comunica fehacientemente a la población el estado en que nos encontramos, no se puede avanzar en ningún programa o plan.  El ejemplo último fue la presentación en el Congreso de la Nación del privilegio del Poder Judicial y de los jubilados y pensionados que trabajaron en relaciones exteriores.  Cuando se hizo público lo que percibían sus miembros por mes, se acabó la discusión. Con el tema plan y el tema deuda se debe hacer exactamente lo mismo. No puede una minoría imponer sus privilegios si la mayoría toma consciencia de lo que pasa y de las posibles soluciones.

CARLOS PELLEGRINI Y EL BONO PATRIÓTICO

En junio de 1890 el gobierno conservador de Miguel Juárez Celman, conspicuo miembro del Partido Nacional y concuñado de Julio Argentino Roca, entró en cesación de pagos de la deuda externa que mantenía con la casa Baring Brothers, que al pretender ser pagada con aumento de impuestos a la población provocó una serie de enfrentamientos que estallaron en Buenos Aires el 26 de julio de 1890 con la Revolución del Parque, dirigida por un amplio frente opositor encabezada por una Junta Revolucionaria que estaba presidida por Leandro N. Alem.

Finalmente la revolución fue derrotada, pero Juárez Celman debió renunciar. “La Revolución ha sido derrotada, pero el gobierno está muerto.» la frase del senador Pizarro da fiel cuenta de lo sucedido. Abandonado por los hombres fuertes del PAN, Juárez Celman presentó su renuncia, asumiendo su vice, Carlos Pellegrini, con el respal¬do del mismo Julio A. Roca y de Mitre, que pusieron así un límite institucional a los efectos de la revolución, y paralelamente dieron cauce a la primera división de la Unión Cívica, que maduro en dos sectores: los nacionales, encabezados por Mitre, y los ra¬dicales, liderados por Alem.

La deuda pública y los déficits presupuestarios que se retroalimentaban se hicieron insostenible. Pero ese endeudamiento que financió la matanza y expulsión de los indios, la guerra contra el Paraguay, y también la creación de los ferrocarriles (con su particular diagramación de extenderse como una mano sobre nuestras pampas y con terminal y salida en el puerto de Buenos Aires) y la obra pública, permitió la creación de grandes estancias y una estructura social que crujió con la deuda pública y la Revolución del Parque.

Mientras, bancos importantes se declararon en quiebra, los valores de los bonos gubernamentales, títulos y acciones de numerosas empresas declinaron bruscamente y ascendió la prima del oro (el valor del peso se devaluó).

Pellegrini representante de los sectores más poderosos de la gran burguesía (creo la Unión Industrial Argentina) y aliado de la oligarquía financiera asumió una política económica proteccionista considerando que la materia prima y la producción nacional debían tener un mercado consumidor dentro del país.

Pero paralelamente debía refinanciar la deuda impaga y es entonces que en plena crisis de 1890, el 6 de agosto, tras la renuncia de Juárez Celman se reúne con lo más graneado de los estancieros y de banqueros nacionales, Pellegrini tomó la palabra y dijo:

“La Constitución acaba de hacerme Presidente, pero la ruina que amenaza al país me prohibiría aceptar el puesto, si no fuera capaz de evitarla, en cuyo caso el patriotismo me aconsejaría dejar el lugar a otros. Necesitamos de ocho a diez millones de pesos para pagar en Londres, el 15 del corriente mes, es decir de aquí a 9 días, el servicio de la deuda externa y la garantía de los ferrocarriles: En el Banco Nacional no tenemos nada: si no pagamos, seremos inscriptos en el libro negro de las naciones insolventes. Solo la ayuda de todos los que están en condiciones puede salvarnos: ¡reclamo de ustedes esa ayuda en nombre de la patria ¡Se trata de una contribución inmediata y reservada! Aquí en este pliego, he proyectado las bases de un empréstito interno”. 

Los circunstantes fueron leyendo por pequeños grupos y anotando lo que aportaban.  Un rato después volvió a la sala Carlos Pellegrini y haciendo la suma se irguió exclamando “Dieciséis millones de pesos (el doble de lo pedido), ahora si soy Presidente” Escrito por el Diputado Juan Balestra, citado por Norberto Galasso en su libro “De la banca Baring al FMI: historia de la deuda externa argentina” Ediciones Colihue SRL, páginas 78 a 80.

LA PROPUESTA 

Se debe contar con un aporte solidario de los sectores más ricos de esta sociedad, que son los que fugaron 88.300 millones de dólares en los cuatro años de gestión de Cambiemos y que identificamos básicamente con los sectores fuertemente beneficiados por el macrismo (bancos, energéticos, servicios públicos privatizados, Ternium y Tenaris, telefónicas y comunicaciones y, los grandes productores, acopiadores y comercializadores del campo), para que en lo inmediato se les coloque un Bono de Ahorro Forzoso a cinco años, con la opción que si el Estado lo decide se renueve por otros cinco años más.

[1]Y como informó el Director Ejecutivo de la ANSeS, Dr. Alejandro Vanoli, en la Cámara de Diputados de la Nación el miércoles 26 de febrero 2020, en promedio, un beneficio del Poder Judicialde la Nación asciende por mes a $ 293.107.-