por Alejandro Mosquera

El gobierno a través del presidente Macri hizo oídos sordos al pronunciamiento ciudadano, en conferencia de prensa una y otra vez responsabilizó a la mayoría de los votantes por el descalabro financiero, la corrida bancaria y la dolarización de activos de los fondos de inversión.

Acusa a los votantes (que es una manera de echarle la culpa a la democracia) y defiende a los especuladores que nunca vinieron a invertir sino solo a utilizar el gobierno de Macri para hacer mega ganancias con la bicicleta financiera.

El rey está desnudo. Ya casi todos lo ven. Solo le queda como argumento el miedo, la amenaza del infierno. Exige al Frente de Todos y a Alberto en especial que “debe” apoyar su plan económico, el mismo que las 2/3 del electorado rechazó. Grogui, sin ideas, como en un spot que se repetía hasta el hartazgo Mauricio Macri parecía tomarle el pelo a los periodistas que hacían enorme esfuerzo para que expresará alguna idea diferente que responsabilizar a los votantes. No pudieron.

Con mucho temple Alberto dejó en claro que la ciudadanía reclamó un cambio de política económica y no persistir en el rumbo que el gobierno quiere sostener a toda costa aunque con ello produzca una ola destructiva.

El presidente y la gobernadora María Eugenia Vidal dicen que escucharon a las urnas, pero solo debaten tácticas electorales, no les interesan las familias, los empresarios y trabajadores, los endeudados, la enorme inflación, ni la fuga de capitales, ni el efecto de la mega devaluación que vivimos en estas horas y la afectación sobre millones de personas. En medio de la bronca de tantos son impermeables a los sentimientos y urgencias de la población.

Solo les queda el miedo. Sobre la base de la amenaza intentan sostenerse como maquinaria electoral, porque sienten que si reconocen su responsabilidad en el daño sufrido por la gente es darse por vencidos, y que el poder se le esfumará de las manos.

Tratan desde el poder al candidato del Frente de todos como si ya hubieran pasado las elecciones de octubre y hubiéramos ganado en la primera vuelta. En ello hay reconocimiento al enorme respaldo obtenido, pero también una trampa cuando solo es un candidato. El mensaje que se trata de construir es que ahora si quiere ser responsable debe respaldar las políticas de ajuste, de tasas elevadísimas destructoras de la industria y el comercio, y de facilitar la fuga de capitales.

Con paciencia y temple hay que explicar a todo el mundo, que lo que ocurre no es porque el pueblo en las urnas pidió cambiar de rumbo, sino que es responsabilidad del pésimo gobierno macrista. A veces parece innecesario explicar lo obvio, pero cuando han colonizado el sentido común, y desarrollado una guerra contra los valores culturales que los argentinos construimos en muchas décadas del siglo pasado y el actual, sí hay que hacerlo. Hay que seguir construyendo una más amplia mayoría, garantizar el triunfo en octubre y dotar al próximo gobierno popular de respaldo necesario para reparar tanto daño realizado en tan poco tiempo.

Un agregado:

Como hemos sostenido tantas veces en esta columna el triunfo solo era posible si millones de argentinos eran protagonistas. Quedó demostrado que era un mito que no se podía contra el blindaje mediático, que los medios hegemónicos son muy importantes, pero no todopoderosos, que las maniobras de todo tipo se pueden romper si hay participación popular. Que la grieta es una creación desde el poder para ocultar los conflictos reales, mirarlos de frente y desde la política poder construir mayorías diversas para transformar el país.

Nuestro pueblo construyó una patriada que se expresó y visibilizó el domingo. Pero tiene una enorme historia en la resistencia al pensamiento único y el dogma neoliberal. En cuatro años desde el gobierno, y antes desde el poder mediático, se atacó, se estigmatizó, se basureo a la militancia política y social. Se la trató como un resabio viejo, inútil e innecesario de una vieja tradición argentina. En el fondo se quería exterminar la política misma. Mejor dicho, no toda la política, sino la política en relación con las personas de a pie. Se quería prohibir que la sociedad se hiciera cargo de la política. La resistencia en estos años, la solidaridad en las malas, el Frente de todos, el candidato a presidente, todo es una gran reivindicación de la política, de la militancia. De la política como la única que puede articular intereses diversos y distintos en un bloque histórico, que en estos tiempos llamamos una nueva mayoría, para transformar el país, y hacer mas feliz la vida de la gente y la comunidad.