Por Viviana Torres Alfaro

A veces pienso que el encierro tal vez me esté afectando el raciocinio, pero inmediatamente me respondo que es justamente el aislamiento, el que me exime de lo agobiante que es razonar.

Recién  me atrapó un sueño y aún no estoy durmiendo. Sueño que el Covid-19 nos está dando una oportunidad histórica para ganar la batalla cultural que venimos perdiendo contra el neoliberalismo.

En mi sueño parece que este bicho mortal es capaz de cambiar el sentido común tan tergiversado por las potencias dominantes. Esas que tienen coptada a la humanidad.

 Y tal vez  “por culpa del bicho”, podemos empezar a   razonar de otra manera, con otra lógica.  Porque estamos comenzando a entender que primero esta la vida, antes que los mercados.

Nos habían falseado  la realidad. Nos cambiaron los valores. No habían dicho (y nos siguen diciendo) que primero estaban el equilibrio fiscal, el valor del dólar, la deuda externa, antes que los seres humanos.  Antes que su vida, que su salud,  que su alimentación, su educación, su trabajo, en fin su calidad de vida.

La humanidad se concebía sólo  si estaba subsumida a los vaivenes del mundo financiero y a los valores de las acciones de bolsa mundial. Habíamos perdido el norte y todo estaba “patas para arriba”. Las personas somos la prioridad. Porque  el mercado y el mundo financiero debería estar  sometido a la supervivencia de los seres humanos..

Pero de pronto, algo pasó en el planeta: apareció un  virus con una corona  y nos dijo:  “voy por todos Uds. sin distingos”.

Y nos permitió preguntarme y que les pregunte: ¿Qué importa mas? ¿el riesgo país, los valores de acciones en bolsa, el valor del dólar? Ahora que  todos estamos en riesgo de morir, ricos y pobres, nobles y plebeyos, blancos y negros, sanos y enfermos…para qué sirven esos valores bursátiles?

¿Será que podremos decidir salir de ese juego macabro que no nos sirve  para subsistir y “Vamos de nuevo” como dice un conocido político argentino: Podremos plantearnos  “patear el tablero” y empezar de nuevo?

Imaginemos (como propone  el Movimiento Arraigo que integran Durañona y los compañeros del MA, Mosquera y Peretti)  políticas de estado que promuevan el desarrollo productivo regional y permitan que las economías regionales autoabastezcan sus zonas, con alimentos  (como carnes, lácteos verduras frutas) e insumos que permitan un fortalecimiento del mercado interno.

Proyectar nacionalizar los servicios públicos , como agua, luz, gas, combustibles

Deberíamos ser capaces de despegarnos de la perversión de ese universo neoliberal que esta pandemia  está haciendo colapsar. Los medios sostienen que esta crisis global es peor que la del año 1930. En ese modelo perverso  se decidió intentar salvar corporaciones y entidades financieras  globales y dejar que la gente muera, como pasa en USA, Brasil, Italia, España e Inglaterra, pues consideran que  la muerte de la gente es sólo un daño colateral.

¿Y me pregunto por qué  acompañar  su agonía si nunca nos hicieron participes de sus éxitos y ni de sus ganancias y pretenden que sucumbamos junto a nuestros verdugos? Soñemos que la matriz del pensamiento cambie para empezar a cambiar el mundo.

Definitivamente, parece que me hizo mal el encierro se me mezclan los sueños con la realidad pero…no está bueno que a los grandes desafíos se empiece por enfrentarlos con utopías? Esas que si intentáramos traer a la realidad con ideas y proyectos, ¿quién nos dice que podamos encontrarlas ejecutarlas también en la vigilia.

Viviana Torres Alfaro es abogada, miembro del manifiesto Argentino Tucumán e integrante de la Mesa Nacional de El Manifiesto Argentino.