por Edgardo Contreras Nossa[1]

Con la entrada del neoliberalismo a Colombia a finales del siglo XX, también llegó el libre mercado y la libre competencia. Nuestras ciudades empezaron a ser gobernadas por el mercado, haciendo parte de él como una mercancía más para ser canjeada, desde ese momento las ciudades ingresaron a una etapa de competencia por posicionarse globalmente, por sobresalir, por atraer inversión privada nacional y extranjera. El resultado fue la planificación estratégica urbana: la ciudad empezó a ser administrada con la misma lógica de una empresa, o sea, organizada como un negocio. La ciudad debía ser productiva para convertirse en una ciudad importante, como sucedió en varias metrópolis latinoamericanas.

En el marco del Plan de Ordenamiento Territorial (POT 2004) apareció la renovación del centro de Bogotá -incluida en el Plan de Desarrollo Distrital (2004-2008)-, como parte de ésta estrategia empresarial de negocio. La Operación Estratégica Centro (2007) -administrada por la Empresa de Renovación Urbana (ERU)- es el gran paquete empresarial compuesto de varias operaciones estratégicas en el centro de la ciudad. Una de ellas es el Plan Zonal del Centro de Bogotá (PZCB 2007) y el Plan Parcial ¨Triángulo de Fenicia¨, proyecto de iniciativa privada propuesto por la Universidad de Los Andes (2012) aprobado por la Secretaria Distrital de Planeación (2013) (Res. 1254/13)[2].

Por otro lado, están los habitantes más vulnerados, los que terminan asumiendo las consecuencias de estas prácticas urbanas, generalmente los de baja renta, los que no tienen más opción que salir de las zonas de renovación porque el presupuesto económico no alcanza para vivir en la nueva ciudad: ¨nuevo barrio, nuevos vecinos, nuevos precios¨

 El Plan Parcial Proyecto Progresa Fenicia es uno de los emprendimientos dentro del Plan Zonal para la renovación urbana del centro de Bogotá. Generalmente este tipo de proyectos se llevan a cabo a través de Alianzas Público-Privadas especialmente en zonas centrales, en otras palabras, son negocios entre empresas privadas y el gobierno local, con gran rentabilidad para que el inversionista privado nacional o extranjero se interese. En este caso, el gobierno dispone de las herramientas jurídico-legales y normativas, el promotor privado los diseños-estudios y recursos humanos, y los inversionistas privados el capital económico. Las inversiones se dan puntualmente en proyectos que generan altas ganancias -centros comerciales, vivienda en altura, oficinas, servicios, estacionamientos, hoteles.

barrio bogota

Por otro lado, están los habitantes más vulnerados, los que terminan asumiendo las consecuencias de estas prácticas urbanas, generalmente los de baja renta, los que no tienen más opción que salir de las zonas de renovación porque el presupuesto económico no alcanza para vivir en la nueva ciudad: ¨nuevo barrio, nuevos vecinos, nuevos precios¨. Estas renovaciones urbanas producen inevitablemente procesos de gentrificación[3] -aburguesamiento o elitización de la ciudad-[4], el habitante antiguo u originario no tiene la posibilidad económica de vivir en esta nueva ciudad, esto no sólo significa el desplazamiento de su población, también significa la destrucción de las redes sociales, redes de sobrevivencia y redes micro-económicas de las familias que han construido su historia allí por décadas.

El crecimiento de las grandes ciudades modernas da a la tierra en ciertas áreas, en particular a las de localización central, un valor que aumenta de manera artificial y colosal; los edificios ya construidos en esas áreas les disminuyen el valor, en vez de aumentarlo, porque ya no pertenecen a las nuevas circunstancias. Estos son demolidos y sustituidos por otros. Eso sucede, sobre todo, con las casas de los trabajadores que tienen una localización central y cuyo alquiler, inclusive con el máximo de ocupación, no podría jamás, o apenas muy lentamente, aumentar arriba de un cierto límite. Estas son demolidas y en su lugar son construidos locales, almacenes y edificios públicos[5].

Este tipo de urbanización está orientada al consumo especialmente de la cultura, la Universidad de Los Andes ha contribuido históricamente a la elitización en el área -barrio Las Aguas- lugar donde expande el negocio de la educación progresivamente. Además de la expansión de la planta física de la universidad aparecerán proyectos de residencias universitarias, hoteles, oficinas, vivienda en altura, comercio local-zonal-metropolitano. Algunas de las características de estos grandes proyectos urbanos son la estandarización del paisaje -todos estos proyectos sin importar el lugar donde se implantan se empiezan a parecer, se globalizan para entrar en la modernidad-, el resultado es la perdida de la identidad barrial, de la memoria espacial y del tejido social[6].

Es necesario pensar caminos distintos para renovar nuestras ciudades, sin destruir las tradiciones y estructuras complejas de los barrios y sus comunidades construidas por décadas. Si el mercado sigue urbanizando nuestras ciudades vamos a construir ciudades sin legado, sin historia, sin la huella del pasado que en definitiva es la que construye la ciudad y la sociedad. Una ciudad sin historia -sin sus habitantes originarios- sin sus barrios tradicionales, sin su idiosincrasia es una ciudad con poco sentido. Debemos preguntarnos si esto es desarrollo, si esto es modernidad, si esta es la ciudad que queremos y a qué costo social la tenemos que pagar.


Notas

[1] Arquitecto de la Universidad Católica de Colombia, especialista y candidato al título de maestría en Planificación Urbana y Regional de la Universidad de Buenos aires, Argentina. Becario  de investigación del programa ELAP del gobierno canadiense en la Universidad de Ryerson en Toronto, Canadá. Miembro y cofundador de la organización Surbanistas (www.surbanistas.org).

[2] Resolución de viabilidad del proyecto de Plan Parcial de Renovación Urbana del Triángulo de Fenicia, disponible: http://www.sdp.gov.co/portal/page/portal/PortalSDP/Home/Noticias/HistoricoNoticias/Plan_Parcial_Tri%E1ngulo_Fenicia/Res_1254_2013.PDF.

[3]Aunque su aplicación es más antigua, la socióloga británica Ruth Glass (1964) utiliza el término inicialmente para describir procesos de invasión -de barrios obreros degradados en Londres- por parte de clases medias, que comienzan en un distrito y luego se expanden rápidamente desalojando a todos los inquilinos obreros originales, transformando totalmente el carácter social del distrito. Disponible en: http://www.ub.edu/geocrit/b3w-332.htm.

[4] Proviene del anglicismo gentrification: reocupación de centros urbanos por clases más adineradas (gentry) después de su renovación, disponible en: http://www.ub.edu/geocrit/b3w-332.htm.

[5] Engels en Harvey, D. The Right to the City, Revista New Left Review NLR 53 sept-oct 2008. Londres, Inglaterra. p. 23-40. Traducción del autor. Disponible en: http://newleftreview.org/II/53/david-harvey-the-right-to-the-city.

[6]DTS Plan Parcial ¨Triángulo de Fenicia¨, Universidad de Los Andes 2012. Disponible en: http://www.sdp.gov.co/portal/page/portal/PortalSDP/Home/Noticias/HistoricoNoticias/Plan_Parcial_Tri%E1ngulo_Fenicia/DTS_TrianguloDeFenicia_2012.pdf