Por Guillermo Urdinez.

Hace menos de una semana que el gobierno asumió y ya apareció la resistencia.

Comenzaron a esbozarse las medidas económicas indispensables para salir del atolladero en que nos metió el irresponsable gobierno de los “CEOs”. Pobreza, deuda, quiebra, desastre institucional, etc, etc. Sin lugar a duda, el peor gobierno desde el inicio de la democracia en el ‘83. Y es mucho decir…

¿De donde saldrán los fondos para lograr un equilibrio en la economía doméstica y en la macro?

Sin duda, de aquellas actividades privilegiadas por las políticas neoliberales, que vieron aumentar sus utilidades en forma escandalosa, en los últimos años, con una brutal transferencia de recursos hacia el sistema financiero, los agroexportadores, servicios dolarizados, mineros.

Una sola cosa es indiscutible: no hay Nación, Patria, ni destino sustentable, sin una distribución de la riqueza que sea lo más justa posible, para un crecimiento armónico del conjunto de la sociedad.

Y este es el verdadero desafío, en el marco de un sistema democrático.

Entre las asimetrías más notorias de la globalización se encuentra la relación entre la democracia y el mercado. Si bien ambas son tratadas en la filosofía económica del neoliberalismo como conceptos que se refuerzan mutuamente, la relación entre la “libertad” de la economía de mercado y la “libertad” de la democracia política tiende a ser más compleja en nuestros países. El principio democrático “un adulto un voto”, coexiste en forma incomoda con la filosofía del libre mercado donde los ricos van a tener más votos en el mercado.

De hecho, la historia de la relación entre el desarrollo económico y la democracia, ha sido mucho más complicada que lo “políticamente correcto”.

Como conclusión, diría que a nuestra democracia debemos reforzarla con participación popular, en la idea de empardar las fuerzas con el “círculo rojo”. Organizarse, debatir, defender a nuestro gobierno, dar la “batalla cultural”, persuadir a los distraídos es la tarea de la militancia.

No van a perder privilegios durmiendo la siesta.

El egoísmo tiene una gran energía y parece que se instala con mayor fuerza en aquellos que han logrado cierta prosperidad económica

El autor nación en Fiske Menuco, Gral. Roca, Río Negro