por Alejandro Mosquera

Las políticas de Cambiemos han dañado el tejido productivo y laboral del país. Todos los estudios confluyen hacia un diagnostico duro sobre el presente. Cuando se analizan las personas afectadas por la desocupación, la subocupación, o la pretensión de nuevos o segundos trabajos ve que la afectación ve la magnitud del daño social ocasionado. Si a las cifras le suma los despidos, los cierres de empresas, el trasvamiento del trabajo formal al informal el cuadro se completa.

Podrá haber discusión sobre las causas y razones. Sin embargo el dato duro es incontestable. Y es evidente que la campaña del oficialismo trata de eludir la situación real del país e intentará por todos los medios de construir una agenda que entretenga y oculte tanto a sus votantes como a los opositores. Hasta aquí nada nuevo.

Una de las provincias mas dañadas por la política oficial de estos 3 años largos ha sido Buenos Aires. La gobernadora ha sido clave en sostener las políticas de ajuste, destrucción de empleo y desindustrialización, no solo por las políticas a cargo de su función, sino por su peso político en el apoyo y respaldo de las medidas nacionales. Ha sido leal a Macri y sus políticas.

Si bien esta escondida al debate político con otras fuerzas. Y el periodismo en general la cuida en forma desmedida. Maria Eugenia Vidal ya no puede como candidata que va perdidendo refugiarse en una torre y no comenzar a contestar las criticas opositoras o de los medios. Y aquí aparace un rasgo común de todo el aparato propagandístico y publicitario del Macrismo, que la gobernadora toma plenamente: el cinismo. Miente sin descaro, niega los datos duros, los remplaza por otros que ni siquiera aparecen en las paginas de estadísticas de sus ministerios.

Como si sus enunciados fueran perfomativos (el mismo hecho de ser expresado realiza el hecho al que se refiere) . Ejemplos de esto son: las estadísticas dicen que creció la pobreza, ella dice los pobres fueron los mas protegidos, los datos dicen aumentó la desocupación en la provincia, ella dice es que creció la población -como si no fuera un hecho constante y no ligado a su etapa como gobernadora), las evaluaciones sostienen que hubo destrucción de industrias y pymes, ella sostiene que según la AFIP no es así porque siguen activos us CUIT. Si no creen en esta columna vean como ejemplo el programa Corea del Centro donde realizan a la funcionaria, o con Novaresio cuando niega que cierren muchas Pymes. O con un reportaje «amable» con Viviana Canosa.

La gobernadora habla como si hubieran enfrentado a la corrupción y el autogobierno de la policia bonaerense y dando como dato duro la cantidad de policias procesados. ¿Acaso ese indice no muestra la punta del iceberg de la corrupción policial?

Su politica de seguridad ha reiterado la vieja alianza entre la politca y la policia, sino que profundizó la saturación de tropa como principal concepto de la seguridad. Acicateo respaldando la doctrina Chocobar de Bullrich la violencia arbitraria y criminal de la bonaerense contra los jovenes solo basta ver los casos en San Miguel del Monte o en Tres de Febrero. Dice ser la unica que dio la batalla (¿?) olvidandose de los procesos reformistas liderados por Arslanian cuando se intento una transformación en serio. Y no jerarquiza y extiende la ley de creación de la Policia Judicial en la provincia durante al gobernación de Scioli que permitira tener una investigación penal de los delitos complejos y de los delitos de funcionarios públicos. ¿o sera que cacarea luchar contra la impunidad mientras la garantiza?

Podríamos seguir para demostrar como sostiene Saúl Feldman hablando de su reciente libro, cuando el periodista de Tiempo Argentino le pregunta:

−El cinismo parece ser uno de los ejes de la comunicación macrista.

−Yo diría que es más que eso: para este gobierno, el cinismo es una forma de gestión. En este libro busqué analizar la política comunicacional del macrismo en tres niveles: el análisis discursivo, el recorrido histórico de cómo se generaron todos estos mecanismos de marketing, y la ulterior aplicación de estas herramientas a la gestión de gobierno, lo que yo llamo cinicracia. La cinicracia funciona en la comunicación del macrismo con un lenguaje travestido, una perversión del sentido de las palabras, que publicita, por ejemplo, el vaciamiento previsional como “reparación histórica”. Hay un contrato de sinceridad en el discurso político que el macrismo quiebra sin despeinarse, como cuando Sturzenegger revela el instructivo de Durán Barba: si te preguntan por la inflación, no expliques nada, decí cualquier cosa, hablá de tus hijos. El cinismo macrista, a diferencia de la mentira, tiene que ver con un sistema de poder que se hace explícito ante el otro para someterlo, para imponerle su “verdad”. La mentira esconde la intencionalidad. Por el contrario, el cinismo busca exhibir la capacidad de disciplinar al otro. Para el macrismo, el disciplinamiento de la sociedad es un acto de comunicación.

 La paradoja se da cuando se examina que otra idea fuerza clave del Macrismo y de la candidata Vidal es acusar que todo lo que sostiene la oposición es mentira.  Sobre actúan su apego a la verdad frente a la mentira del kirchnerismo, y lo repiten hasta el hartazgo como si la repetición lo conviertiera en realidad.

Y cuando alguien con responsabilidad institucional o pública critica algo del sistema macrista actúa un protocolo que se repite: primero el mensajero es acusado de K (como si fuera un delito), luego se lo estigmatiza en los medios, y si pueden lo presionan desde la justicia. Vease solo como ejemplo la agresión a Juan Car y River por dar una batalla contra los que sufren viviendo en las calles y el peligro mortal del frio. O las dirigidas al Presidente de la Corte Suprema de la provincia Dr. Eduardo De Lázzari cuando cuestiono las operaciones judiciales desde la justicia federal o provincial.

El gobierno de Macri y Vidal quedará en la historia como de los peores en democracia, sin embargo esa convicción no puede hacernos ignorar que son una maquinaria electoral sin escrupulos, eficiente dentro de los valores del vale todo.

La derrota del macrismo y sus acólitos  no solo significara la posibilidad de poner en marcha la economía, defender y crear trabajo, recuperar derechos, que el estado vuelva a estar presente, sino también una lucha por recuperar plenamente al democracia, los valores, la memoria y la historia. Es derrotar. la hipocresía como sistema de poder.