Por Alejandro Fabián Guede
Cuando uno escucha hablar de vóley en Argentina, es irremediable remontarse al mundial de 1982 jugado en nuestro país, donde los jugadores hicieron la azaña de terminar terceros ante las grandes potencias del mundo.
¿Cuál es la coincidencia entre ese equipo y este que recién termina su participación en el Mundial de Polonia 2014?
Su técnico, Julio Velazco, era el ayudante técnico en 1982 y es el actual técnico del seleccionado argentino. Hombre de gran personalidad, es clave en este momento del deporte, por su experiencia, por la forma en la que exige a los jugadores y porque sabe cómo potenciar un equipo con sus individualidades, intentando llevarlo lo más lejos posible.

La generación de 1982
Liderados por el coreano Young Wan Sohn, quien tenía como ayudantes de campo a Enrique Martínez Granados y a Julio Velasco, el equipo nacional de vóley obtuvo la medalla de bronce del Mundial 1982.
Argentina finalizó el torneo compartiendo el podio con las potencias del deporte de los 80, Rusia y Estados Unidos. Este logro potenció el vóley en nuestro país, logrando que muchos más jóvenes se inicien en el deporte y permitiendo que se formaran jugadores que iban a pasar a integrar los equipos de las mejores ligas del mundo.
Hoy con más de 2500 chicos entre 14 y 18 años jugando las Copas Argentinas, con más de 28 mil jugadores federados en todo el país, y creciendo, con una Liga Argentina con historia, Selecciones masculina y femenina con juventud y jerarquía, representantes argentinos en el exterior, entrenadores con prestigio, son el resultado de esa epopeya.
Todo empezó en ese mundial de 1982 y siguió la historia con los resultados obtenidos en los juegos olímpicos de 1984 (6°) y 1988 medalla de bronce. En esos planteles se destacaron Carlos Getzelevich, Daniel Castellani, Carlos Wagenpfeild, Hugo Conte, Raúl Quiroga, Jon Uriarte, Carlos Weber y Waldo Kantor.
Julio Velazco
Nació en La Plata, Buenos Aires el 9 de febrero de 1952. Inicio su carrera de entrenador en Argentina, y acompaño como ayudante a Young Wan Sohn, en la selección Argentina durante el mundial de 1982.
Paso a dirigir en Italia al Pallavolo Modena, de la liga italiana de vóley, una de las más competitivas del mundo, con el que ha obtenido cuatro veces la Liga italiana, tres veces la Copa de Italia y una Copa de Campeones.
En el año 1989 se hizo cargo de la selección de ese país, y la llevó a ser la mejor selección del mundo, obteniendo dos veces el Campeonato Mundial de Voleibol, tres veces el Campeonato Europeo de Voleibol, cinco veces la Liga Mundial de Voleibol y una medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996.
Además dirigió la selección de vóley de Republica Checa entre 2001/2002, la de España entre 2008/2011 y la de Irán entre 2011/2014, donde revoluciono el deporte y sacó a Irán del anonimato al llevarlo a la conquista por duplicado del título del Campeonato de Asia (2011, 2013) y luego se ganó el derecho a participar en la Liga Mundial, llegando al 4° lugar en 2014.
A título personal ha recibido el premio al mejor entrenador de la Copa Mundial de Voleibol de 1989 y de 1995, del Campeonato Mundial de Voleibol Masculino de 1990, de la Copa de Grandes Campeones de 1993 y del Mundial Top Four de 1994, así como la nominación por la FIVB a mejor entrenador del siglo XX.
La selección Argentina
El Vóley Argentino una esperanza para el futuro 1Desde 2014, Julio Velazco es el nuevo director técnico de la selección nacional. Él es un trabajador del vóley, siempre ha construido sus equipos con premisas claras y objetivos posibles. Mucha disciplina y mucho trabajo son la base de su éxito. Pero además es un profesor, un docente, sus declaraciones explican mucho de lo que piensa y trasmite a sus equipos y jugadores.
Julio Velasco es metódico y basa su trabajo en conocer perfectamente a cada jugador y tratar de sacarle eso que tienen adormecido. En hacer explotar todas las capacidades de cada jugador. Es un seductor que piensa lograr que los jugadores se auto entrenen, más allá de la exigencia diaria.
Su proyecto en la selección llega hasta los juegos olímpicos de Rio de Janeiro 2016, y no viene a cambiar el vóley, solo va a intentar crear un clima diferente y democrático. Es muy consciente de que si pierde lo van a masacrar, pero le gustaría contribuir con el crecimiento del vóley en Argentina.
Es un realista, la realidad existe y hay que asumirla, solo queda poder modificarla. No es un conformista y se plantea como exigencia hacer lo máximo posible con los elementos que se tienen. Ha erradicado los términos siempre y nunca, las tácticas y las estrategias se deben acomodarse a los recursos humanos con los que se cuenta para lograr los triunfos.
La Liga Mundial
El primer campeonato de la selección al mando de Velasco fue la última edición de la Liga Mundial de Vóley, donde se enfrenta todos los años las selecciones de todo el mundo. Argentina volvió a ganar un partido después de 13 derrotas consecutivas en el certamen. La posición final no fue muy importante para este nuevo ciclo, pero la competencia realizada permitió ajustar el equipo con vistas al mundial de Polonia.
La base del juego de Argentina es la buena recepción y el armado rápido. Después del certamen y antes del inicio del Mundial Velasco declaraba:
“Sigo insistiendo en consolidar algunas cuestiones que creo fundamentales para el equipo. Se necesita tiempo. Les dije algo. Estoy luchando contra un mito que quiero combatir, que es la idea de que somos más habilidosos que los europeos. No creo que sea así. Esta idea de que nosotros tenemos la habilidad y que nos falta solamente el orden es muy compleja de trabajar. Queremos hacer cosas que no nos salen bien, creemos que la habilidad la tenemos innata en lugar de trabajarla, o usamos la habilidad en sí misma, por la estética, y no para resolver situaciones. Es un debate que nos tenemos que dar y que quiero profundizar en el equipo”.
Argentina termino segunda en su grupo con 25 puntos, ganando 8 partidos y perdiendo 3 partidos contra Francia y 1 contra Alemania. Además ganando todos los encuentros contra Japón.
El Mundial de Polonia 2014
El diagnostico era acertado por parte del cuerpo técnico, la selección tenía problemas con el ataque cuando la recepción era buena, “Este es un equipo que para mí no ha dado el salto de calidad técnico-táctico desde ese punto de vista. Este Mundial nos va a indicar qué es lo que hay que trabajar, pero el ataque es un problema de vieja data”.
La otra debilidad del equipo es histórica, la continuidad mental para el juego y el mundial es una competencia para poner a prueba este aspecto.
En la primera rueda del mundial se intercalaron los triunfos sobre Venezuela 3-0, Camerún 3- 0 y Australia 3-0 con las derrotas contra Serbia 3-1 y Polonia 3-0, todos resultados previsible, pero esperanzadores por el juego de equipo demostrado.
En la segunda fase el inicio fue de derrota, lo que condenaron las chances Argentinas, ante Francia 3-1 e Irán 3-0, pero el final fue muy esperanzador. Argentina terminó su participación en el mundial de Vóley Masculino con dos triunfos históricos le gano a Italia 3-1 último campeón mundial y a Estados Unidos 3-2 último bicampeón olímpico u último campeón de la liga mundial.
El futuro
La Argentina mejoró la continuidad mental durante los partidos, además la recepción ha mejorado mucho y las pelotas altas con recepción negativa se han transformado en puntos a favor. El saque sigue siendo un déficit a corregir.
El equipo va tomando forma y cuerpo, el convencimiento es la clave para que en conjunto se logren los resultados que se desean, ese es el tema que más esta trabajando el cuerpo técnico con vistas a los próximos compromisos.
El plantel del último mundial es la base para seguir creciendo y convenciendo a los jugadores que se puede, con trabajo, humildad y con mucha convicción. Un reconocimiento a ellos por el gran trabajo que están realizando.
Plantel: Luciano De Cecco y Nicolás Uriarte (armadores); José Luis González y Santiago Darraidou (opuestos); Pablo Crer, Sebastián Solé, Gustavo Porporatto y Martín Ramos (centrales); Facundo Conte, Rodrigo Quiroga, Alejandro Toro y Javier Filardi (receptores), Sebastián Garrocq y Sebastián Closter (líberos).
La opinión de Velasco sobre el Video Chellenge
Yo apuesto a que los jugadores me digan de pedirlo cuando están convencidos de lo que pasó. No me gusta pedir Video Chellenge y no tener razón. Es muy importante porque no me gusta un equipo que se lamenta y, además, porque te condiciona en la relación con el árbitro. Al mismo tiempo no creo que se trate de un gran avance. Creo que todo lo que interrumpe el juego es negativo. Que se pueda usar por ejemplo después del punto 20, una vez por equipo, me parecería bueno por la importancia de la pelota. Lo que está pasando ahora a nivel internacional es que se usa como time out. Después del punto veinte, si se acaban los time out, se piden dos Video Challenge. Lo pueden usar aunque sepan que no tenían razón. Entonces tenemos los tiempos, los cambios, las detenciones y ahora el video challenge, el vóley se interrumpe constantemente, cuando creo que debería ser al contrario.