Por Alejandro Mosquera

El debate político crece en el país al ritmo de la situación crítica que vivimos y se acelera porque se acercan las definiciones electorales. Cruje Juntos por el Cambio, pero mas allá de la disputa parece abrirse paso una lógica de internas amplias para cobijar bajo el liderazgo de Larreta y Vidal a todas las variantes de las derechas neoliberales y las ultraderechas de diverso pelaje. El acierto de la visión es contener en su seno a todas esas vertientes y que las PASO no solo sean disputa sino también una forma de construcción de la unidad. Tratan de evitar que se produzca una fractura que aleje a la derecha y ultraderecha de la posibilidad de conservar y reconquistar el poder. Apoyados en el poder real más concentrado incluido el mediático, utilizan la crisis sanitaria y económica para campañas de desgaste sostenido del gobierno y utilizan sus yerros al máximo para desalentar a la base social del FdT.

En las bases del Frente de Todos, en sus cuadros intermedios y en los partidos que lo fundaron, crece el debate. ¿Cómo hacer para dar el debate interno sin ser funcionales a la derecha? ¿Cómo construir una verdadera unidad que supere la mera alianza electoral? ¿Cómo lograr que el frente no vuelque hacia el centro derecha y puedan ser escuchados quienes proponen profundizar el legado de 12 años de gobiernos kirchneristas y provocar correcciones en el rumbo?

Como hemos sostenido en esta columna tantas veces: el debate y su pluralidad constituyen la principal fortaleza del Frente de Todos. El pueblo, la militancia, sus organizaciones, la posibilidad de construir un liderazgo colectivo son el motor que puede lograr las transformaciones que el país reclama.

Las Primarias pueden ser parte de una estrategia mayor y superadora de la mera discusión de candidaturas. La cuestión es transformarlas en un gran debate de ideas entre compañeros, donde crezca la participación de la militancia y la ciudadanía en los rumbos del FdT. 

A la vez, serían unas PASO realmente participativas sin censuras burocráticas, que permitirían incluir a todas las vertientes, grandes y pequeñas, y luego todas incluidas en proporción a su representatividad en la lista que con el esfuerzo requerido y con el aporte de todos pueda asegurar la derrota de la derecha y la ultraderecha en las Elecciones Generales.

Esta estrategia necesita de una actitud de liderazgo general de los dirigentes con más responsabilidad. Que puedan entrever la situación de nuestro pueblo, el crecimiento de tensiones sociales y la unidad como una construcción que no se resuelve entre cuatro dirigentes, por más queridos que sean.

Las PASO como estrategia de debate, participación masiva y construcción de unidad, están acompañadas de la necesidad de la institucionalización del Frente de Todos. Esto es, transformarlo en un frente organizado en los niveles nacional, provinciales, municipales, en cada barrio, en cada territorio social, estudiantil, laboral. En esa institucionalización deben estar todas y todos, los partidos y movimientos que fundaron el frente y los que se fueron sumando.

El presidente Alberto Fernández en varias ocasiones ha reiterado su propuesta de construirlo en forma similar al Frente Amplio Uruguayo. Ahora es también presidente del PJ, la principal fuerza del Fdt. Es tiempo de hacerlo, no solo de proclamarlo.

 El Frente dentro del Frente

Comienza el nacimiento de un polo o Frente dentro del Frente de todos para impulsar la unidad de quienes proponen profundizar las transformaciones, de quienes defienden la soberanía nacional y quieren recuperar las zonas perdidas por las políticas neoliberales. De quienes sostienen que hay que auditar la deuda externa y privilegiar la deuda social interna y la capacidad de desarrollo del país, antes que, a banqueros, fondos de inversión, al FMI o el Club de Paris. Una convergencia de los que reclaman un shock de justicia social que comienza por generar trabajo, el aumento de jubilaciones y salarios, y proteger con formas de transferencia directa a los trabajadores, pymes y empresas nacionales mientras la pandemia siga golpeando como lo está haciendo. Aquellos que creen profundamente en la necesidad de radicalizar la democracia y que parte esencial es profundizar la lucha por la democratización de la palabra y la socialización del poder. Podríamos seguir, pero se entiende claramente el concepto.

Ese Frente dentro del Frente de Todos puede ser el instrumento para canalizar las propuestas, las broncas, la queja, la militancia, de millones de argentinos que quieren defender la unidad, pero reclaman ser escuchados.

El 17 de junio próximo Compromiso Federal, Proyecto Sur, el Partido intransigente de la provincia de Buenos Aires y de CABA, junto a agrupaciones políticas y sociales, dirigentes políticos y sindicales lanzan este paso trascendente como la fundación de una confluencia abierta dentro del FdT.

Es una cita militante porque:

Son miles y miles las voces que piden la palabra.

Hay sueños que no quieren ser postergados.

Hay necesidades que deben convertirse en derechos