por Alejandro Mosquera

El escenario electoral sigue en movimiento. El oficialismo intenta encontrar un rumbo discursivo ya que solo promesas de futuro no alcanzan para convencer a quienes han escuchado tantas veces las bienaventuranzas del semestre que viene.

Sin embargo, lo que sobresale por ahora es la crisis que vive Cambiemos. Una social, mas profunda y lenta que la política pero que la precede: la ruptura de parte de su base social con las expectativas generadas en el 2015 y 2017, y la fractura de la coalición del poder real que les dio sustento.

La otra cara de la crisis de la Alianza en el gobierno es la política. La convención de la UCR mostró tres posiciones: la mas critica al gobierno y que plantea una alianza con Lavagna, otra critica, pero centrada en la sobrevivencia del radicalismo ante la posibilidad de la derrota en octubre, y otra (mas ligada a funcionarios y legisladores) mimetizada con los amarillos y su defensa a toda costa.  Los medios de comunicación hegemónicos muestran centralmente las posiciones ligadas a las ingenierías electorales, y oculta el sentido de las criticas que aún en un partido oficialista, que ha votado todas las leyes, respaldado todos los ajustes se hicieron escuchar sobre las políticas neoliberales y la catástrofe a la que llevaron al país, tanto a trabajadores como a las clases medias. Tan importante como el debate en el radicalismo es el debate, acciones y conspiraciones en el PRO. Una y otra vez reaparece la propuesta de que se baje Macri de la reelección. Una y otra vez el propio presidente y Marcos Peña dicen que no se baja. Macri la mira a Vidal como diciendo Ojo piba que yo te inventé. Y no hay Macrismo sin Macri. Pero a pesar del esfuerzo presidencial siguen apareciendo formulas para sacarlo de la cancha ¿Vidal Lousteau? ¿Paso?

Corridos por el poco tiempo que falta para el cierre de alianzas y para las listas de candidatos Macri ensaya su discurso. En la apertura apresurada y sin todas las terminaciones del Paso de Puerto Madero sostuvo tocando el piso: “Esto no es relato, es real”. Uno podría afirmar Es no es relato esto es real sobre la inflación descontrolada, sobre el crecimiento del desempleo, sobre el ajuste en la construcción pública, en los precios y faltantes de medicamentos, en el achicamiento del salario y en tantas cosas. Claro no es relato, es la vida cotidiana de nuestra gente.

 

El Frente

La formula F-F esta en marcha. Alberto contacta con las distintas expresiones opositoras especialmente del peronismo tratando de generar la amplitud necesaria para derrotar a Cambiemos. Cristina sigue siendo la líder del movimiento popular y la que es capaz de generar la amplitud social que respalde al nuevo gobierno.

Los apoyos recibidos, de gobernadores, intendentes, organizaciones y partidos muestran el respaldo a la decisión de CFK y a Alberto. Hay una sensación y comprensión extendida que el próximo gobierno necesita ser de coalición y que AF es un cuadro político para esa tarea.

El Frente Patriótico aparece con un mayor entrelazamiento entre las organizaciones Kirchneristas principales y el PJ. La transversalidad de la época de Néstor parece muy debilitada, y la falta de un polo de nacionalismo popular/centroizquierda/izquierda popular/ favorece la idea que el frente es un corrimiento al centro.

Desde esta columna hemos señalado innumerables veces la necesidad de que surja un tercer actor para ampliar tanto a UC como al Frente Patriótico. Es una tarea inconclusa por las propias debilidades y limites de los potenciales concurrentes. En este sector ha hecho daño por mucho tiempo la practica de “dirigentes” sin militancia y militancia sin dirigentes. Como también la vieja idea de que cada grupo/partido/agrupación de por sí esta llamado a cumplir esa misión. Hay señales, acciones, experiencias provinciales que muestran signos de vitalidad de esta propuesta, veremos si hay inteligencia estratégica para cooperar con la campaña, la formula y el frente, y no solo especular con candidaturas.

Un dato social para el Frente y los opositores es que el protagonismo social viró a poner en el centro de la disputa por derrotar a los neoliberales en las elecciones de octubre. Hay una gran esperanza en ese sentido. Sin embargo, el protagonismo popular, la resistencia, la demanda es un componente ineludible no solo para derrotar a Macri, sino para establecer el programa de las fuerzas opositoras. El paro de mañana es un momento clave para rechazar las políticas de Cambiemos, como para poner en el centro las reivindicaciones de trabajadores, movimientos sociales, pymes que también deben ser parte de la programática del frente y del próximo gobierno.

Un país inclusivo con justicia social, mas democracia, mas igualdad, con reactivación del mercado interno y mas trabajo, es un desafío de millones de compatriotas. Cuanto mas se delegue en las elites mas difícil será vencer a las políticas y concepciones neoliberales, al sentido común dominante. Cuanto mas participativa y sin permiso sea la democracia mejor se defenderán los intereses del pueblo.