por Miguel Núñez Cortés

 “Nació en Creta el filósofo y poeta griego Epiménides. Se calcula que en el siglo VI ante de Cristo. Mientras muchos aseguran que durmió durante 57 años, su contemporáneo Plutarco dice que solo fueron 50 sus años de dormición.

 “Filósofo que hizo de la relación escrita uno de sus centros de actividad  esencial, cosa que ha permitido conocerlo más a él y a sus corresponsales (entre ellos, Solón, Diógenes Laercio, Pausanías, etc.); intercambiaron ideas que se subsumieron como parte sustancial de distintas corrientes culturales, muchas asociadas a usos y costumbres.

 “Entre sus especiales modos de vida, cuéntase que había solicitado ser tatuado, lo que dio motivo a que, luego de su muerte,  en el Senado de Esparta se conservara un trozo de piel de su brazo. Nunca se desmintió que fuera conocedor de religiones chamánicas por esto del tatuaje, ya que generalmente a estas artes se las asociaba a rituales de iniciación.

 “El diccionario de la Real Academia Española RAE, dice entre sus acepciones que “Paradoja” es un  dicho o hecho que parece contrario a la lógica.

 «Perseguir la paz con la violencia es una extraña paradoja.  En Literatura una “Paradoja es una figura de  pensamiento que consiste en emplear expresiones que aparentemente se presentan como una contradicción: “nacer para vivir muriendo” es una paradoja«

 “Epiménides también  quedó en la historia por su ya famosa “Paradoja de Epiménides”, que no es otra cosa que una “paradoja falsídica”. ¿por qué falsídica”

 “Porque si se respeta su razonamiento estamos en presencia de un auto contra decirse, ya que se puede demostrar que precisamente ese elucubrar es falso, es mentiroso.

 “En su biografía se dice  que en una oportunidad Epiménides hubo sentenciado:

             Todos los cretenses son unos mentirosos.

 “Sabiendo que él mismo era originario de Creta ¿decía Epiménides la verdad?

 “Un mentiroso solo es capaz de afirmar cosas falsas. Más de una vez en “Lógica Clásica” se nos plantearon muchas paradojas, entre ellas una muy conocida que viene al caso:

             Todos los cretenses son personas cuyas afirmaciones son siempre falsas.

 “La paradoja del mentiroso se le atribuye al filósofo griego Eubulides de Mileto, que viviera en siglo IV antes de Cristo; cuéntase que dijo:

             “Un hombre afirma que está mintiendo. ¿Lo que dice es verdadero o falso ?

 “Y si ese hombre hoy, investido de todos los atribuidos gubernamentales por la ciudadanía, lee públicamente y no improvisa frases gramaticales y semánticas correctas pero que pueden no tener un valor de verdad según la lógica tradicional, entonces se puede afirmar que estamos en presencia de un mentiroso. De un falseador.

 No se entrará “ex profeso” en la demostración de la falsación o el falsacionismo, o racionalismo crítico, corriente epistemológica fundada por el filósofo austriaco Karl Popper. Sería demasiado.

 “Mi suegra me decía ¿de qué te vas a extrañar a esta altura de la «soirée»? …y tenía razón.

 “No voy a escribir aquí lo que el lector está sabiendo. Pero sí se puede ratificar que el mentiroso al expresarse siempre sabe, cree o sospecha que es falso todo o parte de lo que está diciendo. No es un oportunista virginal.

 “Su intención está dirigida a que los oyentes o lectores le crean, de tal manera que quede oculta “la realidad” (esclarecedor Silvestre, dixit).

“Los discursos de ficción (¿en que te han convertido Daniel?), de tan falsos pueden convertirse en mentiras. El que ha sabiendas expresa una falsa oración, se convierte así mismo en un mentiroso.

 “Mentir implica falsear intencionalmente y conscientemente un mensaje, un discurso, una oración.

 “Y para finalizar bueno es recordar algo escrito por Alexander Pope, uno de los poetas ingleses más reconocidos del siglo XVIII, sobre “el mentiroso”:

 “El que dice una mentira, el mentiroso,

 “no  sabe  en qué redes  se  ha metido,

  porque estará obligado a inventar miles más

  “para sostener la certeza de  aquella primera”

El ejemplo… «huelga»