Por Alejandro Mosquera

El poder hegemónico juega sus cartas diversas hacia las elecciones de noviembre. Sueña que emerja de un resultado adverso para el Frente de Todos un gobierno débil no solo por el mismo resultado sino porque no tenga rumbo, o que el polo diverso y plural que lo integra se disperse. En cualquier caso, esa debilidad soñada solo lo convertiría en mas manipulable para atraerlo a su gobernabilidad, es decir pactar un programa para los próximos dos años alrededor de las demandas de los grupos concentrados del negocio agroexportador, del capital financiero y de los organismos internacionales de crédito.

Los medios hegemónicos colaboran demonizando todo lo que pueda significar una perspectiva popular de retomar el programa del nunca mas neoliberalismo que levanto en su origen el FdT.  El centro del dispositivo agresor sigue siendo sobre Cristina, su obsesión de titular parecido todos los días solo tiene una razón: la potencia popular de ella sobre una parte de nuestro pueblo. Sin embargo, el nivel de agresión que da argumentos a una parte de la población que odia lo que huela a plebeyo hacia el otro polo la fortalece.

El sobreseimiento del Tribunal Oral Federal 8 este jueves a todos los imputados en la causa por la firma del Memorándum con Irán, entre ellos la vicepresidenta Cristina Kirchner encuentra una respuesta de esos medios previsible, hablan de una justicia de impunidad, cargan contra los jueces. Hacen control de daños frente a que queda evidente que en la maniobra acusatoria y de inteligencia intervinieron tanto ellos como los “sótanos” pútridos de la democracia.

Parece que al poder real le gustaría que siga la pandemia ¿por cuidado de la salud? No. Es porque tratan de evitar que entre en escena el protagonismo popular, la calle, la organización, la multitud. ¿es por su temor que se puedan dar vuelta los resultados? Algo de eso hay, pero lo central es que si nuestro pueblo, las organizaciones de trabajadores, las unidades básicas, los movimientos sociales, rompen el cerco desmovilizador, si se politiza el debate en términos masivos, si la política sale de los despachos, si el actor colectivo que no estaba invitado irrumpe, lo que se pone en cuestión es el rumbo que ellos sueñan, se rompe su utopía de dos polos políticos diferentes pero convergentes en el centro ultra moderado.

Esos estrategas del poder saben que con la grieta pueden ganar elecciones, pero no pueden estabilizar un gobierno de corte neoliberal. Necesitan un polo político que colaboré desde la oposición a ese programa, necesitan desprestigiar, dispersar o perseguir a quienes se levanten contra esa colaboración. Algunos trataron de lograrlo durante el gobierno de Macri (conviene no olvidar).

Un pueblo movilizado, una ciudadanía organizada obliga a propios y extraños. Si la política del futuro del país se concentra en el minué de buenos modales entre el FMI y el ortodoxo Martin Guzmán, esté Kristalina Georgieva o la cambien, el resultado para Argentina está cantado. Por el contrario, si hay un pueblo exigiendo, tensionado la tranquilidad de los funcionarios, reclamando aumento de salarios y jubilaciones, un profundo shock distributivo, sosteniendo que la deuda externa es odiosa, que hay que investigar en serio, que reclame terminar con la impunidad de los fugadores, la política se transforma y el futuro se disputa.

El debate, la diversidad de nuestro pueblo, de los partidos que integran el Frente, la extendida organización de los trabajadores, y las mil formas de las organizaciones libres del pueblo son la fortaleza del polo popular. No institucionalizar el Frente de Todos,  no concretar una dirección compartida a nivel nacional, provincial y en cada pueblo y barrio, la apropiación de creerse el Frente por algunos dirigentes, la censura hacia los que criticaban el rumbo, fue un error estratégico. Que se esta pagando.

Lo increíble es que con el cachetazo que significó el mensaje de nuestro pueblo en las PASO se persista en el mismo camino. Muchos compañeros y dirigentes nos llamaron para decirnos tenían razón los que planteaban la institucionalización del Frente y que las PASO tenían que permitir el debate programático para activar toda la potencia del Frente, y que la lista única solo significó debilitar nuestro polo. No se necesitan reconocimiento de autorías, sino cambiar el rumbo y las practicas políticas.

Y el 17 a todas las Plazas

Es tiempo nuevamente de que florezcan mil flores. Irreverentes, sin permiso, con autonomía. Y de allí la unidad vertebrada alrededor de un pueblo en movimiento.