Por Alejandro Mosquera

El país vive en discusión y debate sobre cómo enfrentar los problemas que persisten. La oposición salvaje, en su afán de mostrar capacidad de acción, busca como gran objetivo desgastar al gobierno aunque eso signifique poner en riesgo la salud de los argentinos. Probó de distintas maneras gestar una respuesta popular, aunque sea minoritaria, contra las políticas estatales y hasta aquí muy poco éxito han tenido.

A su vez, con la complicidad de sus aliados en los medios hegemónicos, tratan de minimizar lo que se ha ido descubriendo: una trama de espionaje desde la AFI macrista que no sólo pone en el centro las responsabilidades a ex funcionarios, sino que muestra que construyeron un doble estado. En uno, a la luz pública, hablaban de la república y la transparencia, y en el otro, en paralelo, construyeron otro estado: oscuro y donde los servicios de inteligencia, el espionaje ilegal, la llamada  “mesa judicial”, el presidente y su jefe de gabinete  decidían ilegalmente sobre la vida, la honra, los bienes y la libertad o no de las personas.

Se dio a conocer que los espiados ilegalmente superarán las 500 personas entre opositores, oficialistas, científicos, partidos políticos, periodistas y funcionarios. Tenemos conciencia que esto es sólo la parte que emergió de ese mundo oscuro, y a su vez la tenemos la sospecha que sólo es una parte del sistema creado. La magnitud conocida, habla de que estamos frente a un sistema.

Si uno mira articuladamente todas las denuncias y descubrimientos de las formas de actuar del macrismo, ve que se articuló un estado paralelo ilegal.  Una forma de operar a veces centralizada y otras descentralizadamente donde la acción de jueces, fiscales, periodistas adictos, servicios de inteligencia, fondos reservados de la AFI, reclutamiento de personal policial para operaciones políticas, trolls,  sostén ilegal con fondos públicos de empresarios que cometían hechos ilegales a cambio de sostener también ilícitamente sus campañas, utilización del estado para fugar divisas en beneficio propio y ocultar a los ciudadanos que son parte de empresas creadas para eludir y evadir impuestos, son todas partes de un sistema único.

La sociedad, sus fuerzas sociales y políticas tanto del oficialismo como de la oposición, sus instituciones, sus organizaciones, los ciudadanos, necesitan para salir a defender la democracia que se investigue no sólo los delitos particulares, sino también la articulación de los mismos en un estado paralelo oscuro y fuera de la ley.  No hay que naturalizar la existencia de ese estado con frases viejas y repletas de búsqueda de impunidad tales como: “siempre existió”o“lo hicieron todos”, o que cada juez o fiscal que investiga es un K, como si fuera en sí mismo una monstruosidad o que, sobre todo, le quita imparcialidad.

Argentina necesita un pacto democrático para acabar con ese estado paralelo. No investigar, mirar para otro lado, quedarse en silencio, es una actitud cómplice.

El bloqueo por parte del bloque de legisladores de Vamos Juntos (Cambiemos) de la sesión para interpelar al jefe de gabinete del Gobierno de la Ciudad, Felipe Miguel, para que explique la presencia de personal de la policía de la ciudad en la AFI, es una muestra de lo que sostenemos. María Eugenia Vidal fue victima del espionaje y se presentó como querellante en la causa, sin embargo, se está investigando a un funcionario muy cercano, Alex Campbell (hoy diputado provincial), de ser parte del sistema de espionaje ilegal. Entonces ¿la ex gobernadora fue solo víctima o también utilizo las prestaciones del estado paralelo e ilegal?

El radical exsenador y extitular de la Unidad AMIA durante el gobierno de Cambiemos, Mario Cimadevilla, sostuvo «Frente a lo que se está conociendo de espionajes ilegales la UCR tiene dos opciones: o los condena o asume un silencio que la hace cómplice». Pero Alfredo Cornejo presidente de la UCR sostuvo sobre la acusación al expresidente “no quiero defenderlo porque no conozco la situación”. Pero a continuación agrego: “en los servicios de inteligencia hay un descontrol absoluto de los gobiernos y puede pasar que no tengan ninguna vinculación el expresidente”.

Cuando uno mira de cerca la articulación de ese estado paralelo, aparecen los amigos empresarios de Macri tales como Gustavo Arribas, Daniel Angelici, Luis Caputo, Nicolás Caputo, también los cuadros técnico-operativos como Marcos Peña y Pablo Clusellas y los cuadros todo servicio como Patricia Bullrich.

El saber cómo funcionaba, qué decisiones y en qué rubros se tomaban es parte de la capacidad para desmontar este estado paralelo e ilegal que vampirizó a la democracia.