…y si mi canto te hace feliz, voy a largar la voz, para cantarte con toda el alma, querido Alberto, esta es tu canción…

Luis Fernando Herrera (1989)

 

por Rosana Herrera

 

Te estoy pensando.

En este paisaje tan nuestro, que ahora es sólo mío, logro hacerlo desde mi mejor versión.

Me convenzo de que el pensarte aquí, extasiada con el verde que me envuelve, atravesada por el canto de la acequia y con la mirada perdida en la solemnidad de las retamas que me observan curiosas, lastima menos.

Escondida en los laberintos de la memoria, creo que me reinauguro y que mi sonrisa te canta piedra libre. Y que te veo correr y alcanzarme y que siento tu abrazo y que los acordes, ya no tan lejanos, de tu guitarra me sosiegan. Y me elevan y me acercan. Y nos acercan sin retorno.

No hay testigos de este presente de gloria que me renace al amparo de los mejores recuerdos, sin atajos.

Con sigilo y de a pedazos, ya sin rabia, ya sin dolor, nos recorro en la nostalgia, evocándonos de a dos.

Y vuelvo a esos flequillos, a esas rodillas y a esos anteojos que se embarran con la arena de un paisaje que nos construyera a su medida, con el alto de nuestras fantasías y el ancho de su amor. Ese que de tanto sofocar, helaba y desamparaba.

Nos transito en las tardes soleadas de esa niñez que se columpia debajo del sauce y me corro hacia el costado, huyendo de una historia que se equivocó.

Y de pronto me descubro, cómoda, olvidando al olvido en el perdón.