Por Carlos Resio
Foto Marcos Otaño – www.elreportero.info

Indio (José Pedroni)

Quien ordenó la carga del arado

ordenaba tu muerte el mismo día.

Ella tuvo lugar junto al Salado

con paloma y calandria, a mano fría.

 

No te valió tu entrega de venado

frente al duro invasor que te temía.

No te valió tu miel de despojado.

Sólo la dulce espiga te quería.

Descendiente de gringo y su pecado,

por cementerio de tu alfarería,

a lo largo del río voy callado.

 

La culpa de tu muerte es culpa mía.

Indio, dime que soy tu perdonado

por el trigo inocente que nacía.

 

Ningún otro testimonio me acercó tanto al dolor producido por la ignominia supremacista cayendo como una maldición sobre los pueblos originarios. Damiana Kryygi, la película documental de Alejandro Mouján cuenta la historia de una niña de la comunidad Aché, del sureste paraguayo, que luego de sobrevivir a la matanza de su familia a manos de colonos es entregada a finales del siglo XIX, a los 5 años y como se acostumbraba entonces, al servicio de una familia acomodada de Buenos Aires para luego ser objeto de estudio de la antropología positivista,morir en 1907a los 14 años de edad víctima de una tuberculosis y repartidos sus huesos en museos. No fue por desinterés que mi percepción de la crueldad sufrida por los pueblos originarios no se hiciera patente. Desde mi adolescencia en Córdoba me sentí inclinado por conocer sus culturas, sus historias y destino pero no fue hasta mi llegada a Misiones, cuando experimenté la cercanía cotidiana con ellos, que el sufrimiento se me hizo consciente ante familias enteras mendigando en las ciudades y niños descalzos en pleno invierno estirando sus manos a través de las ventanillas de los autos en los semáforos para señalarnos nuestra indiferencia y la del estadoque es quien debe encontrar una verdadera solución a esta compleja realidad de siglos de despojo, explotación y desprecio. No alcanzan las cacareadas e ineficaces, por vacías, políticas pensadas para “nuestros hermanos guaraníes descendientes de Andrés Guacurarí”. De nada sirve que poetas y artistas resalten la “brava estirpe originaria” ni sirve el grotesco monumento de latón que en la costanera de Posadas se alza desproporcionado y ofensivo. Las comunidades originarias, salvo honrosas excepciones, siguen siendo maltratadas, excluidas, despojadas, su mundo degradado y sus reclamos desoídos por un estado que parece ofrecerles paliativos esperando su extinción.

Myriam Bogado, Ara Mirí, es una joven mbyá que dio a luz en el hospital de San Ignacio una niña que llegó casi sin vida a Posadas por problemas en el parto.Fue reanimada en el hospital pediátrico sin poder evitar daños neurológicos y la pérdida del reflejo de succión por lo que debió ser alimentada por sonda. Con todo esto, Ara Mirim y su niña fueron dadas de alta, después de 43 días de internación y fueron recibidas en la comunidad Pindotý en cercanías de la localidad de San Ignacio. El 1 de febrero de este año la niña murió pesando menos que el día de su nacimiento y Ara Mirí, acusada de homicidio agravado, fue detenida y durante más de 7 meses estuvo confinada violándose una lista de derechos, convenciones y procedimientos larga como su pena sin considerar tampoco la pericia de la antropóloga especializada Ana Gorosito Kramer quien en un contundente informe puso en manos de juez los elementos para su absolución. Encerrada y separada de su familia y su comunidad fue asistida luego por la invaluable acción de Alicia Rivas que desde el Espacio de género de la CTAA de Misiones y la Mesa por la absolución de Myriam Bogado junto ala abogada Roxana Rivas y el abogado Eduardo Paredes como representantes legales quienes apoyadxs por distintos colectivos militantes y la visibilización dada por medios locales y nacionales (ver las excelentes notas de Horacio Cecchi de Página12 del 27 y 28 de septiembre últimos) lograron la excarcelación de Ara Mirí el día 27 último aunque el ignominioso proceso en su contra continúa.

Estos dos casos, separados por más de 100 años, están unidos por una saga interminable de injusticia, dolor, muerte y despojo que recorre nuestro territorio y lo mancha de vergüenza. Son apenas puntas de un iceberg que, como ya dije, salvo excepciones insuficientes persiste bajo una superficie hipócrita y cruel. Particularmente en este último caso, pero repetido en otros de todo el país, se visualiza el ensañamiento con que el poder judicial, ya sin arreglo posible, trata estos casos evidenciando misoginia, arrogancia y desprecio por culturas que no conocen poniendo en evidencia la necesidad de su definitiva revisión y cambio. Desde el Manifiesto Argentino venimos proponiendo, ya hace 17 años, la conformación de un nuevo servicio judicial que atienda las necesidades del pueblo y no de la propia corporación y los intereses y privilegios que defiende. No hay que tenerle miedo a la intervención popular en los asuntos judiciales. Con el caso de Myriam Bogado (Ara Mirí), queda demostrado que una sociedad atenta a través de sus organizaciones puede encausar desviaciones y abusos. De la misma forma, un nuevo Servicio Judicial necesita de la intervención popular para su conformación y control. La cercanía de distintos sectores de la vida civil, destinatarios finales de este servicio, dará al nuevo sistema la legitimidad que hoy le quita su perfil corporativo y privilegiado. No alcanza con decir que la mayoría de los jueces y fiscales son probos, basta ver las cárceles colmadas de pobres, en muchísimos casos sin condena firme y sin acceder siquiera a necesidades básicas, procesos civiles penales que llevan años y destruyen vidas de acusados y víctimas, laberínticos procesos administrativos y funcionarios venales al servicio del poder económico y el poder político de turno  para concluir que este sistema judicial no tiene arreglo. Es necesario y urgente uno nuevo para que la sociedad cuente con una herramienta moderna, eficaz y humana para resolver sus conflictos.

La violencia con que es atacada desde los medios representantes del poder la idea del nuevo Sistema Judicial nos demuestra que la discusión y el avance hacia su concreción son necesarios para las mayorías populares. Seguramente en el corto plazo habrá temas más urgentes que nos ha dejado el gobierno de Cambiemos pero no podemos postergarlo más. Hay víctimas sufrientes que esperan justicia y en el tiempo que pasa se les va la vida. Y ¿por qué no? Asi como van las cosas, también me puede tocar.