Por Graciela Rosso*

Estamos en un momento grave de la pandemia ya que no dejan de aumentar los casos de contagio y de muerte y, día a día, se suman nuevas provincias y ciudades con circulación comunitaria del virus, posibilidad que muchos subestimaron.

El gobierno nacional envió recursos económicos y equipamiento a todas las provincias y a CABA.

Ampliamos la infraestructura y el equipamiento de los servicios de salud, adquirimos los métodos de protección y los insumos para todos y todas las trabajadoras del sector, los insumos y medicamentos, pero no el enfoque multidisciplinario  y la educación, para que todas y todos entendamos que la pandemia existe, aunque en nuestra ciudad o región no hubiera casos, y que, aunque no tuviéramos síntomas, podíamos estar enfermos y eventualmente contagiar, porque que todos podemos contraer la enfermedad.

Se construyó la falsa idea de que si los nuevos casos comprometían en su mayoría al AMBA, en el resto de la Argentina podíamos relajarnos y dejamos la estrategia en manos de las jurisdicciones políticas provinciales, algunas las cuales dieron la cuestión por superada y no dispusieron los servicios que les faltaban y tampoco se trabajó en difundir suficientemente las medidas de prevención, ni insistieron en que la Pandemia no había  sido superada. En algunas no está claro dónde fueron los recursos transferidos sobre todo los económicos.

El foco se puso entonces en lo que hacían provincia de Buenos Aires y CABA, no sólo en cuanto al manejo de sus sistemas de salud, sino también el nivel de restricciones y liberación de actividades. Se perdió de vista que la pandemia no tiene fronteras, y el derecho a la prevención y la atención sanitaria tampoco.

La salud individual es el resultado de una construcción de salud colectiva y familiar y de los determinantes de la salud: acceso a la alimentación, agua, vivienda, trabajo, educación, ambiente y a los servicios de salud.

La pandemia agrava las situaciones de desigualdad si no tenemos acceso a condiciones de vida digna y a los sistemas de salud.

Entonces son, el estado nacional, el provincial y el municipal quienes deben coordinar acciones concretas en los territorios, no sólo con el sistema de salud, si no con la comunidad toda, con las familias para trabajar  soluciones al problema de la pandemia

Este proceso no debe involucrar sólo a aquellos en situación de más vulnerabilidad social, involucra a todos los sectores. Estamos en una pandemia.

Por supuesto que involucra a los y las trabajadoras de la salud que son, en número, los que son, y no se pueden reemplazar por personas no capacitadas, lo cual es un limitante que todos deberíamos conocer. Muchos de ellos tendrán que adquirir nuevos saberes para trabajar pero también se enferman y también mueren en esta pandemia.

Los trabajadores y trabajadoras de la salud recibieron de buen agrado la ampliación de infraestructura y de insumos tanto para la protección como para la atención en los servicios de salud, y hacen diariamente su trabajo, pero ven con preocupación que, al aumentar los contagios, aumentan los internados, también los que van a terapia intensiva. Es una cuestión de número. No van a alcanzar los recursos físicos, pero tampoco habrá quién haga el trabajo.

Tenemos que dejar de exponernos y de exponer a los demás, pero no debemos que dejar de hablar quienes integramos el equipo de salud, los voluntarios sociales, quienes militamos por la vida, tenemos que transmitir las formas de cuidado y asumir  la parte de responsabilidad que nos toca.

Al gobierno nacional le pedimos que no deje solo en mano de las provincias y CABA las acciones de salud frente a la pandemia, se necesitan acciones conjuntas que garanticen el derecho a la salud a todos y todas,  no sólo en la disposición de los servicios, sino también en el trabajo con la comunidad y sus condiciones de vida.

Realizar todas las acciones sanitarias que se necesiten: plan detectar, hisopado de contactos estrechos, bloquear la circulación donde los casos aumentan.

Creemos que la mejor forma de enfrentar y vencer a la pandemia es logrando que todas y todos militemos contra ella, cada uno desde su rol, en la familia, con nuestros amigos, con nuestros vecinos, gestar un debate nacional participativo y no sólo propaganda televisiva que ha demostrado sus límites. Necesitamos de los comunicadores, de los influyentes en YouTube e Instagram, de los líderes de opinión, de los movimientos sociales, de los empresarios, de las centrales de trabajadores.

La ruptura de las medidas de aislamiento y prevención son evidentes tanto en barrios suntuosos como de clase media y populares. Todas y todos sufrimos la situación. Pero es sobre los trabajadores, en especial los informales, los desocupados, las familias empobrecidas, sobre quienes caen más cruelmente la pandemia y la crisis económica.

Necesitamos derrotar a las concepciones del medioevo para defender la salud y la vida de los argentinos.

La promoción y protección de la salud del pueblo es indispensable para un desarrollo económico y social sostenido, contribuyendo a mejorar la calidad de vida y tender a alcanzar la justicia social.

Hace dos semanas morían 200 personas por día, ayer se informan 470, cuantos más necesitamos para parar.

 

*Ex viceministra de Salud de la Nación

Miembro del Directorio del IEFI