por Alejandro Mosquera

Comienza una semana clave para la situación critica que las políticas del Gobierno nacional han creado. Es cierto que Argentina tiene vulnerabilidades externas. Sin embargo, la elección de un modelo económico basado en una alianza con el capital especulativo financiero, de endeudamiento masivo e insostenible, el impulso a la bicicleta financiera con tasas altísimas para enfriar la economía y así tratar de detener una inflación que sigue creciendo, una política de reducción de salarios en dólares vía devaluación  y convenciones colectivas a la baja (que era uno de los grandes reclamos de quienes lo auparon a MM a la presidencia), con achicamiento del mercado interno de las industrias y comercios vinculados a él, son las razones esenciales ahora que la burbuja explota.

La migración de los capitales especulativos hacia EE. UU. por el aumento de tasa de la Reserva Federal era previsible. Y el descalabro que podría producir también. No hay sorpresa.

Recurrir al FMI no es una derivación no querida. Surgida de un viraje en la situación internacional. Esta en línea con la concepción política-económica del grupo en el gobierno. Como señala El Manifiesto Argentino en el documento discutido y aprobado el sábado 12 en la reunión de junta federal: El FMI no funciona como un órgano que presta dinero para que alguna vez paguemos, sino para que cada vez estemos más sometidos a sus órdenes de nuevos ajustes y modificaciones de los derechos económicos y sociales que el pueblo argentino construyó en décadas de lucha.”

Es un capitulo mas en su alianza y sometimiento al capital financiero internacional, a los poderes mundiales, que para otorgar el stand by ya pediran “condicionalidades” que no son otras que las recetas ortodoxas neoliberales de achicamiento del gasto publico, desmantelamiento de cualquier instrumento estatal de regulacion del mercado de capitales en especial y de apertura total de las exportaciones, achicamiento del salario y las jubilaciones, reducción del Estado. Y luego por olas reclamaran ante las debilidades de pago de la deuda, nuevos ajustes, nuevas “reformas estructurales”. No hay ninguna posibilidad de virtuosismo en la relación de una pais como el nuestro en las relaciones con el Fondo. Mienten los economistas del gobierno, pero tambien aquellos del circulo rojo que no era “así” como habia que hacerlo pero defienden la dependencia del FMI.

Desde la reforma previsional de diciembre en contra de los jubilados el gobierno va cayendo en un descredito cada vez mayor. Los tarifazos golpearon duramente a los trabajadores y las clases medias, parte de su apoyo electoral, y se profundiza la bronca y el rechazo. La disparada del dólar, la devaluación, la inflación desbocada, golpea duramente en la credibilidad del gobierno. Tan sordos a nuestro pueblo son este gobierno de la derecha, de ceos y corporaciones que hacen seudo cadenas radio-televisivas para hablarle al “mercado” es decir a los poderosos, los bancos, el capital financiero. Tratan de calmarlos diciendo que van a hacer todos los deberes, pero no se dirijen al pueblo, a los que estan sufriendo la crisis. Tan soberbios que los ciudadanos de a pie les dedican las millonarias campañas publicitarias, como diciendo que a nosotros nos arreglan con un poco de propaganda. Nos tratan como tontos.

No son pragmáticos, son dogmaticos. Cuando sostienen en los canales o conferencia de prensa que son pragmáticos lo que quieren en realidad decir es que no estan seguro de las medidas que estan tomando, y que mañana las pueden cambiar por otras, por supuesto todas en el marco del dogmatismo de la ortodoxia neoliberal, un poco mas gradualista o mas de shock.

Es un momento de debilidad del gobierno y de la alianza. Nerviosos se pelean hasta con sus aliados. Agreden a los gobernadores para luego pedirles ayuda y “gobernabilidad”, agreden a los empresarios para luego pedirle por favor  a los grandes que no suban los precios. Se les nota el desprecio por el Congreso donde avisan que no se hacen problema por la ley para limitar los tarifazos por que las van a vetar, y se torna evidente que ningunean a sus propias espadas. La pobreza crece pero ignoran los reclamos de la Iglesia en ese sentido. Todas las encuestas, incluidas las encargadas por el gobierno o sus amigos, dan un derrumbe del oficialismo, tanto de Macri, Vidal como en la confianza de si este gobierno podrá solucionar que están creando.

Esa debilidad que señalamos es tambien “olida” por las grandes corporaciones, los bancos y el capital financiero, y le reclaman a Macri que avance decididamente en las reformas estructurales, citamos nuevamente el documento de El Manifiesto Argentino: “El poder real que somete a la Argentina le exige a Mauricio Macri el trabajo sucio de asegurar la enorme transferencia de riqueza y los cambios estructurales a su servicio, es decir destruir las instituciones para su carnaval de negocios y corrupción. Y ante la cada vez más evidente imposibilidad de reelegirse en 2019, ya están buscando otros exponentes de la derecha para garantizarse la continuidad del proyecto neoliberal.”

El gobierno y el poder buscaran todas las maneras de mantener divida a la oposicion. Chequera, cooptacion, amenaza, cualquier variante para no permitir que se forme un Frente Nacional y popular.

El desafió por el contrario es lograrlo. No es cualquier unidad. Un frente que no sea del PRO, incluso que lo venza pero que su elite sostenga el rumbo neoliberal no es una solucion por mas que lo parezca. Tampoco es una solución dejar primar las diferencias o apetencias individuales o de grupo para que el “limite” de cada uno lleve a una dispersión del campo del pueblo. Es imprescindible una unidad muy amplia sin condiciones para detener el ajuste. Y es necesario construir una Alternativa Argentina, un Programa de recuperación nacional, un gran consenso para resolver el desastre que nos van a dejar los oficialistas.

Es necesario construir esa confluencia, donde ya existen actores del campo nacional y popular que están discutiendo y son necesarios para el desafio que planteamos. Pero falta un actor politico, que hay que construir, un movimiento político que se plantee derrotar la grieta, y expresar a millones que no se sienten representados en las organizaciones populares existentes hoy. Un movimiento que sea un canal para quienes desde identidades diversas, peronistas, radiciales, kirchneristas, socialistas, comunistas, independientes, organizaciones sociales y culturales. Movimiento clave para que la unidad en el Frente Amplio Nacional y Popular pueda ser la construcción de una gran mayoria, un nuevo bloque popular democrático y transformador.

El pais está en peligro. Una vez más las politicas neoliberales han producido dolor y angustia a nuestro pueblo. No es tiempo de depresiones, sino de luchar por cambiar esta realidad, por unir, por tender la mano. Por resistir juntos, por crear el programa para salir de la catastrofe a la que nos llevan.