Por Alejandro Mosquera

Reducir todos los análisis de la actualidad a la puja política y judicial entre JxC y el Frente de Todos conlleva a simplificar los conflictos reales que vive el país. La utilización por la derecha mediática de este recurso es para ocultar a los responsables principales de la catástrofe, a los mandantes del grupo de políticos neoliberales. Y en nuestro campo conlleva a un debilitamiento tanto de  la capacidad pensar el país como de proponer rumbos  para transformarlo a favor de nuestro pueblo.

En ese canon moderno de la política-con-capacidad-de-ser-exitosa, lo importante es la velocidad y el impacto, y todos o casi todos los problemas políticos tanto de oficialismo y como de oposición se transforman en problemas de comunicación, con lo que se elude el conflicto real, propio y ajeno.

En este paradigma de la política moderna se destierran palabras, conceptos. El discurso políticamente correcto trata de  desaparecer la idea de enemigo En todo caso se reserva la designación para frases simpáticas del estilo “…nuestros únicos enemigos son la pobreza, la ignorancia, la desocupación, la pandemia”. Es una forma de ocultamiento porque los responsables de esas calamidades, de esta manera se mantienen impunes o incluso invisibles para una parte de nuestra sociedad..

¿Cómo llamar entonces a las grandes corporaciones que dominan el mundo que  quieren quedarse con el agua, los minerales, el petróleo, las tierras de nuestro país, deforestando y extranjerizando la mayoría del territorio a costa de la soberanía, arrojando a la pobreza a la población, subordinando el país, sus leyes, sus intereses a tantos jueces,  políticos y periodistas? ¿Cómo denominar a los que endeudaron al país para lograr que la deuda externa funcione como la forma de sometimiento a los políticas de los centros del poder?

El discurso moderno explicará que es la naturaleza del capitalismo. Y que este es el único sistema existente, que no hay alternativa.  Y dirá que quienes sostenemos que el capitalismo es antagónico con la especie humana solo nos emborrachamos de utopías irrealizables.

La voz de mando es ser pragmático que en criollo es someterse a esos intereses trasnacionales porque de esa manera lloverán inversiones. Por lo tanto  para este pensamiento colonizado el cuestionamiento  y denuncia del imperialismo y sus políticas también son parte de los restos arqueológicos de ideológicas superadas.

El problema que planteo (muy sucintamente en esta columna) con estos pocos ejemplos es que la eliminación de las aristas mas agudas y punzantes del pensamiento emancipador lo que provoca es una reducción de la capacidad de análisis y de proponer una acción política que corresponda con los conflictos y tensiones sociales que cruzan toda nuestra geografía.

El país vive una tragedia. Mas de 75000 muertos por el virus, la mitad de la población en la pobreza, ultra ricos que se niegan a pagar los impuestos,  una inflación en alimentos que destruye el sueldo de los trabajadores, capas medias y empobrecidos. Como contracara el 1% mas poderosos sigue fugando divisas, acumulando ganancias a costa del dolor de nuestra sociedad.

Si el Frente de Todos no acierta con el rumbo de transformación con un plan de 5 o 10 años que cree confianza y estabilidad para las y los empresarias/os nacionales, las pymes,  las y los trabajadores, donde se ataque el hambre y la desocupación poniendo en el centro la construcción de trabajo ante la tragedia solo crecerá la desesperanza y el desaliento Por el contrario un plan quinquenal y las medidas urgentes a favor de un shock de justicia social apoyados en la movilización y el protagonismo social generaría la energía popular necesaria, construiría la correlación de fuerzas necesaria para los objetivos para los cuales fue creado el FdT.

Ante las políticas dubitativas, zigzagueantes o conciliadores la  derecha y ultraderecha se envalentonan  Junto al poder real, le agregan a la situación  la utilización del miedo como parte de una estrategia para desorganizar y desesperanzar a nuestro pueblo.

El explosivo en el local de la Cámpora en Bahía Blanca hay que inscribirlo  incluso mas allá de los perpetradores materiales- en esa estrategia del miedo.  Por esta vía intentan separar a nuestro pueblo de la política como instrumento para mejorar la vida. Buscan crear la sensación de miedo sin esperanza.  Miedo a contraer el covid, miedo a las vacunas y miedo a no ser vacunado, miedo a perder el trabajo o si no se tiene a no encontrarlo

El miedo puede instar a las sociedades a paralizarse o a pasar a la acción para poder superarlo. Un miedo sin esperanza solo paraliza.

La estrategia del miedo no es nueva, se extiende a lo largo de toda la historia humana. En las condiciones actuales, con la situación crítica que describíamos, con una tensión social en aumento, la estrategia del miedo es para profundizar y desarmar la organización popular.

¿Cómo se rompe la estrategia del miedo, entonces? Articulando la participación popular, abriendo canales para un protagonismo colectivo. La delegación extrema en las elites del Frente y del gobierno, es un signo de la debilidad del movimiento nacional y popular.  Recuperando cada palabra para llamar a las cosas por su nombre. Fortaleciendo la unidad en la diversidad y no trocarla por una moderación en los objetivos que nos discipline e el viejo posibilismo

La derecha y la ultraderecha no tienen nada nuevo que ofrecer a nuestro pueblo, se podrán vestir de seda, cambiar de nombre y poner nuevas caras,  pero Larreta, Vidal, Espert, Milei, Macri, juntos o separados expresan la peor del pasado, recetas recicladas que se aplicaron desde la dictadura hasta acá muchas veces y el resultado siempre fue la catástrofe argentina.

Por supuesto que es esencial develar esta situación y sus responsabilidades políticas y penales en el cuadro penoso que vivimos.

Sin embargo, la cuestión está en nuestro campo. ¿Seremos capaces de construir un rumbo que dé respuesta a las necesidades de nuestro pueblo, que supere las tan viejas versiones de la tercera vía de la socialdemocracia europea y generar un camino propio de transformación, de recuperación de soberanía y más igualdad?

¿seremos capaces de transformar el FdT en un instrumento democrático, participativo y organizador de nuestro pueblo desde la base hasta las dirigencias nacionales?  ¿podremos construir un liderazgo colectivo para conducir con éxito a nuestro pueblo?

No hay manuales que puedan suplantar las decisiones que debemos construir. Pero si hay memoria histórica. Hay experiencia y organización acumulada.

Siempre esta ahí el discurso de Néstor para incomodar a los dirigentes tímidos o miedosos y construir valores  y militancia en nuestro pueblo:

“Yo les puedo asegurar de corazón que no vine a dejar mis convicciones en la puerta de la Casa Rosada, que venido a dar lo mejor que tengo, con mis aciertos y errores, para cambiar profundamente el rumbo de nuestro país.”